Hay en el escenario político dos temas por comentar, uno se refiere a la afirmación del dinosaurio de el diario de hoy: ?la pobreza no se debe al modelo económico, sino a la destrucción perpetrada por los rojos?? La segunda es la declaración del Ministro de Agricultura y Ganadería, Mario Salaverría, de que hemos tenido un buen año agrícola y que la libra de frijol ?podría bajar a $0.65. 00 ?? En el primer caso, resulta deprimente y absurdo que un periodista de la experiencia de Altamirano, afirme semejante estupidez y con una ligereza que nos confirma lo dicho en pasados comentarios: es producto de un estado senil y de un extremismo ideológico rayano en la locura. Con esa tesis ya podríamos ir por todos los países del mundo donde florece la miseria y explicarles que todos sus males no se deben a las políticas dictadas por sus respectivos gobiernos, sino a los ?destrozos? causados por ?los rojos?, nada más que en zonas deprimidas de Estados Unidos y en naciones como México, Perú, Colombia o los países africanos, habría que inventarse o crear grupos insurgentes y de paso convertirlos al marxismo. Con esa tesis del dinosaurio de el diario de hoy, el neoliberalismo o los postulados de Adam Smith, fundador del liberalismo económico y el leissez faire; o el mismo capitalismo salvaje, no son responsables de la miseria, el desempleo, la marginación y la opresión que sufren millones de seres humanos en el mundo; los capitalistas, según su peculiar forma de pensar, contribuyen al desarrollo de los pueblos, pues fomentan la producción y la productividad, crean empleos, pagan planillas de seguridad social, construyen grandes fábricas, importan toda clase de bienes suntuarios y en fin pagan impuestos y son los ilustres benefactores de la sociedad. ¡Qué maravilla! En El Salvador y en muchos países del mundo, esta clase de benefactores, de redentores sociales, no son comprendidos y no se reconocen sus méritos, los pueblos y sus habitantes no tienen consideración alguna y son atacados despiadadamente. El dinosaurio no cuenta las segundas partes de la historia y para refrescarle su ?amnesia? senil hagamos un ligero recuento: --Los capitalistas son los más grandes evasores de impuestos --Los capitalistas son los más grandes explotadores de la mano de obra --Los capitalistas únicamente se preocupan de acrecentar sus riquezas, siempre justifican los medios para lograrlo --Los capitalistas carecen de sensibilidad social --Los capitalistas dan migajas con una mano, mientras perciben millones con la otra --Los capitalistas, terratenientes, tienen esclavos como en la época esclavista o siervos en la feudal. -Los capitalistas se apoderan de las empresas estratégicas, de los medios de comunicación y tienen relaciones y vínculos con transnacionales y sistemas financieros del mundo. -Los capitalistas utilizan los más diversos recursos para siempre socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Lo hemos visto últimamente con la crisis financiera mundial. -Los capitalistas con la complicidad de los gobiernos crean guerras en el mundo (todas las guerras del principio al final tienen motivaciones económicas) para poder vender armas, medicinas, aviones, submarinos, equipos de comunicación, alimentos, etc. así como para apoderarse de regiones estratégicas, sobre todo petróleo y minerales. -Los capitalistas en determinado momento pueden abandonar la agricultura (caso de El Salvador) e invertir todos sus recursos (por supuesto préstamos bancarios e impuestos de los pueblos) en los sectores industrial, comercio, banca, bienes inmobiliarios, comunicaciones, tecnología etc. Por ello es común escucharlos decir que ?resulta más rentable importar determinados bienes de consumo que cosecharlos?. -Los capitalistas fundan grandes fábricas y centros comerciales mientras los obreros y empleados mueren o enferman en la pobreza. Y podríamos continuar con la lista, pero basta y sobra para demostrar con argumentos las tonterías de una persona consumida por la amargura, el odio y el fanatismo ideológico. El segundo tema, el Ministro de Agricultura y Ganadería se congratula de que ha sido ?un buen año agrícola? y que ?tendremos un crecimiento por cuarto año consecutivo?. En 2007 dijo lo mismo y tuvimos que comprar urgentemente frijoles a Nicaragua para poder satisfacer la demanda interna. El funcionario de marras aseguró que el precio de los frijoles iba a bajar con la nueva cosecha y resultó lo contrario: llegó a costar hasta un dólar con 25 centavos la libra. El conocido como de ?seda? y el ?sangre de toro?. Ahora regresa con la misma canción, desde luego, estamos en época electoral y el partido en el gobierno está urgido de provocar toda clase de acontecimientos, los unos para descalificar a su formidable adversario político y los otros para tratar de llevar alivio a la población en un producto tan necesario e indispensable para la alimentación familiar. El asunto es que nuevamente mienten y a la hora de los hechos, nos encontramos con la carestía y el aumento desproporcionado en el precio de los frijoles, el maíz, el arroz, el aceite, los lácteos y más. La política deliberada seguida por los cuatro gobiernos de Arena de abandonar la agricultura y privilegiar la importación de granos básicos y verduras, no sólo ha causado el alto costo de la vida, sino que ha sumido en la más profunda miseria a miles de salvadoreños, no sólo los que todavía sobreviven en el campo, sino a pobladores de las zonas urbanas, como ciertamente se puede comprobar al darse una vuelta por barrios, colonias y zonas marginales de San Salvador. El mismo candidato presidencial de Arena, el fracasado policía Rodrigo Ávila, lo repite constantemente al proclamar sin empacho alguno que en sus visitas a de norte a sur y de oriente a poniente, se ha encontrado con la miseria del pueblo; y ha escuchado el clamor inmenso de la población, pero que está listo para combatir los abusos. Simplemente un encantador de serpientes, un vendedor de ilusiones. La realidad de este país no se puede ocultar con calumnias y campañas demagógicas; tanto el dinosaurio de el diario de hoy, como el candidato presidencial de Arena y el Ministro de Agricultura y Ganadería, no alcanzan a llegar a la esquina porque la mentira tiene patas cutas y, por lo demás los salvadoreños que sufren diariamente el alto costo de los alimentos, de las medicinas y la falta de atención en los hospitales públicos, ya tienen preparada una contundente respuesta para el día de las elecciones, tal como el pueblo norteamericano se la propinó al partido Republicano y a Bush, al votar en contra de la guerra en Irak, la crisis financiera y energética y el descomunal desempleo y la avaricia de los capitalistas.
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