Por pocote el 08-Apr-2009 | No es saludable ni grata la situación económica mundial, agravada por la especulación, la corrupción y la voracidad de organismos financieros como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, verdaderos mecanismos de presión e imposición de los Estados Unidos de Norteamérica, que cínicamente fue ignorado en la recién clausurada cumbre de los 20 países con economías ?más poderosas? del mundo que a penas llegaron a un acuerdo para inyectar 100 mil millones de dólares para el comercio global, tímidas medidas de regulación financiera y casi nada para asegurar puestos de trabajo y creación de nuevos empleos. Desde este punto de vista, es más importante y trascendental el acuerdo firmado por los gobiernos de Irán y Venezuela que permiten la creación del Banco Binacional para superar las propias dificultades económicas de cada uno de estos países, además de comprometerse a contribuir al desarrollo de naciones del Tercer Mundo, sobre todo las que comparten el deseo por impulsar un proyecto financiero mundial alternativo al conducido hasta ahora por el imperialismo norteamericano. Los delegados del G-20 reunidos en Londres no terminaron de aterrizar, analizar y juzgar imparcialmente las causas ya sabidas de la debacle del sistema financiero mundial y sobre todo el papel protagónico de los Estados Unidos. Por cierto, como ya lo hemos comentado anteriormente, la recesión económica conduce a otra severa y más destructora prueba al sistema de vida de los norteamericanos. Se dice que sus ?normas democráticas? de gobierno han prevalecido en la lucha entre los poderes y han asegurado la continuidad institucional durante las reiteradas crisis políticas y militares ocurridas con la administración de George W. Bush. Ahora, ante el nuevo e inmediato peligro el interés nacional de supervivencia los obligará a conciliar y a luchar juntos para rehacer su economía y ?seguir progresando?. La crisis económica es grave y se produjo con síntomas alarmantes mucho antes que Barack Obama asumiera la presidencia. Mientras la burocracia, el Congreso y la Cámara de Diputados le allanan el camino en el interior de su país, el mandatario negocia con los líderes de otras grandes naciones el estratégico y fundamental reconocimiento de la interdependencia y la conveniente coordinación entre las economías que tienen los mismos problemas de pérdidas de empleos, cierre de empresas y fábricas, derrumbamiento de los bancos, aseguradoras y, por supuesto, la crisis energética y alimenticia. La situación interna de los Estados Unidos es crítica, no se han restituido los empleos perdidos, sino que cada vez aumenta la cesantía influyendo de manera dramática entre la población inmigrante. Sólo en El Salvador para este año disminuirán en más de 300 millones de dólares las reservas captadas. Los expertos en cuestiones financieras afirman que los norteamericanos están consumiendo menos ante la elevación de los precios de todo lo que necesitan para vivir. Los aficionados asisten a los partidos de baloncesto, de béisbol, fútbol americano y otros, pero no consumen las grandes cantidades de hot dog, hamburguesas y coca cola, a como están acostumbrados. Una estadística reciente afirma que de septiembre del año pasado a esta fecha, se han perdido seis millones de empleos y fábricas tan solventes como General Motors han tenido que cerrar al menos 25 filiales. Lo mismo ha ocurrido con la empresa de encomiendas, paquetes y envíos FEDEX que ha tenido pérdidas calculadas en un 75%, además de recortar drásticamente su personal tanto en su oficina central como en todas las filiales en el mundo. Como ya se conoce DHL se fue totalmente a la quiebra. A juicio de los economistas, la muy elevada tasa de inflación es una característica sobresaliente de esta recesión norteamericana, en que el desempleo se ha agudizado a la par del mal funcionamiento de la economía. Lo triste es que a pesar de la cantidad de información de que disponían y de los signos alarmantes que mostraba el sistema financiero, así como el deterioro de muchas fábricas, los funcionarios y expertos del Tesoro y de Hacienda del gobierno de Bush, no denunciaron ni tomaron medidas para hacerle frente a la crisis, quizás porque nunca quisieron aceptar que el modelo neoliberal y el mismo sistema capitalista estaban en franca agonía. Fue fatal y un golpe bajo que reconocieran ?dificultades superables?, hasta días antes de asumir la presidencia el señor Obama. Con las enormes diferencias del caso, eso ocurre en El Salvador, pues durante los últimos cinco años el incapaz presidente Antonio Saca, siempre ha mentido a la nación al expresar que ?nuestra economía está blindada?, falsificar los datos al sostener un crecimiento de la economía superior a los siete puntos, cuando organismos especializados como la Comisión Económica para América Latina y del Caribe (CEPAL), siempre expresó que nuestra economía no crecía ni se invertía lo suficiente en material social para superar los enormes desajustes en la sociedad. Es más, en las últimas semanas Saca ha declarado que ?entregaremos al nuevo gobernante un país con una economía sana?. El presidente electo y su equipo asesor deben de exigir una auditoría completa en todo el aparato estatal para informar a la nación de cómo reciben cada uno de los ministerios y proceder a exigir cuentas y a imponer sanciones en caso de ser necesario. La más larga de las recesiones norteamericanas después de la guerra mundial ocurrió de julio de 1953 a agosto de 1954, que por supuesto impactó en muchas economías del mundo, sobre todo aquellas que basan su comercio en la exportación e importación hacia y desde los Estados Unidos. Los expertos explican que no puede anticiparse cuánto tiempo durará esta nueva restricción de la economía norteamericana, aunque los economistas del gobierno Demócrata esperan que podrá superarse en la segunda mitad del año 2010 y que después prevalecerán condiciones de franca recuperación. Son un tanto optimistas los cálculos, ya que los ?desórdenes? del sistema capitalista obedecen a la categoría de cíclicos. La historia así lo demuestra. La recesión más profunda de la posguerra fue la de 1957-1958, con la reducción del cuatro por ciento en el producto nacional, una disminución del 14% en la producción industrial y un índice de desempleo que llegó al siete y medio por ciento. En la actualidad los temores se han agudizado al verificarse que el índice de precios al mayoreo de los alimentos ha subido un 5% en marzo, sin que todavía se refleje en los precios al consumidor. La intervención del gobierno para duplicar su ayuda a la industria, la banca y la agricultura tiene su lógica en esta gravísima situación del pueblo norteamericano, no por nada el ?gran sistema del libre mercado? ha comenzado a intervenir y utilizar mecanismos de regulación al otrora intocable y gran poderoso mercado, escenario donde los capitalistas han fraguado sus grandes negocios. Esas reuniones y periplo emprendido por el presidente Obama precisamente surge de esta enorme preocupación de la primera potencia militar y económica del mundo: el sistema capitalista se está cayendo a pedazos y sus defensores a ultranza saben que la única forma de remendar (no redefinir) el modelo, es buscando la unidad y la coordinación de esfuerzos con el resto de países industrializados del mundo, tener acceso a las materias primas y a los recursos energéticos de los grandes productores, como Venezuela, Irán, Rusia, Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, entre otros. Mientras tanto, el director de la Reserva Federal de los Estados Unidos ha expresado y repetido que es conveniente que el gobierno cree un fondo de varios miles de billones de dólares para promover ocupación localmente cuando el desempleo supere el 10%; pero también ha expresado que la recesión económica sólo tendrá ?verdadera solución? cuando se consiga que los países exportadores de petróleo absorban menos recursos de sus compradores cautivos. En la práctica esto ocurre por cuanto el precio del barril de crudo se cotiza en el mercado internacional a $50.00 y la misma OPEP anunció un recorte diario de más de un millón de barriles para cada uno de sus miembros. No sabemos a ciencia cierta cuál es la opinión de ?los halcones? de Washington, quienes en crisis pasadas, reclamaban una acción militar y disuasiva contra los grandes exportadores de petróleo, de una forma indirecta o indirecta, como sucedió contra Venezuela, Irán, Libia e Irak. Muchos norteamericanos se consideran ?mal correspondidos? por un mundo subdesarrollado al que han destinado enormes cantidades de dinero (?) para ayudarlos con alimentos, equipos, crédito y armamento. Ustedes deben recordar las políticas del Gran Manifiesto, América para los Americanos o el Gran Garrote. Muchos expertos con apoyo técnico atribuyen el origen de la grave crisis, ahora con efectos de la recesión, al gasto gubernamental deficitario que acumuló el incapaz y prepotente George Bush, con la guerra e invasión a Irak y Afganistán, pues ?nunca se compensó con impuestos específicos?. A este enorme sobregiro se añade la especulación y el mercantilismo de los bancos y el sistema financiero mundial, además del aumento drástico que en su momento experimentó el petróleo que ?desquició el comercio y las finanzas de todos?. Con todo, nada de eso justifica el reproche de ?los halcones? del Pentágono contra el resto del mundo. En lo particular, como se establece en las Leyes de la Dialéctica, creemos que el capitalismo, que aparece sobre la base de la negación del feudalismo, en las condiciones presentes ha dado ya de sí cuanto podía dar y ha madurado para la negación revolucionaria por una formación económico-social más progresiva, lo que en un primer paso podría ser el socialismo. Al respecto debemos aclarar que las contradicciones del socialismo no son de naturaleza antagónica, es decir, ?los procesos de negación de lo viejo no ofrecen el carácter de revoluciones políticas, de conflictos de clases?. Es patético que en este momento de profunda crisis, el mismo gobierno de los Estados Unidos hable de unidad ( para la diversidad), de solidaridad, de regulaciones, de procesos concertados y más, valores y leyes históricas tan reclamadas para el desarrollo y la paz social de los grandes tratadistas de las ciencias sociales. A tirios y troyanos les recordamos que las contradicciones y las maneras de resolverlas son diversas. La gran fuente se encuentra en el socialismo.
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