Hoy día de todos los Santos os quiero felicitar a todos, a los que ya lo son y a los aspirantes a serlo, que somos todos.
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Hoy, la Iglesia como Madre, nos viene a señalar, un año más, que Dios nuestro Señor nos quiere, a todos y cada uno de nosotros, plenamente santos, absolutamente santos. ?Purifíquense de todas sus iniquidades, renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor?.
Esta ley de santidad, nos exige y nos obliga a todos, de echo, se convierte en un imperativo al que nosotros no podemos renunciar. "Sed santos... porque Yo, el Señor, soy santo" (Lev 19,2; Mt 5, 48). Cristo vino al mundo para hacer posible nuestra santidad, para enseñarnos el camino que es la Vida, y que es la imitación constante de su vida.
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El camino no es fácil, encontraremos muchos obstáculos y caeremos muchas veces, los santos no son personas que nunca han cometido errores o pecados, sino quienes se arrepienten y se reconcilian, quienes tienen la valentía y la humildad de pedir perdón y levantarse.
La clave de la santidad, es la lucha constante con uno mismo, en beneficio del prójimo y por amor de Dios, y ese perseverar en buscar la perfección que es la santidad supone mantenerse en comunión con Cristo que es quien salva y da vida eterna.
Por eso, no debemos olvidar, hoy más que nunca que "el plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza." (Camino 387).
Así, mi propósito en esta fiesta de los SANTOS, es ser procurar ser fiel a estos tres puntos. No doblegar mi fé, ante ninguna presión; hablar de Cristo y de su Buena Noticia a quien me encuentre y no acomplejarme ante nada, ni ante nadie por mis creencias. A Dios le pido que también, en esta lucha me ayude a ser fuerte y constante, que esté a mi lado ahora, para estar luego eternamente en compañia de la Trinidad Beatísima.
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Y para vosotros mis amigos y lectores, mi deseo es el mismo que para mí; por eso en esta gran fiesta de todos, también os quiero felicitar y animar en esa lucha santa por la salvación de todos los hijos de Dios.
Felicidades, pues a todos y que nunca perdamos el horizonte de nuestra meta final, que no es otro, que resucitar de forma gloriosa con Cristo, con nuestro querido Jesús. Que los ángeles de Dios, que están a su lado y del nuestro, y nuestra Madre, que es Santa y Maestra de santidad, nos lleven de su mano, a su encuentro. Amén.