Por El laber el 26-May-2008 |
Lo del Cobi tambien tenia delito: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
Hace un par de días, mientras veia por TV el festival de Eurovisión (sí, al estar fuera de España tiendo a ver este tipo de eventos internacionales) no podía dejar de pensar en cuan originales y diferentes nos obligamos a ser los españoles.
Dejando para otro análisis el valor artístico de nuestro representante de este año en el certamen, resulta evidente que en vez de mandar una canción "normal", se optó por enviar una especie de actuación humorística/ chiste alargado/ parodia/ acción artística que, de por si, no encajaba muy bien en el contexto del festival (digo yo). Podíamos, ya puestos, haber enviado un tragasables cantarín, un domador de cocodrilos con voz de barítono o a unos perros amaestrados para que ladrasen con compás.
Otro año más me encontré al final de nuestra actuación, medio saltándoseme las lágrimas, por unos sentimientos encontrados: de vergüenza por aquello de "qué pensarán de nosotros en Europa", de gozo por lo simpático era el grupito que enviamos, un poco de orgullo patrio y en inevitable "tierra, trágame; el lunes no voy a trabajar, que no quiero que me pregunten los portugueses", todo a la vez.
Al final no se si quedamos bien o mal, porque no me acuerdo. Sólo se que no ganamos, porque blablabla "los nordicos están conchabados"... blablabla... "Europa NO HA SABIDO entender nuestro humor"... "si no presentas algo tradicional no te votan"... etc. También me pregunto si sería posible que, si intentásemos ahora un tongo de esos que dice Jose María Iñigo que se preparó cuando lo de Massiel, a lo mejor podríamos volver a ganar Eurovisión.
Me da que no.
Y uno piensa que tal vez hemos llegado en esto a la conclusión de que cantando nos consideramos perdiz muerta, así que hay que echar mano a otras estratagemas. Si otros países también buscan epatar y resulta que ganan, nosotros siempre potenciamos eso más que nadie. Pero no nos sale bien, qué le vamos a hacer.
Todo este rollo viene a cuento de que quería traer aquí una pequeña historia que, aunque es más vieja que la orilla del río (de antes de existir internet, fíjese usted, señora...), ilustra bastante bien, me parece a mi, todas estas situaciones y otras que nos suelen suceder (como decían aquellas historietas de Ibáñez, "5 segundos antes de la tragedia"). La historia se titula...
LAS TRIBULACIONES DE UN REMERO ESPAÑOL
"En 2003, se celebró una carrera de remo entre empleados de una empresa japonesa y de otra española. Se dio la salida y los japoneses empezaron a destacar desde el primer momento, llegando a la meta con una hora de ventaja sobre el equipo español. La dirección de la empresa española analizó las causas de tan amarga derrota y advirtió que el equipo japonés estaba compuesto por 10 remeros y un jefe de equipo, mientras que la tripulación española la componían 10 jefes de equipo y un remero, por lo que se decidió adoptar las medidas adecuadas.
En 2004, la tripulación japonesa llegó dos horas y media antes que la española. La dirección se volvió a reunir y, tras un sonoro rapapolvo a la Gerencia, concluyeron que los japoneses habían repetido estrategia (10 remeros y 1 jefe de equipo), mientras que la innovadora tripulación española, remozada tras las eficaces medidas tomadas el año anterior estaba compuesta por 1 jefe de equipo, 2 asesores de gerencia, 7 jefes de sección y 1 remero. La conclusión de la dirección fue unánime: el remero es un incompetente.
En 2005 tras encargar una innovadora trainera al departamento de nuevas tecnologías, la ventaja de los japoneses fue de cuatro horas. El equipo directivo reunido para analizar las causas del nuevo desastre comprobó que el equipo nipón había optado por la ya tradicional formación (1 jefe de equipo y 10 remeros), mientras que el español, tras una auditoria externa y el asesoramiento especial del departamento de Organización, optó por una formación mucho más vanguardista: 1 jefe de equipo, 3 jefes de sección con plus de productividad, 2 auditores de Arthur Andersen y cuatro vigilantes jurados que no quitaban ojo al único remero de la tripulación, al que habían amonestado y castigado quitándole los pluses e incentivos tras el fracaso del año anterior.
Tras varias horas de reuniones, se acordó que, para la regata de 2.006, el remero sea un becario o en su defecto de una contrata externa, ya que, a partir de la vigésimo quinta milla, se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla, actitud que roza el pasotismo al llegar a la línea de meta."
(Nota mía: tal vez si añadiesen un psicólogo a la tripulación obtuviesen mejores resultados)
(La misma historia, pero un poco más alargada, puede leerse aqui, esta vez con remeros latinoamericanos)
La culpa es de fernandez: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
Leído 12 veces

|