La hermandad con Songo, Edilberto Gonzáles Trejo, y la magia del blog que pasa, traspasa y camina, me han traído la amistad próspera con un poeta panameño de primera línea. José Antonio Córdova en la primera línea del humanismo, del marxismo y de la intolerancia hacia un mundo actor mediocre que nos estrecha a dos manos.
Con ustedes el genial y maravilloso poeta José Antonio Córdova, pájaro de los míos, nacido en un 1937 como mi amá.
En los primeros días de la guerra, producida por la invasión yankee a IRAK, antigua Babilonia, no salía de mi asombro, en cuanto a la sifilización, digo civilización tecnológica de mostrar en vivo las distintas acciones bélicas y sus victimas civiles.
Al ver las escenas espantosas escribí en dos días aproximadamente ochocientos versos que por cansancio mostraban una debilidad hemorrágica y verbal, por lo que mi esposa Janet Andrade hizo la actual selección que hoy se presenta.
Babilonia ? Babilu ? Puerta de Dioslugar donde el dolor ocupa más espacio planetario enfermaron tu morada alegre tu civilización sigue cercada
por hienas armadas de pesares
carroñas furibundas
resuenan por los muros.
Los lamentostienen aire antiguo. los asesinados se buscan entre ellos para no encontrarse solos y en esos cráteres se vuelven más cadáveres los sorprendidos muertos.
Los niños corren decapitados los hombres tambalean sin sus piernas el espacio es un grito de sulfuro y plomo, se les tira desperdicios a los quejidos.
Es para gemir que la muerte es así, para que el dolor tenga otros significados la muerte es así, es para gritar ante un Dios sordo ¡que la muerte es así!
¡Ay Babilonia Ay Babilonia! infierno de osarios eres tu esplendor es un cuento que nunca ha sido escrito, la muerte trae la precisión de los sabios certeza de rayo láser, es exacta y exagerada. Todas las sangres juntas las de Babilonia y Panamá las de Buchenwald y Basora quedan todos los nombres como regiones de terror y exterminio mapas de holocausto, otra vez sopla tinieblamente el tiempo del desprecio, la condición humana yace calcinada, estás bebiendo amargura en lugar de agua, y sudores de espanto riegan tu huerto.
En las palmeras con las transpiraciones de los masacrados cuelgan las lágrimas.
Hasta las piedras lloran en su precipicio de cartílagos y muñones y extremidades beduinas por los aires.
?Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu, inmundo, y albergue de toda ave aborrecible?.
Las aldeas tienen un sueño cerrado sin escapatoria al despertar.
Y aquellos miles que fueron los primeros y los últimos en ser bombardeados y descuartizados sin guardianes del rocío sean todos bendecidos.
Transparencia vitallíquido terrenal mieles plañideras dátiles sembrados de esperanzas vestimentas del alba pastizales del cielo, incienso y mirra en hogares tranquilos No tenemos.
Horribles mundos en cada gota de arena bóvedas turbias en el firmamento oscuro miradas arrasadas en llamaradas bocinas funerales agrias y goteantes mortajas rayos cadavéricos miradas podridas en los cementerios y Sadam Satán Sadam y el perro insaciable del ?Big Stick? buitre fúnebre que bebe petróleo como un pulpo de odio extranjero repartiendo agonías sí tenemos comiendo miedos en vez de frutos en los arados narcotizados.
Sunamita gacela del desierto estrella arenosa bailarina de huellas aromáticas tu danza llena las colinas y desborda el Eufrates, tu magia de estupor y cadencia deleitosa ha perecido ya no se escucha la suavidad de tu piel resuena ahora la tormenta de nuevas cimitarras iracundas de fuegos genocidas, viento del crepúsculo odalisca evanescente hurí perpetua ¿Por qué Pandora tiene que darte tenebrosas noticias de la guerra? En tu pueblo huérfano de aldeas y calles.
Y los aviones escriben en las nubes un tatuaje cósmico:
?Esta guerra como todas las guerras es para acabar con las guerras?.
¡Ay Babilonia ! ¡Ay Babilonia! la tragedia te desviste tus ruinas están harapientas ya no eres la Gran Señora sino cosecha flagelada la hecatombe te queda como un trapo demasiado largo.
Caín llevará a cuestas su propio cadáver, la profecía sombría es apocalipsis sangriento, se ha cumplido el milenario vaticinio.
?Y un Angel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó, en el mar, diciendo: ?Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada?. Sin embargo aquí estuvo el paraíso terrenal los oasis no soñaban esa pesadilla de contaminación la suavidad de las rosas era el mismo aire.
Y estaban listas las túnicas de la armonía como fuente vital de los justos ciudadanos, pero Dios había hecho al Hombre lo que estuvo bien, lo desastroso y semejante al caos serían millones de deformadas ediciones.
(Venid a verme como sufro todas las cuerdas de la muerte patean los ritmos con rojizos huracanes de brumosos aullidos).
Y los profetas dioses diabólicos nos ponen desde antaño cicatrices y heridas en las palabras sagradas y mundanas y el llanto sigue encielado secando la alegría en ese fondo carnívoro y todo sacrificio demuestra que la matanza es a pleno día para que la contemplen con ojos de harapos los cuatro puntos cardinales.
Ni las oraciones ni los siglos salvaran a Nínive olorosa heredad en situación de quebranto apodada Mosul cuando respiran los morteros estás de refugio de residuos humanos hay mucho odio y olvido resucitado que opacan tu esplendor, la Tierra Santa es una caverna baldía un pozo con corazón atropellado, allí están los recién nacidos con sus miradas amputadas sus manitas desperdigadas, difuntos de cartílagos humeantes vértebras alucinadas |