Por ARCENDO el 16-May-2008 | De cuando en cuando, como ya saben mis habituales, me gusta intercalar algún vídeo de algún anuncio más o menos chocante o gracioso; me gusta la publicidad bien hecha. Y esto tiene su razón de ser, hace algún tiempo estudié técnicas publicitarias y buena parte de mi vida, la he dedicado a la venta, con cierto éxito. Fui comercial de casi de todo, máquinas de oficina, seguros, ordenadores e incluso ejecutivo de ventas de diversos periódicos nacionales y revistas técnicas. Por mi profesión, en más de una ocasión recibí cursos de aprendizaje y reciclaje para mejorar mi labor, lo que los anglo hablantes llaman training. . En una de estas sesiones de enseñanza, descubrí a un personaje ciertamente singular, que es conocido sobradamente en ese mundillo y ha sido referente para los distintos profesionales de la venta. Estoy hablando de Dale Carnegie. Sus cursos todavía hoy se imparten en medio mundo y sus libros son records en ventas en las librerías especializadas. Yo tuve la suerte de leer dos de sus obras, que todavía conservo como oro en mi biblioteca y de vez en cuando acudo a ellos, por la vigencia de sus enseñanzas, no ya con el sentido de la pura aplicación laboral, sino por los altos valores que guardan. . Dale Carnegie, nació en la localidad de Maryville ?Missouri-, Estados Unidos. En el seno de una humilde familia de granjeros. Inicialmente Dale, se graduó como maestro de escuela, pero su primer trabajo tras fue como vendedor de cursos por correspondencia a los rancheros de la zona; luego pasó a ser vendedor de tocino, jabón y manteca de la empresa Armour & Company. Tuvo tanto éxito que consiguió que su zona, fuese líder nacional de ventas para la empresa. Rápidamente, gracias a eso, aplicó sus conocimientos para enseñar sus técnicas a otros vendedores elaborando cursos propios, que se basaban principalmente en la humanización de la venta. Se le considera el pionero de los cursos de auto-ayuda, tan de moda actualmente. Sus cursos se centran en el desarrollo de las habilidades interpersonales. Fue uno de los primeros difusores de la doctrina de "asunción de la responsabilidad", según la cual cada uno es responsable de lo que le ocurra en la vida. . Como todo el que despunta en algo, Carnegie también tiene sus detractores, estos afirman que sus libros son clientelistas y los acusan de interesados y calculadores. Posiblemente, sea así, pero en realidad, según mi punto de vista, principalmente lo que proponen es poner en el plano pragmático valores como la pasión, el amor, el interés genuino, y el progreso grupal, ensalzando sobre todo la calidad y el respeto personal, tanto del vendedor, como del cliente; porque todos somos personas, con los mismos derechos a ser considerados con dignidad. . Como ya apunté antes, todavía conservo dos de sus obras, sus títulos son significativos: - Cómo Ganar Amigos e Influir sobre las personas. Y - Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida. Para mí son dos libros de cabecera, porque nos hace cambiar de hábitos, a mejor, nos enseña ser más sensibles, amables y conscientes de que vivimos rodeados de seres humanos que nos necesitan; y además desde otra óptica, nos permite evaluarnos sinceramente desde dentro y ver nuestros propios fallos. Es una guía de la vida recta, una vida llena de felicidad, nos enseña a vivir con emoción y con intención. . Que duda cabe que los recomiendo vivamente, se deben de leer a menudo y sobre todo poner en práctica lo que enseña, que no son si no nuevos retos cotidianos para ser mejores personas, mejores esposos, mejores hermanos, mejores amigos, mejores hijos?etc. . Recojo aquí dos frases ejemplares de alguno de sus textos, para que el lector pueda apreciar la calidad humana de los mismos: - "Pasaré una sola vez por este camino; de modo que cualquier bien que pueda hacer o cualquier cortesía que pueda tener para con cualquier ser humano, que sea ahora. No la dejaré para mañana, ni la olvidaré, porque nunca más volveré a pasar por aquí." - "Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él". . Sin duda, si eres amante de la lectura y lo que buscas es autoayuda y te interesa tu superación personal, podrás encontrar en Carnegie, lo que estabas buscando. . No me resisto a terminar con un breve y emocionante relato de uno de sus libros. Pertenece a ?como ganar amigos??, y os aseguro que a mí me vino muy bien, y aun hoy, reflexiono mucho sobre este pasaje. Espero que os guste, y sobre todo que os sea de provecho. . ?Estaba yo en una cola esperando registrar una carta en la oficina de correos de la calle 33 y la octava avenida, en Nueva York. Noté que el empleado de la ventanilla se hallaba aburrido de su tarea: pesar sobres, entregar los sellos, dar el cambio, escribir los recibos, la misma faena, monótonamente, año tras año. Me dije, pues: "Voy a tratar de agradar a este hombre. Evidentemente, para conseguirlo, debo decir algo agradable, no de mí, sino de él. ¿Qué hay en él que se pueda admirar honradamente?" A veces es difícil responder a esto, especialmente cuando se trata de extraños; pero en este caso me resultó fácil. Instantáneamente vi algo que no pude menos que admirar sobremanera. Mientras el empleado pesaba mi sobre, exclamé con entusiasmo - ¡Cuánto me gustaría tener el cabello como usted! Alzó la mirada, sorprendido, pero con una gran sonrisa. - Sí. Pero ahora no lo tengo tan bien como antes -contestó modestamente. Le aseguré que si bien podía haber perdido algo de su gloria prístina, era de todos modos un cabello magnífico. Quedó inmensamente complacido. Conversamos agradablemente un rato, y su última frase fue: -Mucha gente ha admirado mi cabello. Apuesto a que aquel hombre fue a almorzar encantado de la vida. Apuesto a que fue a su casa y contó el episodio a su esposa. Apuesto a que se miró en un espejo y se dijo: "Es un cabello muy hermoso". Una vez relaté este episodio en público, y un hombre me preguntó: -¿Qué quería usted de aquel empleado? ¡Qué quería yo de él! Si somos tan despreciables, por egoístas, que no podemos irradiar algo de felicidad y rendir un elogio honrado, sin tratar de obtener algo en cambio; si nuestras almas son de tal pequeñez, iremos al fracaso, a un fracaso merecido. Pero es cierto. Yo quería algo de aquel empleado. Quería algo inapreciable. Y lo obtuve. Obtuve la sensación de haber hecho algo por él, sin que él pudiera hacer nada en pago. Esa es una sensación que resplandece en el recuerdo mucho tiempo después de transcurrido el incidente.? *** Pdta. Para adquirir sus libros AQUÍ
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