El temor ha comenzado muy temprano en la oligarquía salvadoreña, los tambores del miedo se han hecho sentir a partir de las primeras encuestas de opinión pública que señalaban una clara ventaja del partido FMLN y su candidato presidencial Mauricio Funes. Ya no es un estrecho margen de 7 puntos como anunciaba mañosamente el diario de hoy, se trata de por lo menos de 21 puntos. Lo confirman prestigiosas encuestadoras como la CID-Gallup y el IUDOP de la UCA. Pero más allá de las fotografías iluminadoras de estos centros de investigación, está el sentir y pensar de los salvadoreños, de todos aquellos que ansían un cambio en la forma de conducir el Estado, un destino mejor para sus familias y el país.
En los salvadoreños existe en este momento un sentimiento de repulsión por la continuación de las campañas sucias, por los actos delincuenciales y dementes de gente perversa, por mercenarios de palabras y hechos que a cambio de dinero ?venden su alma al diablo?. El autodenominado Foro Permanente por la Libertad, integrado por los mafiosos Raúl Beltrán Bonilla, a sueldo desde hace años por la Policía Nacional Civil; Kirio Waldo Salgado, cínico y corrupto abogado; Ivo Príamo Alvarenga, vendido al mejor postor; Arturo Argumedo, político corrompido desde sus entrañas en la Democracia Cristiana y el tristemente célebre por sus fraudes en el entonces Consejo Central de Elecciones para favorecer al PCN; además de ser un mercenario a sueldo del partido Arena, exclusivamente por atacar al FMLN y a sus principales dirigentes, Luis Gómez Zárate, ha reanudado sus maniobras y juega descaradamente sus cartas, sabiendo de antemano que no goza de ninguna credibilidad y que la población ya conoce la mafiosa trayectoria de todos y cada uno de sus miembros.
Hay rabia entre la población por la manera descarada en que procede este parto de las montañas, creado por Arena, como una de sus fachadas más, para tratar de detener el triunfo del FMLN y su candidato presidencial Mauricio Funes. Hay frustración por el nulo papel del Tribunal Supremo Electoral en volverse cómplice y no investigar de dónde obtienen sus fondos para pagar sus spot televisivos y sus anuncios en prensa. Estamos hablando de miles de dólares para financiar la producción, la edición y la publicación. Ojalá que así como la Fiscalía General de la República, el Ministerio de Hacienda y la Corte de Cuentas se muestran tan diligentes para practicar arqueos e investigar a la transparente empresa Alba Petróleos, también lo hagan con este Foro Permanente por la Libertad.
Las campañas sucias de otras épocas recientes, la contienda electoral de 2004, vuelve ahora, sólo que esta vez utilizando más recursos económicos y materiales, así como haciendo uso de medios internacionales, lo que ratifica y demuestra los fuertes vínculos que el partido Arena y la oligarquía tienen con otros países, algo que también debería ser objeto de investigación y minuciosas pesquisas del gobierno, tal como procede cuando se trata de vincular al FMLN con organizaciones políticas internacionales. Como dice el refranero popular o ?todos en la cama o todos en el suelo?. El terrorismo mediático avanza, crece, se descara. La demagogia, la propaganda negra y las mentiras no se reducen sólo a relacionar hechos por demás conocidos por la población, como la justa guerra civil de liberación librada en este país, sino que insisten, machacan sus amenazas de continuar en sus campañas perversas si la población persiste en buscar un destino mejor.
El Foro recalcitrante, manejado por mafiosos y corruptos plenamente comprobados, amenaza con embestidas más fuertes que hagan llover sobre mojado, golpee repetidamente, ponga contra la pared según sus mentes prehistóricas no sólo al único partido de izquierda sino a más de un millón 800 mil votantes listos ya (51.%) a elegir al popular Mauricio Funes, como su nuevo y legítimo presidente de la República.
El corrupto y mafioso Foro intenta anunciar desde ahora que el caos está a la vista, que se le fabrica minuciosamente, que en la revuelta y el descontento se pedirá ?pedirán los líderes demagogos, los entreguistas de siempre, los oportunistas?a gritos ?la vuelta al orden?, lo que quiere y querrá decir la actitud enérgica, la mano dura, la bota imperiosa. Por eso los salvadoreños deben de estar preparados para defender a toda costa el triunfo popular, a rechazar el ?fraude técnico?, otra de las alternativas de Arena, ya preparado y descaradamente anunciado por el incapaz presidente del Tribunal Supremo Electoral.
Un terrorismo mediático franco, cínico, despiadado es el que ejercen descaradamente estos mercenarios cuyos nombres y apellidos hemos dado para que la población los tenga en mente. Es un terrorismo sin mínima proyección ni respaldado por razón social, natural o jurídica conocida. Es la herida por la herida misma. Como amargura, como venganza, como búsqueda de atemorización y el sometimiento del de arriba. Un terrorismo, pues, que por definición es de derecha. Aparte de posibles siglas, membretes, etiquetas, como utiliza con sus grupos de fachada el partido de Arena y que por cierto usaron sus antecesores los Escuadrones de la Muerte.
¿A quién, a quienes les interesa la confusión, la crisis, la violencia? ¿Quiénes no sienten que la carestía llevada a niveles de crimen, la mano dura como sinónimo de sistema de orden dictatorial, la violencia represiva organizada a nivel de mando supremo, no los afecta, no los descontentan, no les cierra caminos sino les abre posibles gordas, y decididamente sucias, ganancias?
A Arena por supuesto. Ellos se saben perdidos y por eso acuden a las más torpes y sucias maniobras. Los oligarcas o como se llamen, a qué estrato social pertenezcan, a que club económico o religioso puedan estar afiliados, que modos santurrones empleen ante la población. Ellos, los que en el pasado remoto y reciente se regocijaron ante la masacre de miles de compatriotas y se desbordaron de ira con el refugio que nuestro pueblo otorgó en su corazón a monseñor Oscar Arnulfo Romero y a los miles de caídos; ellos, los que hablan y viven día tras día en la demagogia, en los golpes de pecho, amor de pico a los humildes y lujos sultanescos de residencia adentro; ellos los socios vergonzantes de las transnacionales; ellos, los vividores del erario saqueado a la ganancia empresarial verdaderamente lobuna, leonina; ellos, los gigolós de la democracia; ellos, los que no han respondido todavía de la sangre de 1932, de la guerra sucia de los años 80, son los que creen ganar negándole la decisión al pueblo de cambiar y probar con un gobierno por y para el pueblo; ellos los que creen ganar con el montaje de campañas sucias así, sin otras alternativas que la mentira, las acusaciones, el terror, la guerra mediática, la tiniebla dictatorial, el yugo a los desamparados, a los débiles, a los que ganan un pan cada día más magro, con el sudor de sus brazos todavía no encadenados definitivamente.