Por Jumanji el 11-Nov-2008 | 
Cuando el pasado 26 de septiembre el Consejo de Ministros aprobaba el nuevo marco de inversiones y primas para el sector solar fotovoltaico, haciendo buenas las palabras de Miguel Sebastián (el ministro de Industria) en los días anteriores, los responsables del nuevo sector ?promotores, inversores, fabricantes?? dieron un respiro de alivio. No habían logrado todo lo que pedían, pero sí lo suficiente para seguir creciendo, y a fuerte ritmo. Frente a los 45 céntimos de euro por kWh producido, vigente hasta ahora y a los 29 céntimos que ofrecía el Gobierno hace dos meses, no sólo van a recibir 32, sino que se les permitirá llegar a los 3.000 MW de potencia en 2010 y a los 10.000 en 2020.
¿Rebaja?
Nada de eso. Los propios responsables de la industria fotovoltaica reconocen, casi sin tapujos, que esas tarifas de 45 céntimos, lógicas hace cinco o seis años, cuando la tecnología era mucho menos productiva, resultaban exageradas en la actualidad.
?En estos años ?apunta Javier Anta, presidente de la ASIF, una de las asociaciones del sector? los costes han bajado y la eficiencia ha aumentado?. O, como lo expresaban en Isofotón, una de las dos grandes empresas españolas del sector, antes del consejo de ministros: ?Lo que necesitamos para que esta energía siga creciendo es un sistema de primas razonables, de menor cuantía que las que se reciben actualmente, pero mayores que las recogidas en el borrador del Gobierno?. Y así fue. Palabra cumplida.
Solución salomónica
Enfrentado al fuego cruzado de una industria dinámica y prometedora, por un lado, y a los intereses legítimos de los grandes consumidores industriales, muchos de los cuales temen perder su competitividad si los precios eléctricos se disparan, el Gobierno no lo tuvo fácil. Optó por una salida salomónica.
Javier Penacho, vicepresidente de la AEGE (Asociación de Grandes Consumidores de Electricidad), muestra su temor a que un excesivo apoyo a las renovables produzca una estructura de precios eléctricos difícil de soportar por sus empresas. ?Nuestras industrias ?dice? tienen que competir con otras, situadas en países con electricidad más barata. Encarecer la tarifa de la luz sólo puede agravar la ya delicada situación de una serie de sectores?. Penacho apunta, asimismo, que ?al apostar por dar un peso muy alto en el ?mix? de generación eléctrica a energías poco seguras (el viento sopla o no sopla) estamos creando un sistema eléctrico más débil y vulnerable?.
El problema es que de haber recortado el Gobierno las primas a 29 euros, como pretendía inicialmente, ello hubiera puesto en solfa al sector fotovoltaico y hubiese lanzado dudas sobre su determinación de seguir apoyando a un sector eléctrico verde exitoso, algo grave, además, porque España importa prácticamente toda su energía primaria y ha renunciado a la nuclear. Ahora mismo, nuestro país tiene la primera industria de células fotovoltaicas de Europa, con 132,3 MWp, el 11% del mundo, sólo por debajo de China (28%) y Japón (22%). ?Solo el sector eólico ?afirma José Donoso, directivo de Gamesa y presidente de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)? tiene un peso del 0,25% en el PIB, más que la pesca y el calzado. Y esto en muy pocos años?.
A fin de cuentas, las renovables ?eólica y solar? forman uno de los pocos sectores en los que España muestra capacidad real para competir con monstruos como Vestas, Alstom o General Electric. Con empresas que se sitúan entre las de más rápido crecimiento y capacidad exportadora en España. En sólo tres años, Gamesa ha pasado de 1.320 a 3.260 millones de euros de ventas, casi el triple. Acciona Energía ha logrado otro tanto en el mismo período, al pasar de 317 a 1.093 millones. Iberdrola Renovables, en un solo año, pasó de 696 a 950 millones. Atersa, el nuevo campeón de la fotovoltaica, facturaba 24 millones en 2005 y? 338 millones el año pasado.
Sectores exportadores
Estas empresas han logrado convertir en pocos años a la eólica y la fotovoltaica en sectores muy exportadores. Principalmente la eólica que, según Donoso ?exportó el año pasado el 45% de su producción, unos 2.500 millones de euros?, lo que hace de esta joven industria una de las más abiertas al mercado mundial. Iberdrola Renovables, ahora mismo la líder mundial del sector, tiene una cartera de proyectos por un total de 54.000 MW, lo que viene a ser tres veces la capacidad instalada en España. La compañía tiene parques y proyectos en marcha en más de 20 países. En los próximos cuatro años invertirá 18.000 millones de euros, de los que el 40% se destinarán a EE UU.
Por lo que respecta a Acciona Energía, acaba de inaugurar su mayor parque eólico, en EE UU. Una inversión de 260 millones de euros capaz de producir 180 MW, casi la mitad de una central de ciclo combinado.
Todo ello, recuerdan los responsables del sector, sólo ha sido posible debido a la apuesta por estas energías. ?Si hemos creado esta industria ?recuerda Donoso, de Gamesa? es porque España ha decidido crecer en renovables. Ello ha permitido fortalecer a nuestras empresas?. En eólica, los 15.600 MW de potencia instalada que se han alcanzado este año son como diez veces la potencia de hace 9 años (1999), cuando España contaba apenas con 1.585 Mw. ?Después de Alemania, con 20.000 MW, España es el segundo de Europa y el tercero del mundo ?apunta Donoso?, lo que viene a significar el 10% del consumo de energía eléctrica?. España tiene ahora mismo el 17% de la potencia eólica instalada en el mundo. Un crecimiento muy superior, además, al mundial, pues los 94.000 MW eólicos instalados en el mundo suponen sólo 7 veces los que había en 1999.
Tecnológicamente, España es puntera. Los científicos españoles han hecho algunos de los descubrimientos más interesantes en estas tecnologías. Hace unas semanas, un equipo de investigadores del CSIC ha patentado una nueva célula solar con un 30% más de capacidad de producción eléctrica. ?En Isofotón ?explican en la empresa? invertimos en investigación tres o cuatro veces más que el gasto medio de la empresa española?.
Todo esto ha convertido a la electricidad verde en un sector estratégico. Reducir significativamente las primas podría haber significado el final de esta industria. De hecho, tras los anuncios del Gobierno de que iba a aplicar reducciones sustanciales, algunas empresas multinacionales presentes en España empezaban ya a anunciar la paralización de proyectos. Mantener la posición de España como una de las principales potencias en electricidad verde es básico para que las empresas, centros de investigación, universidades y centros tecnológicos puedan seguir produciendo innovaciones. Y es también una potente marca comercial para el país.
El posible debilitamiento de las empresas españolas ?por insuficiencias del mercado doméstico? hubiera podido poner en riesgo sus posiciones internacionales, un negocio interesante, ya que se espera que estas formas de energía crezcan a tasas de dos dígitos. ?El mercado eólico ha estado creciendo a tasas del 20% anual ?apunta Donoso? y lo más probable es que crezca incluso más rápido en los próximos años, en Europa, donde hay objetivos ambiciosos, y en todo el mundo?.
Dicho esto, existe cierto consenso en el mercado en que la situación anterior era particularmente insostenible en la fotovoltaica. El que las primas fueran beneficiosas en exceso disparó una loca carrera de inversiones, apoyada por gobiernos autonómicos que vieron en el sol y el viento una panacea para crear riqueza y empleo. El crecimiento de la fotovoltaica superó todas las previsiones. Pese a que España tenía un objetivo de llegar a los 371 MW instalados en 2007, acabó el año con 600 MW y terminará éste con 1.800. En 2004 tenía sólo? 22 MW.
Además, el alto precio de las primas, unido a una bajada de los precios de instalación, desató una auténtica burbuja. En toda España, propietarios de terrenos que no servían para nada concibieron la esperanza de convertirse en promotores solares. Nacieron decenas de empresas para vender participaciones en huertos solares, prometiendo altas tasas de rentabilidad.
Pero también ha habido excesos en la eólica. Las solicitudes para instalar parques eólicos, unas inversiones de decenas de millones de euros, sobrepasan ampliamente la capacidad actual de instalación. Ni hay industria ni primas disponibles para tanto parque en proyecto. Por ejemplo, Galicia cuenta ahora mismo con solicitudes de potencia eólica por 30.500 MW, el doble de todo lo existente en España, la tercera parte del mundo y 13 veces el total de las adjudicaciones previstas por la Xunta.
Límites
Nadie niega la bondad de la fotovoltaica ?aún poco efectiva? y de la eólica. Son infinitas, casi gratis (una vez amortizadas las instalaciones), nos garantizan una independencia que contrasta con el crudo o el gas y no contaminan. Pero incluso los más partidarios entienden que se les ponga un límite. Al menos hasta que sean más baratas, fiables y seguras. La idea es que hay que crear un mix que permita compatibilizar seguridad, independencia y precio, lo que lleva a que todas las formas de generación deban tener su lugar en el paquete final. La mayoría cree que un sistema eléctrico con un 40% o 50% de eólica y solar tendría tarifas insoportables.
Para los consumidores domésticos y, lo que es más peligroso, para las industrias.
Donoso, de Gamesa, lo reconoce, si bien en parte: ?Está claro que no se puede tener un 100% de renovables porque no siempre hay viento o sol, pero sí se puede tener bastante más que el 10% que hay ahora. El pasado 22 de marzo, fuera porque hubo mucho viento, poca agua y alguna nuclear estuviera parada, la eólica suministró el 40% del consumo de electricidad en España sin que le provocara ningún problema a la red?.
Todos estos argumentos habrá que ponerlos en cuarentena. Las dos tecnologías ?la eólica y la fotovoltaica? progresan a tal velocidad que es posible que dentro de tres o cuatro años haya que volver a poner en discusión los planteamientos ?sobre precios, primas, topes?? de ahora.
Las bajadas de costes han sido contundentes en la solar y menos decisivas en la eólica. De todos modos, esta industria se ha beneficiado de la subida de los precios del crudo y del gas, que le ha permitido competir en mejores condiciones ?y sin necesidad de primas tan altas? con las centrales eléctricas de ciclo combinado.
La realidad es que en los dos sectores se trabaja con la idea de que en algunos años estas dos renovables sean lo bastante competitivas para que las primas no sean necesarias. En el sector eólico se espera que esto ocurra sobre 2011 y en el fotovoltaico sobre 2013 o 2014. Mientras tanto, sin embargo, no hay que confiarse, señalan los consumidores de energía.
Apostar sí, pero con cautela. Ésa es, al menos, la postura de los países que se están decantando por la electricidad verde, como es el caso de EE UU, China, Francia o Reino Unido. Pese a las cifras absolutas, durante años las renovables seguirán teniendo un peso muy pequeño en su mix, que se verá fortalecido con el carbón, el crudo y la nuclear (en el caso de EE UU), el carbón y la nuclear (en China) y el crudo, el gas y la nuclear (en el Reino Unido). Y una apuesta masiva por la nuclear en el caso de Francia y los países nórdicos y de Europa del Este.
Fuente: Negocios
Artículo muy interesante. Recomiendo su lectura.
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