Por Diego Jerez el 28-Jun-2008 | Tema: No sé tu nombre Kiko Tovar en myspace Hablar de Kiko Tovar es hacerlo de alguien distinto. Encontrarse con un adolescente ingenuo, generoso y sensible que sueña con hacer canciones, y que años después se haya convertido en una de las más interesantes promesas como cantautor es ya de por sí especial, pero más lo es, si cabe, ver que ese chico, después de tantas experiencias, de tantas vivencias agradables y desagradables, después de ir madurando, es aún mejor persona que antes. Y eso es lo primero que hace resaltar al Kiko Tovar músico, que esa persona transparente y creativa es quien sustenta al artista, es quien le da forma.
Leer más... Iniciado como un curioso al que le seducía ese despertar de la sensibilidad mediante una guitarra, y aprendiendo a saborearla con canciones de Silvio Rodríguez o Sabina, pronto comprobó que además de buen oido tenía talento. Y no tardo en entrar dentro de un incipiente círculo de promesas entre los que estaban Pedro Guerra, Ismael Serrano, Tontxu... y él.
Con sólo 18 años, y tras haber probado el sabor de los mejores locales de Madrid, pudo grabar un disco. Todos hablaban de él, y todos le escucharon, ya que su primer single, "No sé tu nombre", fue pronto número 1 en Cadena 100 y en Caracter Latino de los 40 Principales.
Aquel disco, sin duda, le cambió la vida... y no sólo para bien. Se fue de gira con Ella Baila Sola, y más tarde tuvo el honor de telonear a Joaquín Sabina. Tocó por toda España, le entrevistaron en casi todos los medios y vendió muchos discos. Era la revelación del momento, un casi niño despertando la misma admiración que los adultos. Después comprobó que la vida a veces tiene dos caras, y después de la cara vino la cruz. Lo que eran abrazos, besos, adulaciones... se tornaron en desconfianza, exigencias y rechazo por parte de su compañía y oficina de representación. Y ahí, en medio de la tormenta, solo en la deriva, comprobó que no tenía más contrato que su guitarra, ni más oficina que la de su corazón. Y a pesar de todo no se hundió, y su barco, con el paso de tiempo, sigue navegando aún más fuerte que antes.
El Kiko Tovar de hoy es un joven de 24 años, que ha tenido la gran fortuna de poder descubrir quien es quien cuando la gran mayoría trata a esa edad de saber quien es uno mismo. Él, en la vida y en la música, nunca ha tenido dos caras, y es algo que se puede apreciar en todos sus conciertos. A su desparpajo natural y a su inmediata conexión con el público, le ha ido añadiendo, después de cientos de actuaciones, la firmeza y desenvoltura propias de quien ya es, a pesar de su enorme juventud, un más que asentado y asiduo de los escenarios. Y esta evolución se refleja también en la temática de sus canciones, ya que a las primeras de amor, amistad y vida cotidiana ha ido añadiendo poco a poco muchas más llenas de realismo y crítica social, lo cual es lógico teniendo en cuenta que hablamos de un brillante licenciado en Sociología y casi Doctor en Psicología Social.
El directo es sin duda uno de sus fuertes, y es que es con el calor del público donde se encuentra más a gusto, más arropado, para así poder sacar lo mejor de su repertorio. A las tradicionales "No sé tu nombre", "Insecto" o "El amor nos fue cambiando" podemos añadir, entre sus mejores canciones, a las más recientes "Hablamos del amor", "Esmeralda", "Puerta de embarque" y las acertadas críticas sociales de "Le monde diplomatique" o "La juventud". Todas ellas, como las demás, ofrecen la garantía de encontrarse con la grata compañía de alguien que merece la pena, y no sólo como brillante músico sino también como excepcional persona, cualidades ambas que salen a relucir con naturalidad y mucho humor en cada uno de sus conciertos.
Embarcarse en sus sueños, aunque sólo sea por dos horas, es una firme garantía de quedar indemne frente a una sociedad fría, frivola e interesadamente adormecida, que sin duda no realza a tipos como él, no sólo por no necesarios sino por molestos, peligrosos. A pesar de todo él sigue ahí, subiéndose al escenario cada tanto, con una sonrisa y un gran puñado de canciones, esperando que ese barco, nuevamente, le sirva a alguien para poder llegar a algún sitio, o, al menos, para saber que hay otro sitio distinto al que quiere la mediocridad. Y eso ya vale mucho. Compruébalo tú mismo. Apunte biográfico extraído de www.libertad8cafe.es
Leído 12 veces

|