El Rojo empata 1 a 1 en Avellaneda. Con este resultado cierra la tabla del grupo con 5 unidades y para clasificar a octavos de final necesita más que un milagro, tiene que ganar por 8 o 9 goles a Peñarol, en Montevideo, y esperar un empate entre Liga y Godoy Cruz en Quito. Independiente quedó al borde de la eliminación de la Copa Libertadores de América, al empatar anoche como local 1 a 1 con Liga Deportiva Universitaria de Quito, Ecuador, en partido de la quinta fecha del Grupo 8. Leonel Núñez, a los 24 minutos del primer tiempo y de tiro penal, puso en ventaja al equipo de Avellaneda, pero Julián Velázquez, en contra a los 12, del segundo, empató para Liga. Con este resultado, que clasifica automáticamente a Peñarol a la siguente fase, Independiente cierra la tabla del grupo con cinco unidades y para clasificar a octavos de final necesita ganar por 8 ó 9 goles en Montevideo. Peñarol manda en la zona con nueve unidades, lo siguen la Liga y Godoy Cruz, que debe ganar en Ecuador para clasificarse, con siete y, lo dicho, cierra Independiente con cinco. Los dos encuentros finales de la llave se jugarán el próximo miércoles. Independiente fue superior durante todo el primer tiempo sobre todo por una cuestión de actitud: salió a jugar sabiendo que una derrota enterraba definitivamente sus ilusiones de avanzar. Liga de Quito, en cambio, y a la espera de su último partido en los beneficios de la altura y ante Godoy Cruz, un triunfo lo pondrá casi con seguridad en octavos de final, sino es por puntos será por diferencia de gol, apenas mostró resistencia. El equipo de Antonio Mohamed presionó a defensores y volantes adversarios con un despliegue generoso de sus jugadores y tuvo la pelota en su poder durante gran parte de los 45 minutos iniciales, y si bien no generó oportunidades de peligro en proporción a su dominio territorial, le alcanzó para sacar ventaja. Fue de tiro penal, a través de Leonel Núñez a los 24 minutos, en una jugada discutida por la Liga por un supuesto offside previo y por la falta misma que cobró Torres. Debió depender, es cierto, de una pelota parada inmejorable para ponerse arriba en el resultado, pero merecía largamente el 1-0. Sobre todo por la actuación de Patricio Rodríguez, esta noche más Pato que Patito, con movilidad a lo ancho y verticalidad en el último pase, bien acompañado por la aguerrida línea de volantes que puso Mohamed y también por Núñez y por Silvera. De los pies de Rodríguez surgieron las mejores combinaciones del Rojo y, el cabo de la etapa inicial, el 1-0 resultó exiguo. Antes de que los ecuatorianos pudieran mostrar su nueva imagen en el segundo tiempo, Independiente generó un par de buenas ocasiones de gol frente al arco de Domínguez. Pero tampoco las aprovechó, y llegó el tiempo de su extrema fragilidad, a la postre máxima aliada que tuvieron los ecuatorianos para equilibrar el partido. La suerte le jugó en contra al local a los 12 minutos, cuando un remate de Barcos dio primero en Tuzzio y luego se desvió en Velázquez para descolocar y vencer la resistencia de Fabián Assmann; y, para colmo, a los 20m perdió a Rodríguez, lesionado. Aunque Liga volvió a cerrarse cerca de su área luego de la igualdad, Independiente encontró, desde la búsqueda desesperada, otras opciones para desnivelar, la más clara, un remate de Núñez que pegó en el palo izquierdo del arco de Liga. Pero no hubo caso, y ahora le resta esperar el milagro para avanzar a octavos o, en todo caso, mirar la mitad llena del vaso: si se consuma la eliminación podrá centrar su atención exclusivamente en el torneo local y en la tabla de promedios, de cuya zona roja todavía no está alejado.
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