| Hace treinta años fichar a un buen futbolista no implicaba necesariamente tener que tragar con el kit completo de estrella, esto es: tatuajes hasta en el forro del pantalón, brillantes, mujer derrochona y constantes amagos de rebeldía para cobrar una peseta más. Hace treinta años tu entrenador podía darte la bienvenida a tu nuevo club [...] [..] Leer nota completa |