Por José David López el 10-Jan-2008 |
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No seré yo el que a estas alturas se sorprenda con la relevancia que tienen en Inglaterra las competiciones coperas, lás cuales he magnificado siempre. Más allá de la FA Cup que, por ejemplo, llenó Stamford Bridge para ver al Chelsea ante el QPR, en las Islas disfrutan de una segunda competición del ?ko? que gana enteros cada año: la Carling Cup.
Sólo hace falta informar que ante la magnitud del Arsenal-Tottenham de este miércoles, los alrededores del Emirates sufrieron un colapso inmenso que propició que el partido se retrasara un cuarto de hora. Si, es cierto que es el clásico londinense por excelencia, pero la capacidad de liberar pasiones que refleja el fútbol británico sigue sin tener comparación posible. Un nuevo aplauso para ellos.
Pero si hablamos de lo estrictamente deportivo la cosa pasa a mayores porque tanto el derby londinense como el Chelsea-Everton del martes fueron dos ejemplos de competitividad, ésa que hace las delicias del espectador y que mantiene la tensión hasta el mismísimo final. Sin ir más lejos, uno de ellos se decidió en el último suspiro y el otro pudo hacerlo. Pese a todo, la jornada tuvo dos claros protagonistas, Wright Phillips y Berbatov.
El rápido extremo inglés, una especie en extinción que jamás ha vuelto a demostrar su verdadero nivel desde que firmara con Abramovich, eligió un buen día para romper los esquemas defensivos de David Moyes. Su verticalidad, arrancada y llegada, fue el punto negro de un Everton que se mostró fiable, inmenso en su labor de sacrificio colectivo y tremendamente inteligente a la hora de preparar cada uno de sus ataques.
Sin embargo, uno de sus mejores hombres, Joleon Lescott (del que no tengo dudas que acabará en uno de los 4 gigantes), fue incapaz de cortar las plumas del ave que levantó a los hinchas blues. Primero se sacó sin espacios un disparo con efecto y colocado con máximo rigor al poste largo de Howard. Después, tras la ingenua (por repetitiva) expulsión de Obi Mikel, su compatriota Yakubu igualaba y premiaba la cohesión mecanizada de los toffees. Pero de nuevo, ya con el tiempo cumplido y en uno de los tantos goles del Chelsea sobre la hora, SWP intimidó a Lescott en un remate de cabeza y el zaguero terminó por alojar la pelota en su red. Mínima diferencia pero quizás suficiente para la vuelta.
En la misma ciudad pero más al norte, el Tottenham de Juande volvió a ganar la partido táctica al Arsenal. En el último duelo de Premier (2-1), ya lo logró, pero lo dejó escapar terriblemente. Este miércoles se mostró infinitamente superior ante los ?baby? gunners, pero volvió a ceder a última hora.
Y eso que el gran deseo de todo el fútbol inglés para este mercado, Berbatov, dio una exhibición de controles, pases y capacidad de descongestionar a su equipo, que le utilizaba una y otra vez como timón para sus acciones de ataque. Del búlgaro (que viene a desarrollar el mismo juego que Kanouté en el Sevilla pero tiene más calidad) salió todo el peligro Spurs, incluido el sublime pase del primer tanto de Jenas.
Keane y Malbranque desperdiciaron sus mejores ocasiones y cuando más tranquilo estaban los visitantes, una acción de Eduardo Da Silva hacia Wallcott propició un gol extraño con ayuda de Lee. Un premio excesivo para un Arsenal ramplón, que se encontró sin su bien más preciado, el balón, y que estuvo a merced de un Tottenham sin pegada pero al que le sobra carácter con Juande. De momento, el manchego ya ha creado polémica con su ?lista negra?.
Lo mejor, sin duda, que todo queda abierto para la vuelta. Volveremos a disfrutarlo.
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