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| Héctor Díaz Polanco. |
| Roberto Guzmán/Clave Digital. |
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Sus estudios antropológicos y sociológicos y sus investigaciones políticas convierten a Héctor Díaz Polanco en un profundo conocedor de América Latina. Observa con preocupación males como la corrupción administrativa, a la que define como un cáncer. ¿Cómo ve la América Latina de hoy?
América Latina está en camino de una nueva etapa, una especie de renacimiento de los movimientos populares que ha derivado en el establecimiento de gobiernos llamados de izquierda, que son muy heterogéneos entre sí, aunque tienen algunos factores en común. El factor común es el que todos ellos derivan de una coalición de fuerzas populares que incluye desde campesinos, indígenas, sectores intelectuales de clase media y el fenómeno llamado movimiento ciudadano, gente sin partido, que converge con otros sectores, a veces social y culturalmente muy lejanos.
Aparentemente no hay nada más lejano que la clase media en nuestros países con los indígenas. A raíz de estos grandes movimientos y en algunos casos simultáneamente al desarrollo de estos movimientos surgieron liderazgos muy fuertes, muy representativos, que son al mismo tiempo creación de estos movimientos y ellos, los liderazgos, impulsores de los movimientos, en el caso de Chávez, Correa, Evo y López Obrador.
Estos factores de movimiento popular y nuevo liderazgo, algunos le llaman populismo, pero esto en realidad no corresponde a la noción sociológica de populismo que manejamos en los años 70 y 80 y hasta nuestros días. Si uno quisiera caracterizar estos movimientos a diferencia de los movimientos populistas anteriores, tendría que decir que son movimientos que responden a los procesos que impulsó el neoliberalismo en América Latina a partir de finales de los 80, sobre todo con más fuerza.
¿Qué representa para la región la presencia de estos gobiernos?

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Noto desaliento en algunos sectores, mezclado con indignación, rabia, desesperanza y también enojo. Uno no puede prever qué va a provocar esta mezcla de sentimientos ue está provocando esta orientación política" |
Héctor Díaz Polanco |
Representa mayor independencia. El hecho de que cada país defina sus propias políticas económicas, sociales, culturales, sin seguir los mandatos que se convirtieron en especie de receta. Significa la posibilidad de encontrar finalmente la reintegración económica. Creo que, incluso, va a tener un impacto en el ámbito cultural. Yo veo como muy positivo el proceso que estamos viviendo. ¿Cree que esa tendencia seguirá en aumento?
Veo difícil que retornemos al pasado pero, como en cualquier situación, las cosas no están predefinidas, como si fueran batallas ganadas de antemano. Puede haber reveses, pero creo que en conjunto, no será el caso. Creo que, en conjunto, seguirá adelante esta tendencia por un tiempo bastante largo. Creo que algunos países podrían agregarse a esta familia. El caso más reciente que tuvimos es el de Paraguay, que se agregó la lista este año. Habría que esperar procesos interesantes. A punto estuvimos de que México entrara en ese proceso.
¿Cree que si los resultados de las elecciones mexicanas hubieran sido otros, la situación sería diferente?
Absolutamente, no sólo la situación de México, yo creo que de América Latina por el peso de México en América Latina, pero hablando de México, sin duda alguna, López Obrador habría aplicado un programa de participación popular que no tenemos ahora. También, habría desarrollado políticas públicas a favor del crecimiento interno, no habría intentado, como está intentando este gobierno, seguir con la vieja política de contener el crecimiento para evitar la inflación.
A eso hay que agregar el impacto que se habría producido en América Latina. México es la segunda economía latinoamericana, después de la brasileña y tiene un gran peso en América Latina.
¿Cuál es la principal diferencia entre un gobierno con tendencia a la izquierda y uno tradicional?
Son gobiernos mucho más eficientes, porque utilizan mejor los recursos de que disponen. Justicia social, promoción de la igualdad, independencia, afirmación del orgullo nacional, que la gente se sienta identificada con su país, y combate de la corrupción. Ese es un punto muy importante y muy destacado. En cualquier país de América Latina donde ha habido estos cambios se nota el combate a la corrupción como un factor muy importante.
| EL ACADÉMICO E INVESTIGADOR |
Héctor Díaz nació en San Pedro de Macorís, República Dominicana, pero desde muy pequeño emigró hacia San Cristóbal. En su juventud se trasladó a España, donde estudió Antropología. Años más tarde se muda a México, ciudad en la que también realizó estudios de Antropología y Sociología y donde reside desde el 1971. Autor de 15 libros y coautor de unos 65, actualmente se dedica a la investigación de temas de identidad, autonomía y pueblos indígenas. |
La corrupción es el cáncer de nuestros gobiernos conservadores, liberales, de derecha y aun algunos que retóricamente son de izquierda y se mueven en un verdadero fango de corrupción. Por tanto, en este terreno los gobiernos de izquierda están haciendo un papel muy importante y es una diferencia muy importante.
Volver a instaurar la ética política como el principio orientador del quehacer político, si no logramos eso, nuestros países van a ser muy poco viables y jamás alcanzarán los propósitos que están en sus cartas magnas.
Asimismo, tenemos un gravísimo problema de deterioro medioambiental y hay en estos gobiernos, por lo que he podido ver, mayor énfasis en la protección de los recursos naturales, un uso más eficiente de estos recursos y evitar, hasta donde es posible, la contradicción entre el desarrollo socioeconómico y la conservación del equilibrio ecológico.
Para algunos sectores, como el caso de los pueblos indígenas, estos gobiernos de izquierda han implicado un cambio radical. Los pueblos indígenas ahora participan activamente.
Eso muestra la potencia positivamente transformadora de estos países, de estos experimentos gubernamentales llamados de izquierda.
¿Cómo percibe la República Dominicana actual?
Lo que observo es que es un país con ciertas mejorías en sus variables macroeconómicas, pero con un problema social tremendo, de inequidad. Por otro lado, un país inmerso en la peor crisis que he visto de carácter ético político. Me parece que se ha llegado a grados de corrupción asombrosos y que se ha alcanzado un nivel de irrespeto a las leyes y a la propia Constitución que no puede más que dejarme perplejo.
Noto desaliento en algunos sectores, mezclado con indignación, rabia, desesperanza y también enojo. Uno no puede prever qué va a provocar esta mezcla de sentimientos que está provocando esta orientación política. Yo espero que se encuentren canales para darle giros a este proceso porque, evidentemente, no conducirá a nada bueno.
¿Existe la posibilidad de que los dominicanos sean gobernados por un partido de izquierda?
De manera inmediata, no veo en el horizonte esa posibilidad. Pero, si uno quisiera pensar a un plazo más largo, yo creo que las posibilidades son muy fuertes. Hay tendencias socioculturales en República Dominicana que favorecen la búsqueda de un equilibrio gubernamental enfocado hacia una sociedad un poco más equilibrada, que establezca mejores condiciones socioeconómicas y que promueva mejor distribución de las riquezas que crea el país.
Pero no puedo intentar adivinar las tendencias hacia dónde apuntan en este momento, lo que sí me queda claro es que el camino que está siguiendo no es viable a mediano y largo plazo. Una sociedad no puede desarrollarse y lograr un equilibrio con un proceso que enriquece a una pequeña minoría y cada vez más empobrece al resto de la población, y que mantiene el equilibrio político a partir del clientelismo, compra y venta de voluntades electorales, compra de críticos en el Gobierno y de violación a la ley abiertamente por parte de las propias autoridades.
Además, encubrimiento de los que cometen delitos o impunidad para los que cometen delitos y organizaciones políticas sumidas en una crisis moral y ética, que se alejan cada vez más de los intereses de la gente. Es un sistema político carcomido, muy deteriorado.
Según sus observaciones ¿hacia dónde va la nación dominicana?
Yo espero que la República Dominicana siempre vaya hacia el bien, hacia la prosperidad, pero no creo que este sea el camino. Para lograrlo se necesitan cambios importantes, una nueva era de política social, popular, de interés por el país, de protección de la riqueza nacional y combate del comportamiento político que han seguido los políticos profesionales, que han establecido una especie de bandidaje como forma de hacer política.
¿La relación de estos gobernantes de izquierda con Estados Unidos será otra luego de la elección de Barak Obama?

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Si Obama no cumple con sus ofertas electorales, podría renacer por primera vez en Estados Unidos un movimiento social con el que podríamos coincidir los latinoamericanos" |
| Héctor Díaz Polanco |
Esperamos que ocurra un mayor acercamiento, un diálogo más cercano y franco del gobierno de Estados Unidos, con Obama al frente, y los gobiernos latinoamericanos, sobre todo con aquellos que ha tenido sus encuentros, notablemente el caso de Venezuela, con Hugo Chávez. Yo espero que lo haga, confío en su inteligencia porque no tiene sentido que el nuevo presidente prosiga con una política que no ha dado buenos resultados para los propios Estados Unidos. Conviene el acercamiento, el diálogo con estos gobiernos, para llegar a acuerdos vitales para ambos países. Creo que hay una disposición, lo han dicho los gobernantes latinoamericanos de izquierda, que están interesados en este acercamiento, incluso, de manera menos directa, el gobierno cubano ha expresado este interés. ¿Cree que la elección de Obama tendrá alguna repercusión positiva en América Latina?
Yo espero que si, pero creo, sin duda alguna, que va a tener efectos positivos para los latinoamericanos en el sentido siguiente: si Barak Obama desarrolla una política menos injusta y agresiva respecto a América Latina, pues es ganancia neta. Si al mismo tiempo desarrolla políticas más distributivas, más racionales creando el anunciado sistema de salud en Estados Unidos, disminuyendo el uso de la fuerza exterior y al mismo tiempo destinando menores recursos a la guerra, a la acción militar, eso va a beneficiar a Estados Unidos y repercutirá favorablemente en América Latina.
Hay relaciones muy fuertes entre América Latina y Estados Unidos, sobre todo para algunos países, incluyendo México y República Dominicana, por lo que hace la migración, de donde derivan las remesas que tienen hoy parte muy importante de nuestra economía. Si mejoraran las condiciones socioeconómicas en Estados Unidos, tendrá una repercusión positiva.
Si Barak Obama fracasara completamente en cumplir las promesas de campaña, de ahí se podría derivar una ganancia en el sentido de que creo que Obama fue un fenómeno que desató muchas expectativas y permitió, por primera vez en mucho tiempo, el desarrollo de un movimiento social en Estados Unidos. Si Obama no cumple con estas ofertas electorales, podría renacer por primera vez en Estados Unidos un movimiento social con el que podríamos coincidir los latinoamericanos. Ya es hora de que en Estados Unidos nos ayuden un poco internamente.
En términos generales, uno debe saludar desde cualquier punto de vista el fenómeno Obama, es un fenómeno no sólo político sino cultural en Estados Unidos, que va a tener un gran impacto en Estados Unidos y lo tendrá en América Latina.
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