Si el arte es una vocación al servicio de la belleza (Juan Pablo
II), ¿no será la vida humana una llamada a la belleza? ??Veamos
sucesivamente el valor de la belleza, del arte y su ética, y la vida
como obra de arte. ??¿Qué es lo bello? ??Ante todo, ¿qué es lo bello?
Según los sabios, lo bello dice más que lo verdadero y lo bueno. Para
Platón, ?la belleza es el esplendor de la verdad? (Banquete); y ?la
potencia del Bien se ha refugiado en la naturaleza de lo Bello?
(Filebo).
La experiencia confirma que la belleza manifiesta la realidad
con un especial vigor, a través de una forma, por la claridad y el
esplendor de su perfección. En cambio la falsa belleza (correspondiente a
un esteticismo materialista o consumista) se acaba en la emoción o el
placer efímero que provoca y en el que se centra, despreocupándose por
la calidad de su ?contenido? acerca del mundo y de la realidad. Es la
actitud de quien ante un incendio, exclama: ?¡Qué bello!?, sin
preocuparse por los heridos o la forma de detener el daño. En cambio,
¿qué es lo que nos atrae en los gestos y en la actitud de Teresa de
Calcuta? ??Para
San Agustín, lo bello es lo que podemos amar. Por eso la belleza más
alta es el amor más alto. Y de esta manera la sabiduría de la belleza
griega (la armonía y el orden de las formas) es asumida y superada por
la transcendencia a la que abre la belleza. ??Los medievales vincularon
lo bello (del latín bonicellum, pequeño bien) a lo bueno: lo bello es un
pequeño o breve bien, que se nos da a través de la forma (formosus, lo
hermoso). Según la cultura judeocristiana, la Palabra eterna se hizo
Palabra ?abreviada? en un hombre, que comenzó siendo niño.
??Dice Soloviev (cristiano ruso del s. XIX) que lo bello resulta de
una colaboración (sinergia) entre la materia y la luz. Mientras el
carbón absorbe la luz, el diamante la refleja encendiendo incluso el
espectro del color. La belleza viene a ser como la encarnación, en
formas sensibles, de la verdad y el bien. Por sí misma, una verdad puede
aislarse y endurecerse transformándose en mera ideología. Por sí solo,
un bien puede encerrarse en forma de moralismo e incluso de fanatismo.
En efecto, ambos, sin la belleza, se pueden convertir en espiritualismos
que se vuelven contra el hombre; la ausencia de la belleza resulta en
impotencia de esa verdad y ese bien para unirse y ser auténticos. ??
Otro ruso, que murió en el siglo XX, Florenskij, define la belleza
como amor realizado. Lo transformado por el amor se convierte en eterno,
no muere. La belleza es el resplandor que brota de morir a uno mismo y
renacer como persona en comunión con las demás. Por eso la mayor belleza
se encuentra en la Iglesia, comunión de personas en torno a Dios, y se
expresa particularmente en la liturgia. ???¿Qué y cómo es el arte? ¿Hay
una ética del arte? ??
En sus lecciones en la Universidad de Múnich, observa Guardini que
hablamos de arte cuando nos encontramos con una obra de un ser libre,
que supera su inmediato existir en el contexto de la naturaleza, y
produce algo bello. ??
Desde Platón hasta llegar al romanticismo, se subraya que el arte
supone no tanto la ?creación? del artista, como más bien su
descubrimiento de una belleza preexistente, imitada por la naturaleza, y
luego captada y plasmada por el artista. Así volvemos a encontrar los
dos elementos de la belleza: la atracción de la forma y la realidad que
se manifiesta. Decir que sólo es importante el ?cómo? lo hace, sería
parecido a decir de una teoría científica que lo importante no es el
conocimiento objetivo que demuestra, sino sólo el método (cosa que
interesa sobre todo a los especialistas, pero no es lo primero que se
pregunta la gente normal). ??Pero ¿en qué consiste eso ?objetivo??
Aristóteles señala que el arte tiene una función liberadora,
?catártica? (purificadora) o maduradora: mediante el arte, el hombre se
aparta de la animalidad y va posesionándose de la realidad de un modo
más profundo. ??Guardini responde: ?El arte temprano es por esencia
religioso?.
La más antigua poesía es canto de alabanza o invocación a la
divinidad. Las pinturas rupestres de las cuevas de Francia y España
representan escenas de caza, pero esa caza está relacionada con los
sacrificios ofrecidos a lo divino. Las tragedias griegas están
concebidas como ocasión para que los espectadores experimenten y
renueven el sentido de su vida. Los cantores homéricos tenían una
relación con lo divino y su representación se consideraba como una forma
de culto. Aún hoy en Oriente el teatro de sombras o marionetas suele
introducirse con alguna referencia religiosa (recuérdese la película
?Vivir?, de Zhang Yimou, 1994). ??Para la espiritualidad bíblica, el
artista vale más que todas las obras de arte, se alimenta de la oración y
goza y sufre con los acontecimientos de su pueblo. De ahí que la
liturgia cristiana puede verse, ella misma, como una obra de arte. ??De
todo ello deduce Guardini que hay una ética propia del artista, por
difícil que resulte de perfilar: el artista debe servir a la realidad,
no manipularla; tiene una responsabilidad ante los demás, que le impide
tomar dos extremos: dejarse llevar por lo que le apetezca, o hacer caso
sólo a los fines que otros tratan de imponerle (políticos, religiosos,
etc.); debe, ante todo, aceptarse a sí mismo en su realidad, y no
rebelarse por medio del rencor, ni tomarse la justicia por su mano.
???¿Es posible hacer de la propia vida una obra de arte?
??En su Carta a los artistas (1999) escribe Juan Pablo II: ?A cada
hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en
cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra?.
??Benedicto XVI, que ha llamado a la Iglesia ?el don más bello? (en el
Olympiastadion, de Berlín, 22-IX-2011), da a los artistas un buen
consejo, que sirve para todos aquellos que se preguntan cómo hacer de su
vida una obra de arte. Puesto que la belleza deriva de la sinfonía
entre la verdad y el bien o el amor, se trata de no separar nunca la
creatividad de la verdad y el amor, no buscar nunca la belleza lejos de
la verdad y el amor:
???Haced resplandecer la verdad en vuestras obras y haced de modo que
su belleza suscite, en la mirada y en el corazón de quien las admira,
el deseo de hacer bella y verdadera la existencia, toda existencia,
enriqueciéndola con ese tesoro que no disminuye nunca, que hace de la
vida una obra de arte y de cada hombre un artista extraordinario: la
caridad, el amor? (Discurso 4-VII-2011).
Fuente: http://www.filosofia.mx/index.php?/perse/archivos/la_vida_como_obra_de_arte
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