
Mi último post creo que no ha tenido los efectos deseados por mí. Mi intención tan sólo era constatar el hecho palpable del descentre mayúsculo que ha acusado el flanco derecha de la blogosfera, después de los comicios de marzo. La finalidad, no fue en ningún caso, contribuir más, al estado de caraja generalizada que se ha atrincherado en muchas de nuestras bitácoras; el propósito era levantar acta notarial de la languidez y el abatimiento en que nos estamos sumiendo y animar al cambio de derrotero, sobretodo por la inutilidad de tal actitud, y el perjuicio que nos causa esa debilidad anímica frente a un enemigo ya presto, activo y con las armas en lo alto.
He de reconocer lo errado del título, tan sólo nombrar ?La depresión?, parece como que contagia y todo se nos viene encima, pido disculpas por haber alentado ese sentimiento y haber confundido al personal. Porque lo que no podemos hacer, queridos amigos, es sugestionarnos y además regodearnos en nuestras penas.
Por aquí se ha oído de todo, pero lo que más me ha dolido, por el cariño que sabe, su autora, que la tengo, es esta sentencia: ?ya ni con premios a la resistencia??, ¡Por favor compañeros seamos sensatos!, si bien es verdad que yo resalté que ciertas decisiones, y la tardanza con la que habían llegado, no me parecían bien; acababa, o al menos así lo intenté, abriendo un horizonte a la esperanza a través del empuje del conocido y vigoroso vídeo, y además quise terminar dando la idea de que ?Con Rajoy o sin él, con el PP o sin él? siempre habrá alternativas que nos permitan seguir luchando por lo que creemos. Dios, a veces cierra ciertas puertas, pero siempre abre otras (¿quien sabe si mejores que las anteriores?); siempre hay salidas, siempre hay motivos para la esperanza.
Por lo visto la torpeza de mi pluma, no consiguió hacerse entender así, entonces, y mira que lo siento.
Vuelvo a repetir una vez más, los resultados no fueron los deseados, pero no fueron pésimos, todo lo contrario, y desde luego nunca han de servir de excusa para permanecer en el amargor doloroso y autocompasivo en el que estamos inmersos. Pareciera que nos han propinado el batacazo supremo y no es así, y aún con eso, seguimos en el suelo, lamiéndonos las heridas y con una cohorte de pajaritos piadores revoloteando por nuestros tercos cabezones. ¡Ya está bien!.
Inicialmente esperemos que el Partido, que hemos puesto en las Cortes con nuestros votos y con nuestro apoyo blogueril, sepa correspondernos y dé la talla. Valor y valía se le suponen, tendrán que demostrarlo. Ojala lo hagan, pero de no ser así, nosotros tenemos (o debemos tener) las ideas muy claras, aquí no se acaba el mundo, y siempre habrá otro que defienda con honestidad y firmeza todos los valores eternos e innegociables de esto que comúnmente llamamos ?derecha?, en la cual estamos muchos y a mucha honra.
Del anterior post, me encantó el comentario final que me hizo HARTO, con esta actitud combativa, que no esconde el esfuerzo pero que anima y optimiza todo, así quiero yo acabar este post: