Por Enrique Ballester el 29-May-2010 |
Foto 0 en Grupo E: Japón, a recuperar el orgullo: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
Tuve en el instituto un profesor de Geografía que movía mucho los brazos y que de veras lo gozaba hablando de Japón. Que si son una máquina de producir, que si su tecnología y su cultura milenaria, que si se levantaron de manera increíble tras perder la 2ª Guerra Mundial, que si la perdieron fue porque no hubo más remedio, porque el soldado japonés tenía un valor enfermizo… y, bueno, sin necesidad de recurrir a los hikikomoris, o a la mezcla de Marc Anthony y David Bisbal que interpreta la canción de apoyo a la selección, podríamos decir que Japón no es lo que era. La fe inquebrantable, el esfuerzo ceremonioso y la genética que nunca se rinde parecen conceptos caducados. En realidad, y concretando en torno a la pelota, tal es el desánimo entre la afición nipón que en marzo, Motoaki Inukai, presidente de la Federación Japonesa de Fútbol, argumentó su apuesta por mantener a Takeshi Okada al mando del banquillo con la siguiente premisa: era demasiado tarde para traer a otro entrenador. Evidentemente, Inukai no convenció a nadie, y los últimos resultados, las claras derrotas encajadas ante Corea del Sur y Serbia, han acentuado la incredulidad de la hinchada y, de refilón, han mellado en el ánimo de los 23 seleccionados. Pocos creen que Japón esté en condiciones de alcanzar los octavos de final en el Mundial de Sudáfrica, hecho que sólo han logrado una vez en su historia, en casa, en 2002, donde cayeron contra Turquía.
En las otras dos citas, en 1998 y en 2006, Japón no ganó un solo partido. Sin embargo, su clasificación para Sudáfrica, la cuarta consecutiva, no es para nadie una sorpresa. Japón es una potencia futbolística en Asia, y si lo es, en gran parte, lo es por la gigantesca aportación de Kazuyoshi Miura, probablemente, el futbolista japonés más influyente de la Historia.
Kazu Miura nació en Shizuoka en 1967. Fue pionero en varios y sustanciales aspectos. Tras destacar en el equipo de su instituto, viajó a Brasil en 1982 para formarse en la academia del Clube Atlético Juventus de Sao Paulo. Aún adolescente, fichó por el Santos, que le cedió a varios conjuntos. Cuando, con el cambio de década, Miura regresó a su país, Japón no había ganado jamás la Copa de Asia, y ni siquiera su Liga tenía rango profesional. Todo cambió, en unos años, con Miura como bandera. Primero, todavía en la competición precaria, campeonó con el Yomiuri. Después, con el alumbramiento de la J-League, el club pasó a llamarse Verdy Kawasaki, y Miura no tardó en convertirse en estrella futbolística y en celebridad nacional.
Miura fue capital en la difusión del fútbol en una sociedad en la que el sumo continúa siendo el deporte nacional. En 1992, Japón logró su primera Copa de Asia (Kazu MVP), y la felicidad se expandió al año siguiente. En la primera J-League, Miura fue campeón y elegido mejor jugador del torneo, además de mejor futbolista asiático. En ese punto, el objetivo colectivo, y el desafío personal, era llevar a Japón a la Copa del Mundo, algo nunca conseguido. Lo rozó Miura, pero un gol en el último minuto del iraquí Salman otorgó, de manera indirecta, la clasificación para USA’94 a Corea del Sur.
Aquella decepción se compensó con celeridad. Miura rompió mercados y prejuicios en la temporada 94-95, al fichar por el Genoa, convirtiéndose en el primer japonés en jugar en un fútbol tan exigente como el Calcio. El bautismo no pudo ser peor, y Miura sufrió fractura de nariz y pómulo, como tarjeta de recibimiento, y lo cierto es que apenas marcó un gol en Italia, pero, eso sí, no pudo elegir mejor escenario. Kazu vio puerta frente a la Sampdoria, en el derbi genovés.
Culminada la campaña del hito, Miura viajó de vuelta a Japón, donde siguió marcando (pichichi en el 96) y aumentando su legión de seguidores. En 1998, por fin, Miura consiguió, tras un partido de desempate ganado a Irán en campo neutral, clasificar a Japón para la Copa del Mundo. Pero, para su desgracia, la alegría fue efímera. Okada, el entonces (y ahora) seleccionador decidió apostar por el cambio generacional y, en medio de una gran polémica y rumores de problemas extradeportivos, Miura fue uno de los tres descartes de la lista previa de 25 y, a sus 31 años, vio cómo se le escapaba el sueño de su vida.
En la actualidad, demostrando su amor al juego, Kazu continúa en activo, en el Yokohama FC, de la segunda división japonesa. 43 años no son nada para King Kazu y su Kazu Dance. Miura también tuvo un paso breve por Croacia (en el Dinamo de Zagreb, 1999) y por Australia (contratado por el Sydney FC en 2005 para el Mundialito de Clubes) pero su leyenda se escribe entera en japonés. Baste ver el fútbol que encontró, y compararlo con el que protege ahora los jóvenes valores.
Así, la espina clavada de Miura debe ser un acicate para la actual selección japonesa. Una vez, en una sobremesa, un ex futbolista internacional me confesó que, cuando recordaba su época profesional, lo que más le amargaba eran los partidos en los que se dejó llevar, los goles que dejó de marcar, las tardes que no disfrutó al no valorar cuán privilegiado era. Por eso, los 23 seleccionados de Okada, la columna vertebral (Tulio Tanaka-Endo-Okazaki), los “europeos” Honda, Hasebe, Matsui y Morimoto, todos deberían pensar en Miura y en su tormento mundialista, que nunca pudo mostrarse en la gran fiesta del fútbol, pero sembró el terreno para que Japón sea ahora lo que es, para que ellos tengan la posibilidad, y la obligación, de apelar al orgullo y convertir el desengaño de su afición, en la confianza y el compromiso de siempre.
Lo mejor: Nada que perder. El salto competitivo de Heisuke Honda.
Lo peor: Las dudas que rodean al seleccionador y que va acumulando el equipo en los partidos amistosos.
Jugador más importante: Keisuke Honda.
Jugador a seguir: Shinji Okazaki.
Pronóstico DDF: El primer partido, ante Camerún, marcará el devenir de la escuadra japonesa por el torneo. Escasas posibilidades de arañar puntos ante las europeas, Dinamarca y Holanda. Pasar a octavos sería una sorpresa.
La lista:
Porteros:
Seigo Narazaki (Nagoya Grampus)
Eiji Kawashima (Kawasaki Frontale)
Yoshikatsu Kawaguchi (Jubilo Iwata).
Defensas:
Yuji Nakazawa (Yokohama Marinos)
Marcus Tulio Tanaka (Nagoya Grampus)
Yuichi Komano (Jubilo Iwata)
Daiki Iwamasa (Kashima Antlers)
Yasuyuki Konno (FC Tokyo)
Yuto Nagatomo (FC Tokyo)
Atsuto Uchida (Kashima Antlers)
Centrocampistas:
Shunsuke Nakamura (Yokohama Marinos)
Yasuhito Endo (Gamba Osaka)
Kengo Nakamura (Kawasaki Frontale)
Junichi Inamoto (Kawasaki Frontale)
Yuki Abe (Urawa Red Diamonds)
Makoto Hasebe (Wolfsburg/GER)
Keisuke Honda (CSKA Moscou/RUS)
Daisuke Matsui (Grenoble/FRA)
Delanteros:
Shinji Okazaki (Shimizu S-Pulse)
Keiji Tamada (Nagoya Grampus)
Yasuhito Okubo (Vissel Kobe)
Kisho Yano (Albirex Niigata)
Takayuki Morimoto (Catania/ITA)
foto: fifa.com
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