Iván Flores. Ibarra (1963-¿?) Poeta y caminante desencarnado en Ibarra a inicios de los 60, ha publicado tres cuadernos de poesía con el apoyo de sus familiares y amigos. Estos textos hacen parte de la selección 10 60 90, (diez poetas ecuatorianos de los 90/ nacidos en los 60), que K-Oz Editorial publicará próximamente. ¿Dónde estás ahora Iván Flores? quizás vives (¿?) exiliado de la poesía como quisiera Rimbaud; traficando flores tóxicas o deliriums de alcohol. En tu foto estás todavía allí, conduciendo hacia una nada, con el fondo de un soldadito en trance de acechar... ?con cada lirio que nace/se escribe nuevamente tu epitafio? D.V.A ¿Eres tú Muerte? ... ... abres tu cuerpo enigma una sola vez en cada vida desenvolviendo tu oscuro y descomunal erotismo a los ineludibles amantes de ti, Desconocida, a nosotros, los que estamos. Eres fuego, oquedad y silencio, absorción inescrutable. No terminarás jamás de consumir la vida, por eso nombro tu atemporal servidumbre; la vitalidad que fluye y abraza lo vivo es el poder que alza su horca sobre ti, dejándote vencida; con cada lirio que nace se escribe nuevamente tu epitafio. CONVERSACIONES CON MI SOMBRA En un rincón del cuarto duerme el espectro de un sueño lila, allí están las imágenes fálicas, los totems, las madréporas, las mantícoras. En un rincón del cuarto yacen los veneros sagrados, haciendo el mimo secreto de los pájaros; Recuerdo los asombrosos ojos de los lémures, el fluir constante de la imaginación; allí está la alcoba del loco, del que sueña, allí nuestra cabaña, el espacio inverosímil donde se gesta la ternura, allí está el canto de la raíz, purificándonos; siento el paso del minotauro en mi cuarto, ese acordeón de la noche pulsando sus teclas en un solo /alarido, El viento boreal besa mis pechos. vivo la cárcel del condenado, el vuelo del shamán que liberta al espíritu; Viejos relojes cosen al tiempo, viejas marionetas resucitan seres andróginos y vibrátiles, en este sueño yo me encuentro con mi otro yo. Hoy despierto preñado de Luz. EL TRIÁNGULO ERÓTICO 1 Mi hijo duerme en la epidermis de la tierra, hoja peregrina en la mano del bosque. Mi mujer enhebra sueños en hilos de plata, Yo me cargo de retazos de luna, de pedazos de lluvia. Los tres boceteamos una huella titánica en la piel de Dios. 2 Mi hijo danza con música interior; lo veo lanzar la flecha del asombro. Mi mujer teje escarpines para las estrellas. Yo abro la puerta al Milagro. 3 Mi hijo despierta el alma de la tierra. Yo recojo sus sueños y los planto. Mi mujer cose lunas con mis poemas. 4 Mi hijo, luciérnaga en medianoche, pinta el rostro de las rosas. Mi mujer extiende el corazón. Yo geometrizo este doble triángulo y me acuerdo que /estoy vivo. 5 Mi hijo alquimiza con la música de las flores y los sueños más dulces del bosque lo encuentran riendo. Mi mujer esparce semillas en las tierras de la soledad. Yo me reinvento un día más. 6 Mi hijo acaricia las cosas con nuevos nombres haciendo visible, lo invisible. Yo encuentro a la Palabra: Mi mujer, golondrina, anida en mi alma. (Cortesía de K-Oz Editorial)
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