Por ARCENDO el 31-Dec-1969 |  .
Lo he dicho muchas veces, soy de letras?., los números nunca fueron lo mío. Admiro a quien los domina, pero yo siempre fui un zote, nunca fui capaz de seguir los pasos, ni siquiera de la ecuación más sencilla. Sin embargo, eso no quita para que la ciencia, las ciencias todas ellas, me fascinen.
Todo lo que se refiere al ser humano, me parece asombroso, tanto su anatomía como su psique; los animales y la astronomía me apasionan, en la tele no hay documental que me pierda (Punset, incluido). ¡Me encanta la vida!...
Lo grande y lo pequeño; desde el átomo, hasta el planeta más grande en la galaxia más lejana , todo es inmensidad, ?. Todo me hace pensar en LO INFINITO.
Para los matemáticos, el infinito es solo un concepto, abstracto y demasiado complejo como para ser comprendido totalmente por la mente humana; sin embargo, lo curioso es que, -a pesar de que muchos se empeñen en negar las evidencias-, la ciencia es más terca aún que los agoreros, y siempre acaba dando pasos directamente encaminados a demostrar la única VERDAD UNIVERSAL: la existencia irrefutable del primer motor, del MOTOR INMOVIL.
Santo Tomás hace siglos, comprendió y difundió que ciencia y fe iban parejas; cada vez que los científicos encuentran más correspondencias, es más fácil acordarse y dar la razón al de Aquino.
Dicen que la mecánica cuántica por un lado y la famosa teoría de la relatividad de Einstein por otro, constituyen los dos grandes pilares en los que se asienta la ciencia del siglo XXI.
Curiosamente, la mecánica cuántica es fundamental en el mundo microscópico, sin embargo? la teoría de Einstein no contiene ningún concepto cuántico. Son aparentemente conceptos irreconciliables, puesto que hoy por hoy, no se conoce un esquema único que compagine y unifique ambos.
Las dos teorías parecen distintas, pero no son incompatibles, ¡se necesitan! De hecho, el Universo está regido por estas dos leyes, en lo macro y en lo micro; y en forma maravillosa, forman un extraordinario equilibrio.
Pensamiento este, que me hace evocar la idea de una gran orquesta de instrumentos diferentes, unos son metal, otros viento, otros percusión, pero?, sonando al unísono gracias al nexo de la misma partitura y de una dirección común? todo es belleza, todo armonía.
Antes mencioné el infinito en la matemática, vuelvo a recordarlo para demostrar finalmente otra feliz paradoja:
Cuando se habla de infinito, algunos números son realmente enormes, tan gigantescos que escapan a nuestra comprensión. Pues bien, dicen los matemáticos que todos esos números, están tan cerca del infinito como lo está? ¡el número uno! . El círculo se cierra: ¡encontrándose!
Ese aparente contrasentido me lleva directamente a pensar, en el increíble paralelismo de esa ?verdad matemática-, de nuevo con las vías para demostrar la existencia de DIOS de Santo Tomás; concretamente en este caso con la quinta, llamada ?VIA DEL ORDEN-:
?Todo en el universo se dirige hacia un fin, y todo tiene un fin, entonces habrá que encontrar a qué se dirige todo el Universo, y será a su principio: Dios?
Por lo que parece? aunque algunos lo nieguen, DIOS es cada vez más evidente.
Esos mismos laicos a machamartillo, dicen ser librepensadores? y se empeñan en negar no solo la ciencia, sino la misma naturaleza. Nos piden a nosotros que mantengamos la mente abierta? y yo me pregunto, ¿será para sacarnos el cerebro???
. Nota al margen. Ayer 28 de enero se celebró la festividad de SANTO TOMÁS DE AQUINO. Al que, por su santidad y por tanto cercanía con DIOS le pedimos asistencia en esta hora.
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