Primero me lo dijo una amiga. Que la última moda en París era un lugar inglés. Qué raro, pensé. ¿Cómo podrían permitirlo los reyes de la patisserie? Parecía imposible. Pero el dato se repetía: la Condé Nast también lo recomendaba. Los caminos más trendy de la ciudad llevaban a Rose Bakery.
Entonces mejor voy, a ver de qué se trata este lugar. La primera vez estaba cerrado porque parece que cierran los lunes. Volví un miércoles en la tarde, pasadas las tres. Y aunque en París almuerzan temprano, todavía había gente comiendo.
Rose Bakery es el nombre que eligió Rose Carrarini, una inglesa que tuvo su pequeño restaruante en Londres y hace unos años se instaló en París. Al parecer cocina más que bien. Su restaurante, que queda en 46 Rue des Martyrs, cerca de la Gare du Nord, tiene vista al Sacre Coeur, y ya es una marca cool en la ciudad.

Rose se especializa en patisseries y trabaja con su marido desde hace más de 30 años, Jean Charles, que hace tartas y panes.
Llego ese miércoles frío y lluvioso y después atravesar un grupo de gente comprando y pagando en el mostrador, conseguí una mesa. Me enteré luego que tuve suerte o tal vez fue la hora, cerca de las tres y media. Rose Bakery siempre está lleno. Tanto que están pensando abrir otro.
Además de servir comida hecha en el momento, venden té inglés, jugos ingleses y varios productos orgánicos, desde café hasta champignones, y patisseries para llevar. Es uno de esos lugares donde uno siente que lo que come le va a hacer bien.
Como en muchos lugares de moda, en Rose Bakery hay mucho movimento y tránsito de gente con onda. El staff es por lo general femenino y extranjero. Todas las chicas llevan un delantal blanco y suelen estar apuradas. No es un típico resturante. El lugar era un antiguo depósito y es un pasillo largo con lugar para una fila de mesas y en el final tiene un salón no demasiado grande y una pintura abstracta donde predomina el color naranja, el mismo de las zanahorias que se usan para uno de los hits de la casa: el carrot’s pudding. (En Rose Bakery se habla más inglés que francés).
¿Qué se come? Todos los días hay un menú por 13 euros, que incluye, por ejemplo: una sopa de lentejas, un omelette con ensalada de rúcula y un café con scons para el final. Todo es muy fresco y la preparación y los condimentos, de lujo. Los platos no son abundantes así que al que esté con hambre, le conviene tomar otro rumbo.
Para tomar el té, los cookies y brownies y cheesecakes y pasteles de frambuesa están altamente recomendados. Ideales para probar la selección de Earl Grey de Rose Bakery.
Rose Bakery es trendy por donde se lo mire. En los últimos desfiles de la marca japonesa Comme des Garçons el catering fue de Rose, y el libro Breakfast Lunch Tea que escribió la cocinera inglesa más famosa de París por estos tiempos, está agotado.
Cuenta la cocinera que un día vino a comer un hombre y se pusieron a conversar y le dijo que él era de la editorial Phaidon y que por qué no escribía un libro. Ella viajó a Londres, ultimaron detalles y cuando estaba por terminar la reunión le preguntó a él: ¿y usted, qué hace en la empresa? El hombre le respondió, simplemente:”Soy el dueño”.
En París hay miles de bistros y restaurantes, pero todo indica que estamos en la hora de Rose Bakery.
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