Por pocote el 31-Dec-1969 | En las últimas semanas y meses quizás hemos escuchado muchas recriminaciones y acusaciones contra la dirigencia del FMLN, cúpula le llaman, por parte de sus mismas bases, en torno a la designación de candidatos a alcaldes y también sobre decisiones para diputados. Esta situación no del todo normal, ha hecho volver a mi recuerdo la consideración de los clásicos, el oasis que nos hace detenernos para revisar las personas y las cosas con mayor serenidad y ponderación, fuente segura de información y enseñanza y a sus reflexiones sobre las cualidades y virtudes de quien ejerce la autoridad -- monarca, príncipe, gobernante ¡o simple policía!-- y esto fue lo que vino a mi memoria. En el caso del FMLN se trata de un Coordinador General y una Junta Directiva, es decir máximas instancias con la Asamblea y la Convención, para tomar decisiones finales, también para ponderar, examinar expedientes y juzgar a posibles candidatos y aspirantes a reelección o nuevas personas. Como ya se ha repetido hasta la saciedad, la ciencia y el arte de gobernar es, sin duda, la ciencia y el arte de manejar, dirigir y proteger a una colectividad de seres; pero, no debe olvidarse nunca -- pero nunca-- que esos seres son personas, por lo que la idea, tan popular de que el gobernante es muy parecido en sus funciones al trabajo de un pastor que cuida su rebaño es, únicamente, metáfora, falsa en lo absoluto. Desde luego, no estamos hablando de un gobierno propiamente de una nación, nos referimos al mando, al orden, a la disciplina, emanada de una Comisión Política o de una Coordinación general. En este caso del partido FMLN. El mando del hombre -- sobre el hombre-- no es un mando gregario. La explicación mejor que conozco, lo he dicho en anteriores comentarios, nos la da Platón, quien nos ofrece el símil o la metáfora del tejedor: el arte de gobernar es como el arte de tejer: consiste en componer una trama elástica y resistente de hijos que son hombres -- hilos vivos-- hombres con su alma en su almario, con su personalidad propia -- carácter, pasiones, hábitos, inquietudes, y esperanzas-- que es necesario conjugar en bien de todos y de la paz social. El caso de la dirigencia del FMLN es difícil y complicado. Se trata de mantener en armonía a hombres y mujeres surgidos de diversos desprendimientos ideológicos. Hablamos de antiguos miembros del PC, de las FPL, el ERP, la RN y el PRTC. Además de las distintas personas y agrupaciones sociales que se han sido sumando en el transcurso de los años. Los intelectuales, sobre todo, aspiran a escalar en posiciones de mando, otros a puestos públicos, no existe convergencia total cuando se trata de la formación de un Concejo Municipal, tampoco en la composición de las nóminas para diputaciones. Hay celos, disputas, diferencias políticas e ideológicas, amargura y también despecho. Muchos alcaldes se sienten con suficiente capacidad, energía y motivaciones para continuar ejerciendo sus funciones. Nadie discute la autoridad y la capacidad del alcalde de Santa Tecla. Hay unanimidad en torno a su figura y su postulación. No ocurre lo mismo con las alcaldías de Apopa, San Martín, San Marcos e Ilopango. Tampoco en la nueva candidatura a la alcaldía de San Miguel. Es aquí cuando la cuestión se complica y se vuelve delicada de resolver para la dirigencia nacional del FMLN. Pero también se cometen muchos errores cuando se trata de dar una solución salomónica a asuntos tan candentes. Para el caso: pretender nominar de dedo a la señora Zoila Quijada para la alcaldía de Apopa, en sustitución de una doctora y hasta eficiente administradora de la cosa pública de esa importante ciudad, como es la Sra. Luz Estrella Rodríguez, sería un error descomunal. En el caso de San Miguel se ha dicho que hay mucho descontento y que hasta miembros de la directiva departamental se encuentran inconformes con la elección de un sobrino del Coordinador General, Medardo González, para disputar la silla edilicia. La actual alcaldesa de Ilopango, de profesión odontóloga, tiene no tan buenos antecedentes, se le califica de autoritaria y de no tomar en cuenta las sugerencias y aportes de sus mismos concejales. No sabemos a ciencia cierta hasta donde es verdad o mentira; pero es aquí donde la dirigencia departamental de San Salvador y la misma Comisión Política del FMLN deben analizar con cuidado, reflexionar sobre el tema y tomar sabias decisiones, incluidas encuestas y estudios de opinión en las mismas comunidades de donde se originan los problemas. ¿Conocer qué piensan los habitantes y sus mismas bases? Lo mismo para los alcaldes de San Martín y San Marcos. Si uno nada más se atiene a las ?críticas? emanadas de los medios de difusión (ya se sabe que siempre tienen una agenda particular cuando se acercan elecciones que pueden favorecer o no al partido Arena), es muy poco lo que se puede sacar en claro, además sería un craso error actuar únicamente por lo que ?dice fulano o mengano?. La dirigencia del FMLN, como cualquier otra autoridad, necesita entonces prudencia, discreción, acción permanente y ejemplar, vigilancia y previsión, imparcialidad, son algunas de esas virtudes que se exigen. Desde luego, está también el justo medio, la necesidad de escuchar a la población, a todos los sectores para tomar una decisión final. Una virtud que casi nunca encontramos en nuestro medio: la humildad y la mansedumbre, deben de acompañar el análisis y la oportuna reflexión. Si vamos a los clásicos encontramos que Plutarco elogió estas virtudes en Pericles, de quien dijo que nunca se vio ?genio más dulce, ni en la mansedumbre más majestuoso?; y otro gran escritor las descubrió u elogió en un emperador romano ?¡saber ponerse al nivel de los que obedecen, sin perder la dignidad de príncipe; saber seguir siendo hombre a pesar de poseer el imperio!? Este es el máximo elogio que Plinio ofrendó a Trajano, el gran emperador que España dio a Roma. El señor Medardo González, así como cualquier otro miembro de la Comisión Política del FMLN, se sentiría honrado si al menos un miembro de base, un simple ciudadano, un seguidor de la solitaria estrella roja, pues, le dijera un día cualquiera: ustedes son humildes, han dejado a un lado la soberbia y la prepotencia, nos han escuchado y han actuado con sabiduría.
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