Por Jumanji el 29-Apr-2010 | 
La posible retroactividad en la rebaja de las primas a las renovables ha puesto en pie de guerra a las constructoras. Primero, porque compañías como ACS o Acciona están metidas hasta el cuello en el negocio de las energías limpias y ven sus números seriamente comprometidos. No se les ocultan las presiones del lobby eléctrico, con Gas Natural a la cabeza, para decapitar el sector. Y, segundo, porque son ellas las que tienen que sacar adelante el Plan de Infraestructuras anunciado a bombo y platillo por el ministro de Fomento, José Blanco, y que requerirá un 20% de inversión privada, en un buen porcentaje apalancada y a largo plazo. También aquí, hay temor a que también cambien las reglas del juego a mitad de la partida.
La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) lanzó el primer aviso a navegantes la semana pasada. ?Los cambios normativos en el sector de las energías renovables han causado seria preocupación no sólo en el sector concernido, sino también en aquellos otros cuya actividad -como es el caso de la construcción- depende en gran medida del mantenimiento de las normas establecidas?. Y dejó claro que habrá guerra si lleva adelante el cambio. ?Es letal para (?) la disposición y/o posibilidad de las empresas a colaborar en el futuro en programas o planes públicos que requieran financiación de los mercados financieros, ante los malos ejemplos de cambios sorpresivos del mercado normativo; en definitiva, inseguridad jurídica sobrevenida?, remacha.
Desde una empresa se pasaba a limpio el mensaje. ?En primer lugar, el sector tiene intereses en las renovables. Eso está claro. Y aunque al final no llegue a concretarse el recorte de las primas con carácter retroactivo, las constructoras tenemos los pelos como escarpias de cara al Plan de Infraestructuras de Fomento?, asegura uno de los afectados. ?Son demasiados bandazos. Todos nos acordamos de cómo se licitó la autovía Madrid-Toledo y cómo a los dos días había una gratuita al lado. El jueves se firma la financiación con los bancos y hay interés por saber cuáles serán las condiciones. Visto lo visto, muchas empresas se plantean rentabilidades de dos dígitos para acometer los proyectos. Nadie lo dice en público, pero en privado...?, zanjaba.
Entre las constructoras y en el sector de las renovables ha sorprendido que Industria no haya cortado de raíz cualquier especulación dejando claro cuál será el planteamiento del Gobierno en la reforma de las primas. Pero más de uno ha atado cabos. No en vano la información, adelantada por este periódico, se produce en la misma semana en que el presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, cargaba contra la utopía de las renovables, pedía una revisión de la política energética y una subida del 20% de la electricidad para que el precio de la luz refleje su coste real. En el fondo, él es el más perjudicado por una situación de mercado que le ata de pies y manos. Era la punta de lanza de las eléctricas, que han advertido a Sebastián en las últimas fechas de que la situación es insostenible.
?Gas Natural y las eléctricas han presionado mucho -aseguran fuentes próximas al Gobierno-. Están sufriendo el exceso de capacidad productiva que tiene el mercado. En el mix de generación eléctrica tienen prioridad las energías fluyentes. Es decir, sol, viento, agua y nuclear. Y luego, si lo necesitas, el ciclo combinado. Y en este momento sobra un 30% del ciclo combinado, cuando Gas Natural asumió contratos take or pay a un precio mucho más alto del que ahora manda en el mercado. Se los tiene que comer. En su descargo hay que decir que el Gobierno les vendió en su día que los ciclos combinados eran la panacea. Mala planificación oficial y malas decisiones empresariales?. Sin contar con que primas de más de 6.000 millones a las renovables, como en 2009, destrozan cualquier intento de atajar el déficit de tarifa.
En esta guerra de lobbies, no es de extrañar que las constructoras se hayan movilizado. Por ejemplo, Acciona es el segundo operador por potencia instalada en el sector eólico, con 3.996 megavatios acumulados a 1 de enero de 2010. Roza el 21% del total, sólo por detrás de Iberdrola Renovables. Según consta en su Informe Anual, ACS participaba a 31 de diciembre de 2009 en 43 parques eólicos en explotación con una potencia instalada de 1.175 megativos y una potencia atribuible de 870 megavatios. En termosolar, opera 149,7 megavatios. La producción total de energía generada en 2009 por ACS a través de renovables alcanzó los 2.575 gigavatios, un 61,2% de la producción de 2008. Es decir, apuestas más que firmes, inversiones millonarias que una nueva regulación podría comprometer.
Fuente: Cotizalia
Un eventual recorte de primas con efectos retroactivos haría peligrar el Plan de Fomento poniendo en pie de guerra a las constructoras... pero no sólo a ellas.
Como ya adelantábamos en Sebastián descarta un recorte retroactivo de las primas a las renovables, desde hace ya muchos años los Estados, en un intento de contener su déficit público, han ido desviando las inversiones en grandes infraestructuras desde el sector público al privado. Esto nunca habría sido posible sin estructuras financieras del tipo project finance las cuales permiten que la viabilidad técnica, económica y jurídica sirvan como única garantía de la devolución de la deuda. Esta forma de financiación se ha extendido al sector de las renovables, que cumple todos los requisitos para ello. Tan sólo en el sector fotovoltaico, los Bancos han comprometido 20.000 millones de Euros. Un cambio legislativo con efecto retroactivo de semejante calado no sólo afectaría al sector de las Energías Alternativas. ¿Qué entidad financiera se iba a fiar de nuestra jurisdicción? Si no llega dinero de la Banca, ¿cómo se construirían autopistas, presas o redes de telecomunicaciones en nuestro país? ¿Serían creíbles discursos del tipo "con las Renovables lo hemos hecho, pero os prometo que el resto no se va a ver afectado"?
El escaso ahorro que supondría tocar las primas de las instalaciones de generación en funcionamiento jamás podría compensar una mínima parte del desastre económico y social al cual nos veríamos arrastrados.
Vemos en este artículo además la presión de Gas Natural. Esta empresa necesita cerrar compromisos de suministro a largo plazo para abaratar el coste del combustible. Esto agrava la situación que hemos vivido, en la cual se ha reducido la demanda de electricidad y ha aumentado la oferta de renovables.
Todos estos problemas parten de la ausencia de un Pacto de Estado para establecer un Plan Energético Nacional. Esto es fundamental e imprescindible, y no se ha hecho. Vamos improvisando y dando bandazos con las terribles consecuencias que estamos observando.
A todo esto se une el déficit de tarifa. Parece increíble que en los momentos en los que el coste de la electricidad ha sido cero para las distribuidoras, éste no haya disminuido lo más mínimo.
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