Por Martha Colmenares el 25-May-2010 |
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“En estos momentos, Venezuela sufre un cáncer maligno que se la está devorando completa. Ese cáncer tiene nombre y apellido: Hugo Rafael Chávez Frías… En estos momentos la única opción legítima es la solución del problema, no su disfraz o postergación evasiva. Y la única solución es extirpar el cáncer. Esto es constitucional, y, sobretodo, es legítimo éticamente, humanamente, es válido desde todo punto de vista moral y humano”. Es parte de lo que expresa Juan Carlos Sosa Azpúrua en su artículo Todos somos FÉNIX?tú y yo?, en Diario de América. Dice además que está convencido “que si nos lo proponemos, podemos salir de esta pesadilla diaria en que se ha convertido Venezuela…”. Le leyenda de la foto: Tú y yo; y millones como nosotros hoy decimos ?YA BASTA??
Todos somos FÉNIX?tú y yo?
Por Juan Carlos Sosa Azpúrua
Diario de América
Estoy convencido que si nos lo proponemos, podemos salir de esta pesadilla diaria en que se ha convertido Venezuela.
Tenemos todavía recursos humanos; y unas ventajas competitivas y comparativas a partir de las cuales se puede construir muy rápidamente la plataforma para disparar a nuestra nación hacia el Primer Mundo.
Todas las rabias, el odio, todas las diferencias ?irreconciliables? que hoy parecen dominar el escenario, serían revertidos y transformados en sentimientos constructivos y energizantes para formar parte del renacimiento que tendrá Venezuela. Un liderazgo firme, claro en sus ideas y objetivos, competente y efectivo en la transmisión del pensamiento, puede inspirar sentimientos elevados y tocarnos la fibra positiva que todos los seres tenemos; un liderazgo de esta naturaleza puede inspirar y sacar los mejor de cada persona; un mal líder, como el señor que hoy usurpa el poder venezolano, se enfoca en lo mezquino, en los sentimientos repulsivos, en todo aquello que hace de los hombres seres despreciables. Pero un liderazgo positivo, fuerte y decidido, a esas mismas personas puede sacarles lo mejor de sus almas y orientarlas hacia procesos de reconciliación, optimismo y esperanza.
En estos momentos, Venezuela sufre un cáncer maligno que se la está devorando completa. Ese cáncer tiene nombre y apellido: Hugo Rafael Chávez Frías.
Existen sobradas razones para exigirle a esa persona que entregue el poder en forma perentoria, sin dilaciones. Sus vínculos con la narcoguerrilla, sus alianzas con regímenes forajidos y terroristas, el uso personal de los fondos públicos y su empleo en causas alejadas del Derecho y las buenas costumbres; su responsabilidad directa en los crímenes de Lesa Humanidad que se cometen en Venezuela desde abril de 2002; la destrucción deliberada de todo el sector productivo nacional y el robo público y notorio (confiscaciones) que ejecuta y ordena ejecutar contra la propiedad privada de miles de venezolanos; la usurpación que hace de la presidencia desde que renunció a ella en 2002 y/o desde que en el referéndum revocatorio de 2004 los resultados arrojaron una cifra que implicaba su remoción del poder: más personas votaron por su revocatoria que el número de personas que votó por él en las elecciones presidenciales de 1998 (y según la ley electoral vigente para la fecha pertinente, ese supuesto era suficiente para revocarle la presidencia); su entrega despiadada de la soberanía nacional al régimen delincuente de los Castro en Cuba; la entrega de secretos que comprometen la seguridad de Estado a dicho régimen cubano y el sometimiento al mismo de nuestras fuerzas militares, consulares, identificación nacional, notarías y registros públicos e innumerables ministerios y empresas del Estado; la destrucción de PDVSA y su empleo para promover fines inconstitucionales; la más descarada y profunda corrupción moral de la historia del país, afectando todos los sectores nacionales; la malversación de fondos públicos y su uso para enriquecer inmoralmente a sus familiares, amigos y aliados (nacionales e internacionales); la destrucción de la democracia, reduciendo a todos los poderes públicos a ser insignificantes agentes de sus fines personalistas y perversos; la burla de la voluntad popular expresada el 02 de diciembre de 2007; la implementación de poderes ad-hoc que usurpan las funciones y el presupuesto operativo de autoridades federales elegidas democráticamente; su pretensión de gobernar el país hasta el día de su muerte, reduciendo a cero las posibilidades de la nación de renovar sus liderazgos, tener alternativas diferentes y permitirle a sus ciudadanos la posibilidad de ocupar cargos públicos con dignidad y decencia; la destrucción de las FFAA y su reemplazo por milicias cubano – venezolanas que responden a sus caprichos y tienen el potencial de matar a los venezolanos por diferir ideológicamente; su declaración de guerra contra un sector amplio de la población y su afirmación de que la pulverizará sin reconciliación posible; la burla que hace a diario de la institucionalidad, que ha destruido por completo, y el empleo de los medios de comunicación masivos, financiados con dineros públicos, para transmitir y legitimar el odio, la persecución y violencia contra sectores específicos de la sociedad, y cualquier cantidad de sentimientos bajos, todo enmarcado dentro del lenguaje más vulgar y chabacano jamás experimentado antes en este país; sus manifestaciones elocuentes de enajenación mental y su absoluta demostración de carecer de las mínimas condiciones educativas, profesionales, morales y mentales para ejercer un cargo público, sobretodo la presidencia de la nación; todos estos elementos y muchos más que ocuparía demasiado especio enumerar, son razones suficientes para que el señor Chávez sea removido del cargo que hoy ocupa, deshonrándolo.
Un cáncer debe ser extirpado, de lo contrario la vida se acaba. La operación no puede postergarse, a un paciente no se le puede decir que espere años para ser operado de algo que le matará si no se le extirpa en el acto. Nuestra Venezuela es hoy ese paciente. ¿Qué estamos esperando?
Es perfectamente legítimo y necesario que algunos venezolanos deseen participar en elecciones parlamentarias, que tengan la voluntad de trazar caminos democráticos y civilizados para la nación. Pero esa realidad no es más importante que la que impone salvar al paciente de la muerte. El tiempo no es una entelequia manipulable, no es lo mismo decir que hoy podemos hacer algo que decirlo dentro de tres años. La velocidad con la que se está destruyendo al país es vertiginosa, las empresas desaparecen, la delincuencia asesina mata más que las guerras internacionales, no hay empleo, la inflación acaba con el bolívar, las personas se empobrecen o se hunden más en la miseria; el país es percibido como forajido e irrespetuoso de la comunidad internacional ?ergo los venezolanos-; los presos políticos se marchitan en las cárceles (cuando muchos deberían ser héroes celebrados y reconocidos con honores); los compatriotas emigran y la fuga de cerebros es vertiginosa y constante; la sociedad se sigue envileciendo, pudriéndose en sus entrañas morales y éticas; la situación se ha hecho absolutamente insoportable e imposible de tolerar por las personas decentes y de buena voluntad.
Estoy convencido que si todos nos organizamos, los estudiantes, los profesionales (y sus distintas organizaciones gremiales); los empresarios, las entidades religiosas, las universidades y centros de investigación, los medios de comunicación privados, los militares institucionales, los escritores y columnistas de prensa; los actores y demás miembros de los sectores artísticos (pintores, músicos, poetas, etc.); los políticos demócratas y honestos ( que los hay); las academias y cualquier otro sector institucional que ejerza influencia sobre la opinión pública; y todos juntos nos proponemos organizar protestas cívicas, acciones concretas que difundan conciencia en los sectores populares y menos favorecidos; en la comunidad internacional y en los gobiernos aliados de las causas civilizadas; si todos nos proponemos hacer esto empezando hoy mismo, estoy convencido que en muy poco tiempo lograríamos extirpar el cáncer. Alcanzado este objetivo, un gobierno transitorio debería constituirse en el acto para lograr la paz social y organizar la institucionalidad que hoy está hecha polvos.
Este gobierno, integrado por figuras nacionales emblemáticas y reconocidas por su méritos ganados con esfuerzo y dedicación, deberá comprometerse a realizar elecciones abiertas en un tiempo no mayor de dieciocho (18) meses, proceso comicial en el cual se elegiría a los miembros de una Asamblea Nacional Constituyente que deliberará por un lapso de noventa (90) días; y deberá establecer un cuerpo constitucional adaptado a la realidad moderna que se quiere implementar ( estableciendo cosas como un período presidencial de cuatro años con una sola reelección posible por igual tiempo de mandato, un Congreso bicameral, poderes públicos institucionales, etc.). Una vez redactada la nueva constitución, se convocará a elecciones presidenciales (donde ninguno de los gobernantes transitorios podrá postularse) y a elecciones parlamentarias en un lapso no mayor a cuarenta y cinco días.
Venezuela ha llegado a un punto de inflexión que no puede seguirse evadiendo. Son tiempos heterodoxos que exigen acciones extraordinarias, que por no ser ortodoxas no dejan de ser legítimas y constitucionales.
Hoy millones de venezolanos sentimos vacío, ansiedad en el presente y terror hacia el futuro; la esperanza es una vela que se apaga, ninguna propuesta política actual cala hondo, la gente termina apoyando causas como las ?próximas? elecciones parlamentarias no porque crean que esa es la solución del problema, sino como mecanismo de defensa ante la nada que se percibe, ante la ausencia de destino, como tabla de salvación de lo que les resta de esperanza.
Pero esa no es una opción válida. En estos momentos la única opción legítima es la solución del problema, no su disfraz o postergación evasiva. Y la única solución es extirpar el cáncer. Esto es constitucional, y, sobretodo, es legítimo éticamente, humanamente, es válido desde todo punto de vista moral y humano.
Hoy te propongo, hermano venezolano, que te unas a esta idea. Hoy llegó el momento de pensar en grande, de comenzar a trabajar por esa Venezuela posible, una nación que resucitará más fuerte, más unida, más noble y más determinada, un país que se enrumbará hacia un destino de grandeza, donde cada uno de nosotros podrá hacer realidad sus sueños, donde el pobre dejará de serlo porque tendrá oportunidades dignas de educación y trabajo; donde igualaremos para arriba y nunca para abajo; una sociedad de hombres, mujeres y niños solidarios, reconciliados en nuestras diferencias, con sentimientos elevados, que nos acerquen y no que nos distancien entre nosotros mismos; un país de gente decente y trabajadora, una nación sin presos de conciencia, sin cárceles indignas, una sociedad que invite a sus hijos a ser mejores, a salirse del mal camino y montarse en el autobús que rueda hacia el progreso, hacia la modernidad, una Venezuela que aproveche al máximo sus recursos humanos y naturales para estimular el avance de la sociedad en todos los aspectos que cuentan para facilitarle la felicidad a los hombres?esa Venezuela hoy existe, está clavada en los corazones de millones de nosotros, esa es la Venezuela que somos y la Venezuela que merecemos ser?.¿Porqué vamos a dejar que no las quiten? ¿Dónde está escrito que no podemos ser esta Venezuela grande, próspera, moderna y solidaria?
Hoy, querido hermano venezolano, te invito a sentirte parte de este sueño y a comenzar hoy mismo a transformarlo en realidad. Este sueño se hará realidad porque tú y yo; y millones como nosotros hoy decimos ?YA BASTA??
Hoy comienza el día?se acabaron las noches interminables?
Hoy somos FÉNIX y volaremos con fuerza hacia un destino que no tiene límites en su belleza y grandeza.
Hoy llegó la hora de actuar?
¡FÉNIX!
Diario de América
25/5/2010
En mi blog sobre el tema electoral artículos de Juan Carlos Sosa:
- Porque en tres años con Chávez (hipotéticamente hasta febrero de 2013) no quedará ni el recuerdo de lo que fue Venezuela…Publicado el 7/5/2010
- Votar en un sistema criminal
Publicado el 30/4/2010
Los deberes y derechos de la ciudadanía no son votar dentro de un sistema criminal que está diseñado para hacerle trampas y condenarlo
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@marthacolmenare
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