Por Buseta de Papel el 21-May-2007 |  Por Jorge OsinagaAsí es, no es nada nuevo. Las últimas elecciones en la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas (CCG), donde un solo candidato se postuló -el último y actual presidente de la CCG, Luis Félix López-, demuestran también que ningún actor cultural quiere tomar bajo su responsabilidad a un ente que no funciona con total efectividad.
No sé si será olvido o incapacidad, pero es preocupante que, como uno de muchos puntos a tratar, la última administración de la CCG -que ahora es también la nueva- no luche ante el Ministerio de Economía y Finanzas por recibir un presupuesto acorde a la población y necesidades de divulgación artística y cultural de la provincia. Solo en Pichincha, por ejemplo, la Casa de la Cultura Ecuatoriana matriz (CCE), en Quito, recibe más de 8 millones de dólares en contraste con los un poco más de US$ 700.000 de la CCG, pese a que Guayas posee más población que Pichincha. Lo que se reclama no se relaciona con el centralismo, sino más bien con una cuestión de actitud.
El presupuesto de la CCE matriz le permite realizar diversos programas y políticas culturales no solo en la capital, Quito, sino en toda la provincia de Pichincha. Mantiene publicaciones periódicas -donde los artículos de sus colaboradores son remunerados- y colecciones editoriales en presentaciones aceptables gracias a un moderno taller de impresión; invita a escritores y grupos internacionales de teatro, música y danza; cuenta con un archivo fílmico nacional que actualmente está en proceso de digitalización y organiza encuentros nacionales e internacionales.
Mientras esto ocurre en Quito por todo un engranaje de planificación -lo que le permite justificar el presupuesto que posee-, el resto del país -y particularmente en Guayaquil- los directivos de los núcleos provinciales viven esgrimiendo el argumento de "estar jodidos", que no se les da "lo que necesitamos", y un montón de excusas más. Es decir que en vez de la acción, solo se ha quedado en un permanente nivel de queja.
La Casa de la Cultura del Guayas dirá seguramente que acción y planificación es haber remodelado el antiguo teatro y el museo, haber creado una sala de cine y construir un nuevo auditorio; y lo es. Pero la planificación debe ir más allá de la forma y de la infraestructura, para pasar al contenido.
Nuestros tristes núcleos provinciales planifican nada o poco. Se recibe la asignación mensual, se paga a los empleados, se imprimen poquísimos libros, una que otra revista de publicación irregular y no periódica, y ya está. De ahí, las acciones culturales se quedan en simples actos sociales: lanzamientos, uno que otro festival, encuentro y homenaje, y pare de contar. Si las Casas de la Cultura todavía se mantienen vivas y con un pequeño movimiento es gracias a los propios artistas. Es por la iniciativa individual de ellos que aún existen, culturalmente hablando; porque tener un edificio, salas de cine, teatro y galerías nuevas -pero casi siempre vacíos- de nada sirve si no hay propuestas y no se realice un verdadero trabajo de construcción de proyectos. Entonces, el trabajo de contenido -que realmente debería provenir de sus directivos- actualmente viene desde afuera.
La escalera de la CCG y la CCG: ¿de subida o de bajada? (Foto: "Escalera eterna", de José Núñez del Arco)
La Casa de la Cultura del Azuay (CCA), por ejemplo, con un presupuesto corto de un poco más de US$ 200.000 anuales -casi tres veces inferior a la del Guayas- pasó del escritorio y la copita de vino a una verdadera planificación que ha logrado plasmar publicaciones periódicas y colecciones de literatura totalmente modernas. Resultados: buena parte de la producción poética contemporánea de muchos escritores del país "emigra" editorialmente al Azuay. Se evitó perder colecciones editoriales de todo tipo que estaban en peligro de desaparecer, no por las polillas, sino por el descuido de no tomarse la "molestia" de volver a reimprimirlas una vez agotado el inventario gracias a un programa de reedición de éstas. También se le dio cabida al arte contemporáneo y la difusión de nuevas propuestas con la creación de una sala especial. Allá, con ese pequeño presupuesto, se ha invertido en los talleres gráficos, lo que significó pasar de una imprenta de la era Gutemberg al offset. ¿Milagro? No, planificación. Si no hubo plata, se buscó convenios con universidades y el Municipio, lo que permitió concretar proyectos y readecuar otros. Entonces, definitivamente hay que pasar del maquillaje a una verdadera cirugía.
A la CCG también le falta salirse del edificio, un gran mausoleo le digo yo, porque -citando una observación que hiciera Freddy Russo- mientras que en la Corte hay un hormigueo tremendo de gente, vida; al frente, tan solo cruzando la vereda, la CCG es "mortadela" pura. Se necesita reactivar el interés de las personas por la cultura, y eso solo se hace yéndose más allá de cuatro paredes, sacando las letras de los libros e involucrando al público con la obra de arte. Hay un parque, el principal de Guayaquil y el más transitado, al frente de la CCG. Diseñar programas culturales y ejecutarlos ahí respondería a prácticas de íntima relación del artista con el público para crear un interés por la producción cultural local y a una visión más contemporánea e incluyente de generar procesos artísticos. Programas permanentes específicamente diseñados para ese espacio, o temporales, ligados alternamente con actividades que se desarrollen en las instalaciones de la CCG.
Sobre esto también viene el análisis de la falta de programas culturales al interior de la provincia y la cosa va por dos lados. El primero, las llamadas extensiones de la CCG en otros cantones de la provincia y la pregunta en torno a ellas es: ¿Reciben algo? ¿Se las toma en cuenta al momento del reparto del presupuesto? O lo que es mejor ¿Se piensa en ellas para hacer programas allá?. Las extensiones de la CCG trabajan a través de la autogestión y, más que nada, con el mejor ánimo de hacer algo; es decir, olvidadas y en base a iniciativas, igualmente, individuales. Un caso interesante es el de la extensión de Naranjal, donde el escritor Rafael Méndez Meneses, joven y solo, buscó apoyo y lo encontró. Gracias al aporte privado de empresas de Naranjal, Méndez organizará próximamente en esa ciudad un encuentro de poesía contemporánea con distintos autores del país. Y el segundo, que existe un centralismo cultural en Guayas. ¿Qué sucede más allá de 9 de Octubre y Pedro Moncayo (sede de la CCG)? ¿Qué se hace más allá del Río Guayas, en las riberas del Daule y del Babahoyo, en la costa, en Chongón-Colonche y en los campos? ¿Qué se hace en el resto de ciudades de la provincia? En Azuay, la CCA mantiene las caravanas culturales, un programa de difusión artística que visita el interior de la provincia regularmente. Si lo hicieron ellos ¿por qué acá no?.
Si la respuesta ante estas interrogantes es que no se hace nada "porque no hay presupuesto", pues entonces el comienzo de las soluciones para estos y muchos más asuntos, como lo dije anteriormente, dependen únicamente de una cuestión de actitud.
Y también hay intolerancia...
No solo la falta de actitud es uno de los defectos que impiden que la CCG se desarrolle como merece, sino también la falta de receptividad ante la crítica. Las reacciones ante un reciente artículo publicado en diario El Comercio el 15 de mayo pasado, por motivo de las últimas elecciones para elegir a la directiva de la CCG, demostraron lo que digo.
Hernán Zúñiga, destacado artista plástico, integrante de la CCG y director de la Pinacoteca de ese organismo, en aquel artículo de prensa dio su opinión con respecto a lo que significaba la ausencia de otra terna para elegir una nueva directiva en la CCG.
?Nadie se atreve -ni le interesa- tomar el timón de este barco que se hunde?, dijo, agregando además que ?la Casa necesita como Presidente a un joven empresario culto, que establezca nexos con la empresa privada para poder resurgir?.
Su opinión, dicha como una persona que conoce lo que sucede dentro de la CCG -y que, como lo estoy demostrando en este artículo, es una situación que para nadie es secreta, pues está a la vista de todos-, es doblemente importante, porque a más de ser real y sincera, también aporta ya que brinda una de tantas y posibles soluciones al estancamiento de la CCG, comparado con el de otras instituciones culturales de la ciudad.
Sin embargo, su opinión no ha sido recibida por el presidente de la CCG, Luis Félix López, con buenos ojos. Hasta el momento de escribir este artículo trascendió una amenaza de expulsar a Zúñiga de la CCG por sus declaraciones y, adicional e increíblemente, le ha planteado una demanda por injurias.
No veo injuria por ningún lado, pues la ley dice que las injurias ocurren cuando se acusa a alguien de alguna actividad delictiva, lo que aquí no ocurre; más bien, como lo dije, lo que se ve por parte de Zúñiga es una visión honesta y una sugerencia que busca mejoras para una institución de la que ha sido parte y a la que ha contribuido por muchos años.
Espero que la situación solo quede en un impasse y que no llegue a mayores. Un pésimo precedente que, en caso de quedar sentado, dejaría por demás demostrado que la libre opinión -haciendo una comparación con el precedente de censura que una obra de Zúñiga recibiera por parte de León Febres-Cordero- ahora ni siquiera es respetada entre actores culturales y, mucho peor, en un lugar al que todos tienen entendido como la Casa del artista.
Soy miembro de la Casa de la Cultura. Este artículo, que busca aportar con soluciones, espero no sea recibido de la misma forma con la que fueron recibidas las opiniones de Hernán Zúñiga; sería confirmar, nuevamente, un pésimo precedente. La crítica no debe confundirse con los afectos o desafectos personales, debe ser tomada de la mejor manera, o sea, de forma objetiva. En la CCG los problemas existen y hay que hablar sean estos pequeños o grandes.
La encuesta y el foro
Los resultados de la última encuesta busetera sobre cómo se percibió a la última administración de la CCG, aunque pocos en cuanto a número de votos no dejan de ser importantes y afirman algo que todos conocen: hay una mala percepción sobre la administración de la CCG. Veamos:

Abrimos un foro también. No contamos, desgraciadamente, con varias respuestas como nos hubiera gustado, pero sí tuvimos respuesta por parte del escritor Fernando Naranjo, que señala -entre otros- algunos aspectos interesantes: Sobre las elecciones:
"A pesar del medianamente operativo sistema de comunicaciones de la CCNG, como miembro de la misma jamás fui convocado a nuevas elecciones, mucho menos a sufragar, asunto del que me enteré por la nota deprensa donde, un muy sonreído Lucho Félix tendrá empleo fijo por 4 años más. Resultaría esclarecedor saber, por ejemplo, los datosde ausentismo en estas elecciones, a ver si Félix va con respaldo masivo. Si para las elecciones del 2003 les importó un pito (tanto al candidato como a sus partidarios) la existencia de un programa, qué esperar de estas elecciones donde con mucha maña Félix lidera la única lista en pos del título... A excepción de Joaquín Serrano, durante las últimas elecciones, ninguna de las otras candidaturas presentó el programa de las que serían sus acciones en forma metódica y factible. Con el agravante de que Lucho Félix, presidente hoy en funciones, no presentí ni siquiera un boceto de sus aspiraciones.."
Naranjo agregó también en su respuesta un comentario publicado en un artículo del blog el-cadaverexquisito:
Sobre la Casa:
"Primera razón de la inacción de la Casa: no hay un programa. Segunda: a ningún miembro le importa lo que la Casa haga o deje de hacer. Tercera: realmente la gestión de (Juan) Haddaty como máquina electoral es sorprendente. Es amigo, o por lomenos conocido de toda la gerontocracia con membresía en el núcleo. Y mientras esas edades no se extingan, y mientras las nuevas generaciones no ingresen a laCasa, que es su casa, NUNCA pasará nada a parte de alguna que otra obra civil, que el coro, que el lanzamiento de libros, lo mismo que hacen los poetas,los novelistas, los músicos, los danzarines y todo gestor particular de cultura. Que lo hacen con más eficacia que la Casa, a tal grado que esta se ha vuelto penosamente ingrávida, afásica y aléxica, pero no por obra de Félix sino por su constitución obsoleta. Que se reelija la autoridad en la Casa talvez no sea malo en sí, lo malo es su misma existencia desfasada de la gente."
Con el artículo, los resultados de la encuesta y esta respuesta dada en el foro convocado, está abierto entonces el debate. Hay muchas cosas que hacer y cambiar en la Casa de la Cultura del Guayas ¿Cuáles son? Ustedes comenten.
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