Por Remo el 02-Dec-2007 |  Título: Night Watch Autor: Terry Pratchett Tema: Narrativa fantástica, humor Editorial: Harper Collins Páginas: 422 ISBN: 978-0-06-001312-7 Idioma: Inglés
Una nueva aventura del Mundodisco. Y esta me ha encantado pero de verdad. No sé por qué siento una extraña fijación con todas las historias que tratan sobre viajes en el tiempo.
Sam Vimes, el comandante de la Guardia Nocturna de Ankh-Morpork, se encuentra de repente en el pasado, tras una pelea con un malo maloso cerca de unos campos temporales creados por los monjes del tiempo (que también tienen su libro de la serie, Thief of Time). Ha retrocedido treinta años en el tiempo. Se encuentra en una Ankh-Morpork corrupta (es decir, más corrupta todavía), regida por un loco Patricio contra el que se está gestando una rebelión. Lo malo del asunto es que Carcer, el asesino con el que se peleaba cuando sufrió el salto temporal, también está pululando por el pasado, intentando cambiarlo a su favor. De repente, Vimes se encuentra frente a una tarea hercúlea: atrapar a Carcer, enseñar a un jovencísimo Sam Vimes a ser un buen policía y cambiar el curso de una cruenta rebelión que mató a demasiadas personas buenas.
Terry Pratchett [TP], como siempre, aprovecha cualquier tema sobre el que escribe para sacar punta humorística a todos los tópicos que pilla por el camino. Es una de las cosas que más me gustan de él. Cuando Vimes discute con los monjes para ver cómo demonios van a devolverle a su presente:
–He estado cambiando el pasado. ¿Por qué no debería hacerlo? ¡Carcer lo está haciendo! ¡No tengo ni idea de cómo van a salir las cosas! Quiero decir, ¿No se supone que el simple acto de pisar una hormiga puede cambiar los acontecimientos futuros?
–Para la hormiga, desde luego.
El meollo central del libro es la revuelta de las lilas, con la que comienza el libro y con la que termina, cerrando perfectamente la historia. TP hace humor de cualquier cosa. Cuando los ciudadanos empiezan a poner barricadas en la ciudad para impedir el paso del ejército en sus barrios, se emocionan tanto que acaban barricando la ciudad casi al completo, dejando a mucha más gente dentro que fuera. Surgen las dudas sobre quién debe impedir el paso a quién.
TP, como siempre, saca la pluma (el teclado, más bien) a pasear, en breves frases y diálogos repartidos por todo el libro.
Cuando era un niño, [Vimes] había leído libros sobre las grandes campañas militares, había visitado los museos y había contemplado con orgullo patrio los cuadros de heroicas cargas de caballería, de defensas hasta la muerte de bastiones y de gloriosas victorias. Cuando más adelante comenzó de verdad a participar en acontecimientos de este tipo, le impactó bastante el hecho de que los pintores, incomprensiblemente, habían olvidado pintar los intestinos. A lo mejor no se les daba bien dibujarlos.
(En mitad de una pelea)
–¡Podréis quitarnos la vida! ¡Pero nunca nos arrebataréis la libertaaaaaad! [minuto 2:30]
Carcer y sus hombres se miraron, desconcertados por lo que podría ser sin duda el peor grito de guerra de la historia del universo.
Hace unas semanas comentábamos aquí el libro de Stephen Hawking [SH] El Universo en una cáscara de nuez. En el libro hay una parte dedicada a la posibilidad física de viajar en el tiempo. En física, un viaje en el tiempo se denomina “una curva espaciotemporal cerrada”, quizás, según SH, para que los gobiernos no se enteren de lo que están hablando y no les quiten las subvenciones a los físicos que “malgastan” su tiempo investigando estas cosas.
SH sostiene que el viaje en el tiempo es posible, al menos según las leyes de la física. Otra cosa es que nuestra ingeniería sea capaz de afrontarlo. Pero todos sabemos que el viaje al pasado tiene sus complicaciones: ¿Y si viajo al pasado y mato a mi abuelo antes de que engendre a mi madre? Yo nunca habría nacido, con lo que no habría podido ir al pasado, con lo que no le habría podido matar… La visión de SH es que hay una especie de “censura cósmica” que impide que al viajar al pasado consigamos cambiarlo. A lo mejor viajo pero se me encasquilla la pistola con la que pretendo matar a mi abuelo. O a lo mejor mi abuelo no era en realidad mi abuelo, sino sólo el marido de mi abuela, la muy pillina, y al matarlo no estoy matando al verdadero padre de mi madre… El caso es que SH sostiene que “la Historia seguirá su camino”, hagamos lo que hagamos por evitarlo.
TP se apunta en esta novela a la misma tesis. Cuando Vimes aterriza en el pasado, lleva un parche en el ojo por un percance anterior y una cerrada barba. Casualmente, se parece bastante a John Keel, quien fue su mentor cuando él era jovencito. El verdadero John Keel, sin embargo, tiene la mala suerte de encontrarse con Carcer recién llegado al pasado, y muere, cosa que no habría ocurrido sin el viaje al pasado de Carcer y Vimes. Así que Vimes se hace pasar por John Keel. De este modo, el jovencito Sam Vimes vuelve a tener a su mentor, John Keel, sin saber que es él mismo quien le está enseñando los rudimentos del trabajo policial. La Historia sigue su curso a pesar de que se intente cambiar. Hay unas cuantas de éstas repartidas por el libro, creo que todas ellas bien resueltas.
En esta novela conocemos las juventudes de todos los miembros habituales de las novelas de la guardia, incluido el joven Vetinari, actual Patricio de Ankh-Morpork. Es una novela recomendable para los que ya conocen a la Guardia, porque si es la primera que se lee se pasarán multitud de cosas por alto.
Mi opinión: Muy buena.
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