Por Dadan Narval el 17-Mar-2008 | Ayer el objetivo del Barcelona era vencer en Almería y ponerse a cinco puntos del Real Madrid. El objetivo, aun posible, no era fácil. El Almería es el equipo revelación de la Liga, y en su estadio ya cayeron, además, Sevilla y Real Madrid, entre otros equipos a priori más fuertes que el mediterráneo. Por otro lado, había un factor, poco subrayado en la jornada de ayer, que era para tener en cuenta: el Almería tiene su mayor arma en la estrategia a balón parado, mientras que el Barcelona desprecia sistemáticamente esta faceta del juego. Por ejemplo, casi siempre juega en corto las faltas, y ciertamente se hace difícil rememorar cuál fue su último gol de corner.
Finalmente, el Barcelona afrontaba este partido con nada menos que nueve bajas, entre las que se encontraban hombres como Messi, Deco, Ronaldinho, Márquez, Zambrotta o Touré.
No resumiré el partido. Diré sólo que el Barcelona, aún pudiendo haber ganado, pues se puso por dos veces delante el marcador, terminó empatando tras dos goles marcados tras sendos corners del rival. Con todo, la sensación que dio el equipo no fue mala. Mereció más, sin duda, sobre todo tras haber marcado el 1-2. Durante varios minutos, el Barcelona pudo sentenciar el partido. Hablo de sendas jugadas de Eto´o y Henry fueron magistralmente respondidas por el guardameta rojiblanco Diego Alves y de un fuera de juego inexistente que el árbitro pitó a Henry cuando éste se quedaba ya solo frente al portero rival. Lo que sucedió después, es historia: la expulsión de Milito dejó al Barça con uno menos y terminó pagando caro este hecho.
La sensación que me quedó tras el partido fue, por ello, de pura frustración. Confiaba en la victoria culé y en que ésta serviría para poner un poco más de sal a la Liga. No fue así, y el empate de poco sirve en la carrera por el título. Sin embargo, hay que decirlo todo: la tarde de ayer fue muy diferente a otras recientes en las que la sensación que aborda al espectador culé es que se podía haber hecho mucho más. Ayer no fue ese el caso. Ante un rival a tener en cuenta y con sus filas mermadas por las bajas, el Barcelona realizó un digno partido que probablemente mereció ganar. De ahí la pura frustración: de la constatación de que se hizo todo por ganar, pero no se consiguió.
Ante el partido de ayer caben al menos dos lecturas. La primera, una compleja, que constate la impotencia más allá de argumentos fáciles. La frustración no da conclusiones mascadas, no localiza culpables, cabezas de turco, no aporta moralejas. Es un sentimiento complejo, porque plantea dudas sin respuesta y no excita la acción. La segunda lectura posible es la catastrófica, aquella que no deja títere con cabeza, que hace un juicio a la totalidad y que busca desesperadamente culpables con quien desahogarse. Una lectura que, probablemente, tiene más que ver con la necesidad de buscar una salida rápida y fácil de la frustración de quien realiza este retrato de la situación que con la realidad de los hechos. Asumir la derrota sin cortar cabezas es un síntoma de madurez.
Una madurez que, en todo caso, no tiene la prensa deportiva normalmente. Reina del juicio veloz, es habitual que la prensa dedique sus portadas y columnas más a los supuestos culpables de la derrota que a los sentimientos que ésta provoca. Hoy, como era de prever, en Barcelona es uno de esos días en los que toda lectura peca de dramática. Así, para buscar dar una salida inmediata al sentimiento de frustración después del empate de ayer, los columnistas culés usan el manual de demagogia para tiempos difíciles. Toda una lección en la que no falta de nada:
1. Ellos o nosotros: Cuando se gana, las portadas de los periódicos suelen abrir en primera persona del plural. Hoy, como no podía ser de otra manera, se utiliza la tercera persona del plural: ?No tienen perdón? (Sport), ?Tiran la Liga? (El Mundo Deportivo). El movimiento es claro: somos ?nosotros? cuando ganamos, son ?ellos? cuando pierden. El título de la columna de hoy de Joan María Batllé habla, en este sentido, por sí sólo: ?¿No queréis ganar la Liga, o qué??. Será eso.
2. El juicio moral: ?No tienen perdón, están traicionando la ilusión de los barcelonistas.? (Josep María Casanovas). La traición es un elemento clásico de estas lecturas catastrofistas. La derrota se juzga en claves morales, no deportivas. Un gol encajado no es fruto del error o de la falta de concentración: es producto de la traición.
3. No sienten la camiseta: ?No tuvieron el orgullo profesional que se debe exigir a quien luce la camiseta blaugrana? (Josep María Casanovas). ?Ronaldinho no tiene la cultura del trabajo que necesita un futbolista del Barça… ni le interesa conseguirla? (Lluis Mascaró). El sentimiento. Otro de los elementos típicos de estas lecturas. Se pierde por falta de compromiso con la camiseta.
4. Son unos juerguistas: ?[A Laporta] ¿Hablará con un técnico que da 54 horas de fiesta a sus jugadores como ‘premio’ por haber perdido un partido? ¿Hablará con un jugador que monta una fiesta de cumpleaños justo después de perder en casa contra el Villarreal? ¿Hablará con un jugador que llegó a esa fiesta cuando muchos socios del Barça ya se iban hacia su trabajo? ¿Hablará con un secretario técnico que con el equipo en crisis se va a jugar al golf a Bulgaría?? (Josep Capdevila). El jugador, obviamente, no necesita descanso. Y si pierde, no se lo merece. Es evidente que después de una derrota, lo más sensato es hacer dar seiscientas vueltas al campo a los jugadores. Así aprenderán y, seguro, saldrán más motivados el próximo partido. Es la lógica del error-castigo. Con ese método, está demostrado, nunca se pierde.
5. Los únicos que se salvan, los de casa: ?si no fuera por la gente de casa, los que de verdad sienten los colores, los que meten el pie, los que no salen de noche, la cosa todavía estaría peor. No olvidemos que los goles de Xavi en los últimos partidos valen su peso en oro ni que Bojan ya lleva cinco dianas jugando cuatro ratitos en la Liga. No todos pueden decir lo mismo, no…? (Joan María Batllé). ?Bojan sólo tiene diecisiete años. Estudia segundo de bachillerato. Vive con sus padres. Viaja en metro. Le encanta ir al cine con sus amigos. Es un chaval normal. Y quiere continuar siéndolo.? (Lluis Mascaró). Es más que evidente que en el Barcelona, como ha sido siempre, los méritos son de los de casa. Los goles de Xavi valen más que los de Henry, por supuesto, aún cuando el francés lleve más. Por otro lado, Bojan es un “chaval normal”, y así seguirá siéndolo, como Valdés, Puyol, Xavi o Iniesta y, por supuesto, no como Touré, Eto´o, Henry o Abidal.
6. Las lesiones son fingidas: ?Sin Ronaldinho, que se quedó en Barcelona porque Rijkaard preguntó a los médicos y éstos le dijeron que estaba lesionado (¡tiene huevos la cosa!)? (Joan María Batllé). ?La excusa de las lesiones no vale y menos cuando ahora nos enteramos que Giovani lleva dos meses jugando inyectado y otros se caen de la lista sin saber por qué.? (Josep María Casanovas). ?El entrenador lo sabe. El sábado le dejó en Barcelona bajo la excusa de unas molestias. Una ?mentira piadosa?. Ronaldinho no jugó el Almería por su bajo rendimiento. Lamentable.? (Lluis Mascaró). Tiene huevos, sí, que Rijkaard preguntara a los médicos pudiendo tomar la decisión de si estaba bien o no por sí mismo. Por otro lado, la excusa de las lesiones no vale. Infiltraciones para todos, otro método exitoso para gestionar un equipo.
7. La indignación: ?ver al Barça a siete puntos es frustrante, por no decir indignante. Porque indignante es que el equipo de Rijkaard salte a los terrenos de juego frío, sin intensidad y mal preparado.? (Joan María Batllé). La indignación, ese sentimiento del hooligan al que tanto apela la prensa deportiva en tiempos de crisis. La indignación, un sentimiento que debería reservarse para otras cuestiones más importantes. La indignación, un camino que no lleva, casi nunca, a buen destino.
8. Se censura lo que antes se exigía: ?Henry en el banquillo porque Rijkaard creyó más sensato jugársela con un chaval de 17 años (que también tiene huevos el tema) (Joan María Batllé)? ?Thierry Henry no estaba en el equipo titular [?] a pesar de que durante la semana había mostrado un buen nivel en los entrenamientos.? (Josep Capdevila). Lo que se exige un día se reprueba al siguiente y viceversa. Donde dije “digo” digo “Diego” y que nadie rebusque en la hemeroteca.
9. La amenaza: ?Si los jugadores no quieren ganar la Liga, alguien tendría que enseñarles la puerta de salida? (Joan María Batllé). ?Ya va siendo hora que en la directiva alguien le cante las cuarenta a Rijkaard [?] Toca dar un puñetazo antes de que sea demasiado tarde? (Josep María Casanovas) ?A la gente se le ha acabado la paciencia con el equipo cuando aún está vivo en tres competiciones. ¿Se imagina como puede estar la gente dentro de un mes?? (Josep Capdevila). Cuidado, chicos, que la paciencia del público tiene un límite. Cuidado, chicos, que igual os ?echamos? de Barcelona. Ya lo comentó uno de ellos en cierta ocasión: cuidado, jugadores, que los únicos que permanecemos somos los periodistas.
En fin, manual de demagogia en nueve lecciones magistrales. Hay veces que conviene no hablar, si tus palabras no aportan más que el silencio que rompen. Esta máxima, mil veces citada, debería tenerla bien presente siempre todo periodista, todo columnista de opinión.
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