Por Ramón Flores el 06-Jun-2008 |
Foto 0 en Euro 2008: Italia: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
Resulta llamativo, en una selección del calibre de la italiana, la enorme desproporción existente entre el palmarés en los Mundiales y en la Eurocopa; de los primeros, los azzurri acumulan tres, y varias participaciones en la final, mientras que trofeos continentales sólo brilla uno en sus vitrinas, ganado en casa y en un desempate, y una sola final más, perdida como casi nunca pierden los transalpinos, en el descuento. Parece como si Italia sólo se motivase para las muy grandes ocasiones e, inconscientemente, se dejase un poco ir cuando el motivo no es suficientemente importante. Se ve en las fases previas, donde suele hacer papeles discretos, y en el aumento de rendimiento conforme avanzan las competiciones. En este sentido, puede ser un poco preocupante que los italianos vengan de levantar el máximo título, y que la selección sea prácticamente la misma que entonces; podría haber algo de falta de ilusión.
Aunque claro, también puede leerse el entorchado de Alemania en sentido opuesto, y desde luego sería una lectura correcta: este conjunto es prácticamente el mismo que hace dos años se proclamó campeón del mundo en unas circunstancias realmente duras para el Calcio, y sólo por ello merece un voto de confianza como aspirante al título. Además, la responsabilidad de convertir el hartazgo tras el éxito en sabiduría competitiva corresponde a un hombre que no estuvo presente en la cita teutona, y cuyas ganas de ganar, por tanto, serán mayúsculas. Por supuesto, estamos hablando del joven técnico Roberto Donadoni, gran extremo en sus tiempos, pero cuya carrera como entrenador es aún corta. Un éxito en este torneo, además de la satisfacción del deber cumplido, le reportaría automáticamente el salto a la primera línea de los entrenadores europeos.
Para conseguirlo, Donadoni dispone de una plantilla quizá no tan profunda como la de los franceses ?con quienes últimamente se encuentran con frecuencia- pero con un nivel en el equipo presuntamente titular que quizá es superior a la de cualquier otro equipo del torneo; un once que, además, no es sólo una colección de nombres, sino una poderosa maquinaria colectiva con peones que llevan años juntos y se conocen a la perfección. Un conjunto cuya solidez comienza indiscutiblemente en Buffon, casi con seguridad el portero más completo del mundo, y uno de los más decisivos. El resto de los porteros italianos ?entre los que se cuentan los suplentes de la Euro, Amelia y De Sanctis- saben que salvo lesión o similar, la meta de la selección es coto cerrado.
La baja de Cannavaro en la zaga ha llevado cierto pesimismo a la concentración italiana, pues más allá de su rendimiento en el terreno ?casi siempre bueno con su selección, sobrenatural en el Mundial, muy aseado esta temporada en el Madrid- se trata de un capitán con carisma de líder. No está asegurado el puesto pues del acompañante del duro Materazzi, aunque todo parece indicar que será el joven central Chiellini, de la Juventus. El polivalente Zambrotta, recién traspasado al Milan después de una prestación discreta en el Barça, oficiará de carrilero derecho ?sorprende la ausencia del milanista Oddo de la convocatoria- mientras que el otro lado es propiedad de Fabio Grosso, un lateral con alma de delantero que fue héroe en Alemania y a quien le ha costado asentarse en el Olympique de Lyon. No es descartable tampoco ver en algún momento al veteranísimo Christian Panucci ?sea en el lateral o en el centro-, mientras que Barzagli y Gamberini, convocado éste último por la lesión de Fabio, quedan en segundo plano en principio.
En el centro del campo, la piedra angular sobre la que gira todo el fútbol de los azzurri es Daniele de Rossi; el romanista, en efecto, es uno de los medios más completos del fútbol continental, ya que a su capacidad para el quite y buena colocación añade un gran conocimiento del juego, seguridad en el pase y gran disparo desde media distancia. A su alrededor, Donadoni ha probado todo tipo de perfiles en la fase de la clasificación: desde uno más destructor, con Ambrosini, Camoranesi o Gattuso, a otro de corte más creativo, con gente como el exquisito Andrea Pirlo o el giallorosso Aquilani. Teniendo en cuenta que el cerebro de San Siro suele crecerse en las grandes ocasiones, resulta difícil imaginar que Donadoni se plantee su suplencia en la Euro, y por tanto tampoco sería extraño que el resto de los medios fueran gente de brega. Es posible también, como solución mixta, la inclusión de Simone Perrotta junto a un tapón, pues el inglés, llegador nato, aporta trabajo pero tampoco es torpe con el balón. No hay soluciones en banda, pero tampoco han sido nunca frecuentes éstas en el fútbol italiano.
En la vanguardia tiene su puesto asegurado Luca Toni, quien posiblemente es el jugador franquicia de esta selección; de sus goles dependerán buena parte de las opciones azzurri de repetir el éxito mundialista. En teoría, el acompañante del jugador del Bayern lo escogerá Donadoni entre Di Natale y Antonio Cassano; mientras que el punta del Udinese asegura regularidad, ningún jugador en Italia es tan imprevisible y genial como Talentino, que por fin parece centrado este año. Como revulsivos quedan a priori, pues, los regates de Quagliarella, la efectividad de Borriello ?que vuelve a Milán la próxima temporada- y la experiencia de Alessandro del Piero, a quien el clamor popular ha llevado a la Eurocopa. Es muy posible que en algún momento de máxima tensión eche mano Donadoni de la veteranía y clase de Pinturicchio, pues la prórroga de Dortmund aún esá cercana en la memoria.
Estos son los mimbres con los que cuenta Italia, y en su contra juega el hecho de que le espera el grupo de la Muerte. Si consiguen sobrevivir a él, no sería ninguna sorpresa su presencia en la final.
La estrella: Luca Toni. El ariete de Pavullo lleva ya tiempo siendo la referencia del nueve clásico ?sólo Van Nistelrooy puede disputarle ese puesto ahora mismo- y los 120 goles anotados en las últimas cinco temporadas hablan por él. Un tanque pues, con un dominio modélico de sus dimensiones.
La revelación: Fabio Quagliarella. Es probable que juegue la Eurocopa llegue pronto, pero el del Udinese se ha revelado como un delantero muy completo esta temporada: tiene regate, tiro, velocidad y entiende muy bien el desmarque. Una gran baza tanto para el contragolpe como para recurrir a él si las cartas vienen mal dadas.
Atención a: Antonio Cassano. Palabras como desvergüenza o indignidad describen el paso de Cassano por Madrid, pero en Génova ha vuelto a dedicarse al fútbol y a demostrar la cantidad de técnica que esconden sus botas y la excepcional visión de juego que posee. De los pocos capaces de desequilibrar un choque por sí solos.
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