Por pocote el 31-Dec-1969 | Hace unos meses decíamos que la derecha se había quedado sin ideólogos y referentes para continuar maniobrando en el campo intelectual; pero últimamente las corrientes de la izquierda también adolecen de personas para procesar las ideas y darles continuidad en el espacio y el tiempo. Esto es muy grave no sólo por la imperiosa necesidad de refrescar con planteamientos novedosos a la militancia, sino por educar políticamente a las nuevas generaciones, como generaciones de relevo para seguir con un ideario o con simples proclamas como esa de ?la lucha continúa?.
La situación sin embargo es deprimente, delicada: por múltiples y coincidentes razones, expresadas y reiteradas hasta el cansancio cada vez que un político de izquierda quiere dar cátedra de su erudición y, sobre todo, de su propia importancia, es para sucumbir al halago, para ?meter las extremidades? y confundir más que orientar, de regresión anti-histórica hacia el Medievo de aventuras políticas, alardes ideológicos y desgraciadamente cultivo del caos y la anarquía. Cuando el coordinador del FMLN, señor Medardo González, el ?Milton Méndez? de la guerra, habla en público o en la televisión, sus mismos compañeros tiemblan, no de la emoción ni por el conjuro de miles de voces, sino por su nula coherencia, la mínima capacidad para presentar una tesis y producir un resultado.
Es lo mismo con el diputado Sigfrido Reyes: nada más que este caballero procede por ambición y una vanidad inocultable por figurar. Sus últimas declaraciones al intentar defender a los políticos derechistas de la Asamblea Legislativa, dan grima, deseos de llorar o gritar a los cuatro vientos. Pedirle al presidente del Banco Central de Reserva, Carlos Acevedo, que se retracte de lo dicho o pida disculpas a los diputados, es como exigirle al pueblo salvadoreño que no exija sus derechos o tenga paciencia mientras el Reino de los Cielos viene en su ayuda para generar empleos, combatir la delincuencia o bajar el costo de la vida. Las distintas encuestas de opinión realizadas a lo largo de los años, reflejan el desprestigio del llamado Primer Órgano del Estado, amén de los permanentes casos de corrupción, de abusos y actos reñidos con las buenas costumbres cometidos por ciertos ?padres de la patria?.
Cuando hablamos de ambición y deseo de figurar, me refiero claramente a su propósito de llegar a la presidencia de la Asamblea Legislativa, luego de ?un convenio? con el honorable Ciro Cruz Zepeda, de generales conocidas, para turnarse el cargo al cumplirse un año y medio al frente del Congreso. Piensa el señor Reyes, le concedemos tal privilegio, que sus declaraciones ?en defensa? de la derecha legislativa, le concederá los votos y los apoyos necesarios para ocupar tal cargo. Es muy extraño porque conoce la fauna y los intereses que se procesan en las altas esferas políticas. Ya quisiéramos nosotros que toda esa energía y combatividad mostrada para acceder a la presidencia, la pusiera para defender los derechos de los consumidores o al menos para estar siempre en la palestra exigiendo la aprobación de la Ley de Medicamentos, la de Partidos Políticos o la Ley de Transparencia y Acceso a la Información.
Lo que priva en la Asamblea Legislativa es una política de sobornos (no necesariamente económicos), de acentuar la división entre las mismas Comisiones y, desde luego, una bien garantizada impunidad para todos los desmanes. Dice un adagio: mientras más agresivo, irrazonable es el líder, la paga, la subvención directa o indirecta alcanza mayores cifras y protección más efectiva. La voz del pueblo es la Voz de Dios. Y ésta dice que los partidos políticos, funcionarios de alta y mediana jerarquía, grupos y grupúsculos hierven en pugna por el soborno. Es un ?secreto a voces? que los laboratorios y los importadores de medicinas están ?dando millones de razones? a los señores diputados para que se opongan a toda costa a la aprobación de la Ley de Medicamentos tal como fue presentada por el Ministerio de Salud. Cuando el presidente del Banco Central de Reserva explica el fenómeno y hacen señalamientos directos, es porque diariamente asiste como observador a todo lo que acontece en el recinto legislativo, a cada una de las actuaciones de los diputados, sean estos de las derechas o de la izquierda.
Al interior de la Asamblea Legislativa pululan fuerzas oscuras; hay emisarios del pasado nefasto todavía con la consigna de apoyar lo más retardatario de este país, de contribuir con sus votos a la aprobación de leyes nefastas, como esa de impedir la declaración del patrimonio, que ciertamente es garantizar ?legalmente? la evasión de impuestos. Así, poco a poco, se ha tejido y desarrollado una trama del absurdo, de la demencia, de la picaresca y de la cobardía. No hemos visto una terapéutica definida frente a este cáncer de la nación. Ante la trascendencia de los alardes de irresponsabilidad, las mayorías poblaciones piensan que también los diputados del FMLN están en franca alianza con la jauría legislativa para aprobar lo más nefasto o negar la posibilidad de buenas leyes para el desarrollo del país.
Lo triste también es que la autoridad gubernamental duda y vacila entre una actitud contemplativa aparentemente, pero que deja de serlo cuando se comprueba la actividad de ciertos funcionarios con presupuestos disponibles para convertir al Estado en ?pistolero? fascista, al servicio de las oligarquías financieras y grupos confesionales. En esta grave situación del país, hay grandes intereses de por medio y no las simples y vacías declaraciones de diputados ambiciosos como lo hemos apuntado. Las mismas protestas y paros de los transportistas, no todos por supuesto, la especulación y acaparamiento de los frijoles, el alto costo de la vida, tiene un principio, una organización y un final, no verlo así es proceder con superficialidad y concederle más espacio a los políticos y empresarios conspiradores, tal como se juntan y se desarrollan al interior de esa fachada fascista conocida como Arena.
En todo este caldo, hay, efectivamente, agresiones externas, intromisión de grupos y de intereses de derecha y, paradójicamente, también de la izquierda, estos por ambición desmedida, cultivo constante del soborno, de la inmoralidad, del desprecio a toda norma legal y además, a está a faltar una decisión, una política gubernamental. No basta con reiterar que se respeta la libre expresión o la democracia, cuando se calla ante tanto abuso y se protege a los comerciantes e importadores sin escrúpulos que alegremente imponen los precios de los productos que venden, al fin y al cabo manda el ?libre mercado?, así como la ?competencia? es la encargada de ?regular los precios?. Ya no son simples amenazas de ?arderá Troya?, pues de ésta se ha pasado a la más ominosa y desquiciada realidad. Muestra de un proceso que nadie supo detener; suma de cobardías, ambiciones y pasión política, en el seno de la Asamblea Legislativa las diferentes corrientes políticas concilian entre sí, paralizan el derecho de la población a ser protegida (caso de la Ley de Medicamentos y por el otro, la aprobación de una ley para sí proteger a los millonarios), lesionan toda ley.
¿No ha llegado el momento de formular una política de rehabilitación, de limpieza en este capítulo vital para la salud presente y para el futuro de la patria? Todavía se está a tiempo, esperamos que el FMLN reflexione, que la dirigencia atienda el llamado de la población y no sólo de su militancia, los momentos electorales son importantes; pero el progreso de la nación se cumple con mucho más que votos o posiciones sectarias y verticalistas.
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