Por Diego Jerez el 23-Feb-2009 | ?El Día del Juicio no llegará hasta que los creyentes combatan a los judíos, matándolos, cuando el judío se oculte tras piedras y árboles. Las piedras y los árboles dirán: ¡Oh Muslim, oh Abdulla, hay un judío tras de mí, ven y mátalo!?
Extracto de la carta fundacional de Hamás.
Abril; estrépito de botas. El áspero chirrido de un blindado inunda las calles de una ciudad antigua. Sobre unos sacos, roto, yace un niño. Sus mejillas, cubiertas de mugre y sangre seca; sus ojos, ajados y azules, se abren contra la muerte desde la muerte. Vociferan los cañones y una vieja: « ¡Oh, Adolf! ¡Adolf! ¡Contempla al Héctor de su edad primera! ¡Tú, Príamo breve de la germana Troya, contempla su tierno rostro! ¡Contempla! ¡Llora! ¡Contempla! ¡Y maldice el sino ingrato de este siglo, huérfano de Homeros!Ya los rusos cruzan entre escombros hacia el Reichstag. Mira Berlín, cuajado de viudas y cadáveres. ¿Ves la sangre pura derramada? ¿Ves las dulces venas manantiales? Es la tinta crudelosa con que la Historia escribe su registro; es el bermejo llanto de tu raza? Pero mira, mira ese otro niño en su sepulcro de cascotes; murió de amor a ti. ¿Y ese otro? ¡Pobre niño de carbones, aún guarda sobre el Mauser su manecita muerta!Oh, Führer, ¿es este el Reich que duraría mil años?¡Pobre necio! Soñaste el porvenir en el espejo de tu locura, pero yo, pellejo por demás sobre estos huesos, yo te daré noticia de tu destino; que así como el arúspice de Etruria palpa el futuro en unas vísceras sangrientas, así yo puedo verlo en las entrañas ahora abiertas de Alemania: Sabe que todo está perdido; que la muerte aguarda ya en tus aposentos; y que verás llover la tierra, como un perro, en un jardín desnudo de laureles. Tu nombre, como el vino agrio, será escupido de las bocas de tus hijos, y no habrá entre los cuales quién te llore ni habrás tumba. Pero, detente, oh, Adolf, aún no sufras ni te desesperes, que aunque la ingrata sangre de tu pueblo ?esta que ahora anega nuestros ojos- te aborrezca, aunque las piedras de Berlín te menosprecien, habrá de verte el mundo triunfante de los siglos; con la estirpe de al-Husayni a tu servicio, y España toda uncida a nuestra causa? ¡Oh, glorioso día! ¡Trece lustros! Las V2 desgarran el cielo de Judea; Oriente hará las bombas con sus tripas, y en Madrid -¡Quién lo creería!- odiarán a Franco y te amarán a ti; y el vulgo marchará tras los artistas ondeando la svástica en banderas blanquiazules? ¡Oh, Adolf! ¡Adolf! ¡Pobre antisemita incomprendido! ¡Triste pasajero de tu fortuna! »
Publicado en Actualidad Almanzora el 1 de febrero de 2009.
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