JUVENTUD ACTIVA Jóvenes ven expectativas defraudadas por el poder Santo Domingo D.N. miércoles, 18 de febrero 2009 
Leila: La juventud en la República Dominicana constituye un segmento mayoritario de la población dominicana. ¿Se consideran representados en la fuerza humana que ocupa los cargos en la administración pública? Dionisio: Realmente no, pues la mayoría de los cargos de relevancia en la administración pública son ocupados fundamentalmente por un grupo muy similar al que lo ha hecho en las últimas dos y tres décadas. Aunque poco a poco la integración de la juventud se está viendo en incremento, por el obligatorio relevo generacional, la juventud dominicana no es tomada en consideración para las decisiones y los puestos más importantes de la administración pública. Sugel: La juventud no es un segmento de la población (como las mujeres, los extranjeros o los incapacitados), es un estado temporal del ser, se tiene que definir un rango de edad para definir la juventud y es tan difícil como definir cualquier otra etapa del crecimiento. La juventud tiene talento, bríos e inquietudes, pero no tiene experiencia y con la administración pública no se debe improvisar. Yo creo que el liderazgo "juvenil" está sucediendo en el lado de las ideas culturales. Los jóvenes definen la moda, los temas, el lenguaje. En Santo Domingo está pasando una revoluciona artística y definitivamente es liderada por los jóvenes. Los mejores artistas contemporáneos son jóvenes en su etapa. La fuerza prima de toda la publicidad que se está haciendo (y que ha mejorado exponencialmente en los últimos años) es joven. El problema de los jóvenes es que se vuelven viejos. Lo que si se debe hacer es dar oportunidades a la juventud de educarse (créditos estudiantiles, invertir más en las universidades, más becas, etc.), de forma que cuando lleguen a las posiciones políticas estén bien educados. Pasar leyes de reeducación mínima para la administración pública, etc. (o implementarlas, si existen) Yaneli: Por supuesto que NO, y es increíble cómo siendo nosotros la mayoría o una gran parte no nos tomen en cuenta para representar lo que somos y lo que queremos, porque somos el presente de nuestro país, deberíamos tener mayor participación en la administración pública. Leila: Pero ¿existe real participación de los jóvenes del país en la toma de decisiones trascendentes? Dionisio: No, es una pena, pero hay que admitirlo. De hecho, la juventud dominicana ha comenzado a mostrar grandes rasgos de apatía con relación a la integración a la política y por ende se ve marginada al momento de jugar un papel fundamental en esa toma de decisiones que podrían contribuir a hacer cambios positivos en el país y la sociedad. Yaneli: Creo que no, las decisiones trascendentales las toman los que están detrás de ellos, o lo que es lo mismo, las personas con edad. Sugel: No lo creo, pero en ninguna época ha sido así. Tomar decisiones es de los más poderosos (ya sea económica o a nivel de las ideas) y son pocos los jóvenes en la historia de la civilización que han hecho buenos gobiernos. Hay que seguir, antes de ser líder. Para la democracia puede ser un problema darle poder a aquellos que no están preparados para tenerlo. Leila: Pero está el argumento de que la juventud dominicana se ha cerrado puertas, debido a su apatía y desinterés generalizado en temas sociales? Sugel: Hay tantos jóvenes apáticos como adultos apáticos, y viejos apáticos. Es un asunto de personalidad. Nuestra corta historia política tuvo su última revolución hace más de 40 años. Los países en que la juventud está más involucrada, es por una de dos razones: ya sea por una agitada vida política o de reciente independencia (como los países de Europa Oriental), o porque los jóvenes son una fuerza económica relevante (como en los Estados Unidos o Inglaterra). Aunque en la primera razón, debemos ver la apatía como un signo de bienestar social, en el segundo lugar falta un incentivo para crear primeros sueldos significativos. Dionisio: No creo que esa sea la realidad. Hay una gran cantidad de jóvenes trabajando por y para el país. El problema está en la apatía que ha generado la política en una gran parte de la juventud bajo el entendido de que las puertas en ese ámbito se encuentran cerradas y sólo son abiertas para aquellos que tienen años y años trillando el mismo camino que ha llevado al país al lugar en el que se encuentra hoy en día, en el que no hay ningún tipo de servicio garantizado para el individuo. Yaneli: Creo que quizás una minoría de los jóvenes puede asumir esa posición, pero esto ha sucedido debido a que como no nos toman en cuenta, nos sentimos excluidos y rechazados porque a la hora de tomar dichas decisiones no nos consideran, pero en general creo y estoy convencida de que los jóvenes de nuestro país están ansiosos de ser partícipes en los temas donde los más interesados son ellos porque son los que más sufren con los cambios sociales. Yo en lo personal he podido convivir con un sinnúmero de jóvenes que se preocupan por el bienestar de nuestro país y porque su voz se escuche. Leila: ¿Cómo describirían la situación relativa al acceso de los jóvenes dominicanos a capacitación de calidad y a puestos de trabajo con salarios competitivos? Dionisio: Es una situación crítica. El primer ejemplo a ser retomado en consideración es que en las escuelas públicas no se recibe el material que se necesita para poder educarse adecuadamente y poder competir en un medio sumamente difícil. Lo mismo sucede en la universidad del Estado, donde el nivel de los profesores ha caído dramáticamente y por ende, los profesionales que salen a las calles tienen pocos conocimientos para no decir ninguno. Esto, a su vez, limita considerablemente la posibilidad de percibir salarios que puedan considerarse competitivos. Sugel: Definitivamente, los sueldos medios en el mercado laboral no están acorde con el nivel de vida. Un joven no tiene la capacidad de independizarse a la edad adecuada debido a que los sueldos para mano de obra no especializada son muy bajos. Yaneli: Es una situación precaria de verdad. En nuestras escuelas y liceos no recibimos los materiales necesarios para una buena educación y creo que tampoco tenemos suficientes profesores con la capacidad para educar con profesionalidad y otra de las cosas que a mi en particular me preocupa es que entiendo que se debería incluir más materias básicas por lo menos en el bachillerato como cuáles son nuestros derechos como ciudadanos, cuáles son los impuestos que pagamos, entre otros. Son temas que nos ayudarán a prepararnos para enfrentar un mundo desconocido, si así se podría decirse, porque es una sociedad llena de inseguridad y de riesgos en la que vivimos. Leila: ¿Podríamos hablar sobre la existencia en el país de un verdadero liderazgo juvenil? Dionisio: No, no lo hay. Si hay que nombrar un solo joven que se pueda considerar líder? sería difícil mencionarlo. Sugel: Como decía anteriormente, si, pero en un aspecto más sutil y en cierta forma, más relevante. Los gobiernos duran cuatro u ocho años; el arte, las letras y la cultura duran varias generaciones. Yaneli: Yo creo que sí, porque existe un sinnúmero de jóvenes trabajando con mucho empeño para hacer cambios en nuestra sociedad y se está trabajando paso a paso, pero firme, y se está buscando esa oportunidad de ser escuchados a plenitud y sé que lo vamos a lograr. Leila: ¿Tienen los jóvenes dominicanos en la actualidad suficientes oportunidades de crecimiento y desarrollo personal en condiciones óptimas? Dionisio: No existen en la actualidad. El tema fundamental a enfocar debe ser la educación. La única forma de poder desarrollarse y crecer como individuo, como persona, como profesional, es a través de la educación. En un país donde se invierte tan poco en educación, el joven tiene opciones muy limitadas para poder conseguir ese desarrollo. Y si se trata de una persona con escasos recursos, entonces la situación se agrava considerablemente. Mientras las autoridades no se comprometan a realmente a invertir en las bases más fundamentales y sólidas que puede tener un país, que son la educación y la salud, es difícil que una nación pueda echar adelante. Sugel: No, definitivamente no. Como decía anteriormente, los sueldos son bajos, las oportunidades son escasas, no tienen crédito, las universidades son cuesta arriba de pagar con los sueldos medios y mínimos, y demás. Parte del problema es llamar a los jóvenes "juventud" y tildarlos como un segmento de la población. Los jóvenes son ciudadanos capaces y en una población promedio, son la mayoría, y un poder cultural. Las empresas deberían estar ansiosas de tener una fuerza laboral, capaz de tanto esfuerzo, con ánimo y con nuevas ideas. La "juventud" de los jóvenes no es su defecto ni su nombre, es su capital intelectual. Yaneli: Cómo me gustaría decir que sí, pero es imposible engañarnos ante tremenda realidad. La realidad es que falta mucho para que existan esas condiciones óptimas, falta mucho por invertir en educación principalmente. Leila: ¿Qué recomendarían para una acertada política de juventud? Dionisio: Fuera de pensar que haciendo caravanas y mítines y "coros" es la forma de integrar a la juventud, la inversión en educación y en los programas de capacitación de la juventud son la llave para poder orientar a la mayoría de los jóvenes hacia un camino que los convierta en entes productivos. Sugel: Incentivar con mejores sueldos. Crear posiciones en la administración pública, donde los jóvenes puedan mantenerse, educarse y crecer sin importar quien sea presidente o cual partido esté en el poder. Que la administración pública y el ejército, sean una mejor oferta y provea más seguridad laboral que la empresa privada. Yaneli: Creo que se debe hacer una política combinada con cosas que le llamen la atención a los jóvenes como las fiestas, caravanas, actividades deportivas con programas de capacitación educativa, pero de una forma divertida y alegre como somos los jóvenes. http://miguelvargasonline.com/articulo.php?id=6
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