.Ante la que está cayendo, no es raro que, de vez en cuando nos crucemos con algún conocido que nos reprenda nuestra actitud frente a ciertos temas, abogando a nuestra condición de católicos practicantes. Sin ir más lejos, el otro día, en una simple reunión de bar, a la vera de unas buenas cervezas, un buen amigo me increpaba:
?Parece mentira, que los que vais tanto a misa y predicáis el amor al prójimo, no aceptéis el matrimonio gay, el aborto como progreso para la libertad de decisión de la mujer, y además estéis impidiendo, con vuestras continuas objeciones, sin sentido, a la nueva asignatura, que los chavales se eduquen en democracia y en valores ciudadanos?. Y terminaba su ataque, con un directo al mentón: ?Dice muy poco, a favor de la comprensión y el perdón, también que no queráis que se negocie con los etarras para obtener la paz.?
Este cúmulo de acusaciones, dichas en la barra de un bar, y sin argumentaciones serias, se caen por su propio peso, aún así voy a tratar de analizarlas un poco.
.¿Que es vivir la fé, para un cristiano del siglo XXI, en esta laica España?
.Hay quien piensa que si te auto impones la etiqueta de católico practicante, quedas obligado a dejarte pisotear, a poner la una y la otra mejilla, siempre, y a esperar estoicamente cualquier vejación con una sonrisa boba y condescendiente. Vamos, que hay quien confunde el mandato evangélico de ser hermanos con el de convertirse en unos primos de tomo y lomo.
- Ser cristiano es poner en primer lugar a Cristo, seguirle, imitarle, hacer vida sus palabras, su Verbo; porque ahí, radica la felicidad del hombre. Él, vino a mostrar el camino, a darnos las instrucciones del creador de la gran máquina humana, a enseñarnos cual es el verdadero sentido de nuestra vida.
La vida de Cristo, tampoco fue ni comprendida, ni aceptada por sus coetáneos, ?no fue profeta en su tierra?, así pues, se puede decir que, desde sus orígenes el cristianismo, chocó en sus planteamientos y formas con lo políticamente correcto y pronto hubo que ir a contra corriente. Y hoy, no va a ser menos.
El sacrificio está en todas las páginas del Evangelio. Si suprimiéramos la cruz, como algunos quieren por ignorancia o comodidad,
nos quedaríamos con las tapas. No debemos adaptar la doctrina a nuestra acomodaticia voluntad. Se deformaría, tratar de amoldarla a la hedonista mentalidad en boga, nos perdería.
Pero en ningún caso, ese sacrificio significa aceptación de la injusticia. San Pablo, Apóstol del cristianismo y gran padre de
la Iglesia nos dá ejemplo de ello. Pablo no era un don nadie, tenía una sólida formación teológica, filosófica, jurídica, mercantil y lingüística (hablaba griego, latín, hebreo y arameo). Pablo, fue sin duda quien difundió y transformó el mensaje cristiano y lo hizo universal. Pablo pasó de ser cruel perseguidor de cristianos a ser uno de los grandes santos de
la Iglesia, aceptó con valentía y humildad su error y
nunca abdicó de luchar por defender la verdad, y la justicia, con la fuerza de la razón y con reciedumbre e ímpetu viril.
Gracias al título de ciudadano romano, cuyos privilegios valientemente hizo valer, se libró de ser azotado. Es decir, nunca aceptó un ?sacrificio? gratuito en aras de una malentendida resignación cristiana.
.- El cristianismo, tampoco es beateria, mojigatería, ni supone vivir nuestras creencias en los templos y de puertas adentro, es todo lo contrario. Nuestra religión es para personas firmes y recias; ser cristiano hoy, no es fácil, las ?ventajas? que nos dá el mundo para apartarnos del recto camino son muchas, y el que entienda que un católico es alguien que se ciñe al cumplimiento de una serie de insulsas normas, rezos y celebraciones sin sentido, está errado de parte a parte.
Es cierto que, el que quiere vivir la fé, necesita indudablemente, de la oración, del contacto con El que nos dá fuerzas, sosiego, criterio y sentido a lo que hacemos, pero acto seguido tenemos que hacerlo vida, el famoso lema benedictino ?ora et labora?, condensa bien lo que quiero decir, y para ahondar más en
la Escritura, se nos advierte:
?La fe sin obras es fe muerta, fe del diablo?, nos dice Santiago en 2:20...
"No vale de nada", dice Pablo en 1 Corintios 13...
"Muchos" que tienen fe, que predican y hacen milagros y expulsan demonios en nombre de Jesús irán al infierno?, dice el mismo Jesús en Mateo 7:21-24.
.- Un católico, es una persona con principios. Aquellos que tienen unas ideas, unas normas que rigen no solo el pensamiento sino toda la conducta diaria, y además trata de difundir el mensaje que no es otro, que el de
la Verdad,
la Justicia, La libertad y el AMOR.
.Pero, por eso mismo, la tolerancia ante ciertas conductas erroneas, leyes anti natura, doctrinas que nada tienen que ver con nuestros principios, y políticas condescendientes con personas con delitos de sangre, no son en ningún caso, valores cristianos, antes bien son tergiversación de los mismos, justificación de la mentira e incluso del crimen. Es más no se puede ser neutral, ni cerrar los ojos.