La deficiencia de los servicios básicos a cargo del sector público ha hecho que cada familia enfrente y busque soluciones por sí misma. Esto ha motivado a que haya mayor iniciativa de las actividades privadas para cubrir esas necesidades. La carencia es gigantesca. Para dar un ejemplo, las áreas de la salud, educación, agua potable, seguridad y transporte urbano se han convertido en un mercado inmenso para satisfacer las demandas. Pero ¿por qué se ha hecho imprescindible la participación del sector privado? Pues, el hecho de que el sector público ha fallado en prestar el servicio a toda la población ha generado grandes ineficiencias, considera el economista y consultor en proyectos y banca Francisco Rojas Castillo. María Quezada, una mujer de 52 años de quien las arrugas son su única compañía, llora de impotencia ante la falta de una buena atención médica. "No tengo dinero para cubrir el tratamiento médico que llevo", pero tampoco cuento con facilidades hospitalarias. En el país sólo el 30% de los dominicanos tiene servicio clínico privado, "la mayoría no tiene acceso a la atención privatizada", afirma el presidente de la Asociación de Clínicas Privadas (Andeclip), Rafael Mena. Existen alrededor de 137 clínicas agrupadas en esa entidad. Para el economista Rojas Castillo, en la medida en que el Gobierno no resuelva el problema de la salud pública para que los pobres puedan contar con esa atención, en esa medida se irá quedando una gran parte de la población sin servicio. Dice que para resolverlo tendría que retomar nuevamente su función. En el plano de la educación pasa igual, las familias de menos recursos se ven obligadas a hacer un sacrificio para pagarles a sus hijos un colegio privado. Rosa Ariza, asesora del Consejo Nacional de Colegios Privados, argumentó que muchos padres de escasos recursos buscan un colegio privado que les brinde seguridad, ?de esa manera sienten que sus hijos están mejor cuidado físicamente que en una escuela pública?. También mencionó que se quejan de los baños, el agua y la higiene de las escuelas del Estado, y de la sobrepoblación. Y que "esos elementos fundamentales tumban el factor de la docencia". Aunque esto no significa "necesariamente que los colegios llenan los requisitos que se desearía, pero garantizan una educación a tiempo", testifica Julia Mateo, madre de tres hijos alumnos de colegio. La población estudiantil del país es de unos tres millones de alumnos entre ambos sectores, unos 1,577 colegios privados aproximadamente acreditados y reconocidos por la Secretaría de Estado de Educación y 70 mil maestros y empleados en el área. El empresario Pablo Piantini asegura que la competencia es buena, porque así se garantiza un mejor servicio. "Es lo ideal para uno mantener los precios controlados y dar un servicio de calidad. Ahora, lo que no se puede descuidar es la calidad del servicio que ofrecen las instituciones públicas que debe ser tan bueno o mejor para que se fomente la competencia". El fracaso público en los servicios acoge muchas áreas. La realidad es que para poder contar con agua potable en cualquier parte de este país, la gente tiene que disponer de una cisterna, un tinaco o un pozo para poder acumularla, debido a que la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) manda el servicio dos y tres veces a la semana, además de que es de poca calidad. Ante esta situación, la gente se ha visto obligada a ir reemplazando las asistencias que eran netamente públicas, lo que viene generando el incremento de venta de agua a granel, servicio de llenado de cisterna y la venta de agua purificada. El presidente de la Asociación de Embotelladores de Agua Purificada (Adeagua), David Toribio, afirma que esa aceptación es una muestra "clara y evidente" de que las aguas hervidas mediante las cañerías no son confiables ni siquiera para el organismo de Salud Pública. El sector de agua purificada vende al año alrededor de 550 a 600 millones de galones de agua. Una familia destina por lo regular al mes RD$640 en la compra de botellones de agua para tomar, pagándolo a RD$40.00. El negocio informal vende el botellón a RD$25.00. Hay que asumir uN modelo de gestión a la excelencia En los próximos años, los servicios públicos en el país revelarán una mejoría, siempre y cuando se dejen orientar y apliquen el modelo de excelencia pública que ha dado resultado en otros paises, declara el secretario de Estado de la Administración Pública, Ramón Ventura Camejo, "y ese es nuestro empeño, que por lo menos mejore la gestión, que sepamos que hay que aplicar procedimientos, que hay que tener metas, y sobre todo contar con el ciudadano, saber qué quiere, cuáles son sus demandas, sus insatisfacciones y actuar sobre ellos, porque para eso existimos". Defendió que en el área de salud ya hay ejemplos de mejoría, porque el hospital Ramón Santana, en San Pedro de Macorís, comenzó a aplicar el modelo de excelencia y ha obtenido medalla de oro por sus servicios y estándares, que son comparables a hospitales de América Latina. El Banco Mundial, a través del informe "Desarrollo Mundial 2004: Hacer que los servicios funcionen para los pobres", afirma que con demasiada frecuencia, el acceso, la cantidad y la calidad de los servicios fundamentales son deficientes y no llegan a los pobres. Advierte que es imposible que la humanidad mejore su bienestar si no cuentan con acceso a servicios más económicos y de mejor calidad en las áreas de salud, educación, agua, saneamiento y electricidad. Sin caráter social
El economista Rojas Castillo considera que estos cambios no favorecen a la economía dominicana debido a que la función pública o los servicios públicos tienen que tener un carácter social que debe ser para todo el mundo, independientemente de que la gente pueda tener recursos para pagarlos. Explica que cuando los servicios pasan a ser privados, se recriminan, ya que sólo pueden obtenerlos quienes pueden pagarlos. Igual se han incrementado los negocios facilitadores de energía eléctrica, como es el caso de la venta de plantas, baterías e inversores, debido a la continuidad de apagones que se producen en el día. Un inversor cuesta desde RD$8.000 hasta RD$32.000. |