Por Nada imp el 23-Jul-2008 | 
Las géminis son raras de cojones.
Un apunte, para despistadas.
Hoy es un buen día.
Hace un sol de mil demonios y en la cubitera reposa Chenin Blanc del Loira.
Así que no tengo ninguna maldita intención de abrir ese mail de asunto poco elegante. “Te mereces lo que escribes, jodidlkñasñdl“.
Ni ese ni los demás.
Buscaros un novio o un hobby* o algo.
Raras de cojones, decía.
Raras porque no son sólo géminis, además son mujeres.
Raras porque cuando crees que conoces las cartas que tiene y doblas apuesta con tu full de mierda te planta un repóker en la mesa. A tí. Que gritabas farruco aquello de “pájaro viejo no entra en jaula“.
Dos tazas.
Las géminis son inmaduras. Jaraneras. Ingenuas.
De alguna manera parece que nada va con ellas. Que ellas sólo pasaban por allí.
Son un signo de aire y eso es exactamente lo que parecen.
Aire.
Follan desde la inconsciencia y la inmadurez. Y en serio, no se me ocurre un lugar mejor desde el que hacerlo.
La madurez, como tantas otras cosas, está terriblemente sobrevalorada.
Un día son capaces de follarte como nunca lo han hecho en tu vida y otro de aburrirte más que en una sesión continua de Godard.
Cepillarte una géminis es como esperar a Curro Romero cada tarde.
· Vale, seguramente no… pero.. ¿y si hoy es ese día?
El puto centro de atención. Atenea. Son vitales y comunicativas y siempre tienes la extraña sensación de que va dos pasos por delante de tí.
Pero no es así.
Simplemente no está jugando tu partida, egocéntrico de mierda.
Sino la suya.
Recomendaciones vinícolas para una Géminis.
Las géminis son saltarinas, joviales, divertidas, parlanchinas, rebeldes (en la post-pubertad), desenfadadas, irresponsables (siempre), casi alocadas, mentirosas, mimosas e infantiles, su síndrome de Peter Pan crece día a día; todo esto para un rato puede tener su encanto, no lo niego, pero compartir una vida con ellas, se hace cansino, pues suelen padecer fuertes depresiones y son indudablemente esquizo-afectivas.
Pero ¡ojo!, hay algunas que son putas locas adorables.
Lo que más me gusta de ellas es esa marcada tendencia a llevar ropa interior naif, de colores primarios (parchís dirían ellas con cierto desdén) es decir de Custo, Pluto o Mickey. Algo candoroso e infantil, que suele ocultar pezones pequeños y pubis sabrosos.
Este perfil tan concreto de niña (a las géminis no se les puede llamar con propiedad mujeres), les hace proclives a un tipo de vinos muy determinado, que se parece en parte a su marcada personalidad.
Petrus sin duda (y aunque no lo hayan probado nunca) es su vino favorito, no en vano dos celebérrimos géminis (John Fitzgerald Kennedy y Marilyn Monroe) lo bebieron sin descanso, casi con desesperación y le contagiaron irremediablemente su fama.
Petrus es un mito, y como tal, casi inalcanzable, además de obscenamente caro, por otra parte, la actual ?desaceleración acelerada? aconseja prudencia con la leña, así que trataremos de sugerir otros vinos más terrenales, que nuestros queridos lectores puedan comprar sin recurrir a una imposible rehipoteca, ya que los bancos están en plan cabrón.
Como decía, los vinos aconsejables para ?empujar? a una géminis son muy concretos, son de esos que una persona madura y prudente llamaría ?fáciles de beber?, pero que a una géminis le parecen el súmmum de la complejidad; quiero decir, deben ser vinos alegres y joviales ¿cómo ellas?:
Bava Moscato d´Asti es una buena elección, es un vino naif y jovial, de apenas 5 grados, elaborado en el Piamonte por una de las bodegas más respetables. Es como beber fruta, pero con un poquito de burbujitas. Apropiado para géminis pubescentes.
Si por el contrario nos encontramos ante una géminis talludita, se impone un Champagne blanc de blancs (su candidez natural les impediría poder apreciar un blanc de noirs), un Frank Bonville 2002 haría sus delicias y nos las prepararía irremediablemente.
Las géminis más serias, ¿existen?, sin duda se inclinarían por tomar un Tinto, en ese caso, deberá ser poco ácido, amable, de baja graduación y muy frutal, estos parámetros nos abocan a escoger un Pomerol joven, elaborado con Merlot (igual que Petrus), un Chateau Samion sería adecuado, sobre todo si lo tomamos algo fresquito y acompañado de chicha.
Por último, si nos encontramos con una géminis especialmente romántica y soñadora, y estamos fuera de las horas de comida o cena, debemos sorprenderlas con un vino dulce, un dulce blanco, afectado por la mágica podredumbre noble, que prolifera en las riberas del Layon en el Valle del Loira, sin duda escogería un Domaine Ogereau Clos des Bonnes Blanches, a sabiendas que la géminis no va a captar su soberbia elegancia ni su insondable profundidad olfativa, pero ante un vino así, ¿Qué más da? nada importa…
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