Dicen que la allá por la época del
desarrollismo franquista, el gobierno del Régimen solicitó consejo a un grupo de expertos
estadoudinenses sobre la viabilidad de crear un plan de explotación agraria, a gran escala, de la comarca aragonesa de los
Monegros. La visión imaginaria de los maizales, que en l

a actualidad crecen cual maná, parece que les disuadió de dar una respuesta afirmativa, no fuera a ser que la demanda europea de maíz americano se resintiera. Los años pasaron, con el progreso económico-tecnológico de España regiones como los
Monegros, Ciudad Real o Murcia pasarían a ser vergeles con altos coeficientes de productividad, ganando el terreno a varias de las zonas más áridas de la cuenca del Mediterráneo.
No deja de haber sentimentalismo propio en el asunto. Recuerdo aquellos momentos en los que puedo contemplar el verdor del maíz, camino a mi pueblo de
Anguita (
Guadalajara), puro paliativo celestial para un viaje que acostumbra a hacerse un tanto largo. Los riegos y
aspersores parecen empeñarse en borrar las letras del desierto, el nombre queda inundado con vegetales, dinero y progreso en una región que ha sido reprimida como pocas. Los
Monegros no dejan de ser una metáfora del progreso español, y muy especialmente, muestra del auge de
Aragón como lugar estratégico (véase también la potencial metrópolis de Zaragoza, o la construcción del parque logístico
PlaZa, uno de los más grandes de Europa). Dentro de mis pasos por la zona, recuerdo cierto comentario de mi tío al pasar cerca de
Bujaraloz: ?Ahí van a hacer un Casino, dicen?. Quién me iba a asegurar que tal oración iba a ser cierta en cuanto a su enunciado. Ayer, día 12 de diciembre de 2007, se hizo oficial el proyecto de construcción de una ?ciudad? del ocio y el juego, Gran
Scala, en las cercanías de
Castejón de los
Monegros (localidad de apenas 700 habitantes). El proyecto no deja de ser una ?
levantadura de falda?, una forma de hacer relucir las necesidades, algunos dirán las vergüenzas, de este país de España.
Que nadie llore por el momento. La reflexión siempre ha sido necesaria y quizás este proyecto sirva para que recapacitemos. España no tiene grandes urbes, no está densamente poblada, no es líder en investigación, y mucho menos en educación o cultura. La historia, una vez más, nos muestra cuál fue la grandeza de lugares como
Emerita Augusta,
Medina Azahara o la mismísima
Alhambra. España,
Hispania, o como se le quiera considerar, ha sido siempre un producto del ocio, un lugar bañado por el sol, apto para los más variopintos y preciados sueños
vacacionales. Somos una suerte de Florida europea, lo miren por donde lo miren. La invasión de
Irak puede que haga bajar el precio del petróleo, a España es altamente difícil que le puedan hacer cambiar de emplazamiento. El áureo astro es nuestro mayor bien, siempre y cuando sepamos conjugar tal don con las finitas existencias de agua...
Los ?
monegrinos? saben algo de eso. Respecto al poco progreso de la región, pocos serán capaces de justificarlo en la necesaria protección del sisón o del alcaraván, mucho menos en el bien, eminentemente económico, de los lugareños. Los defensores de lo verde afincados en Madrid y
Cataluña, protestan ante el sueño del ladrillo mientras

se regocijan en sus casas, sitas donde antes existieron, cuanto menos en lo referente al caso catalán,
riquísimos y frondosos ecosistemas. Nadie debe escabullirse de la cuestión, ni nuestra propia conciencia ciudadana, ni mucho menos, ningún político. El problema se asemeja al del Amazonas (y quizás también al de la selva del Congo y la
Antártida), el binomio naturaleza-progreso sigue siendo inestable. ¿Cómo dejar a
Bujaraloz, con sus ricas mantecadas, mientras grandes urbes se
yerguen en otros lugares, ante la atónita mirada de melancólicos, veteranos y viejos?
Renunciar a proyectos como el que se propone por este, dudosamente loable, consorcio internacional, es totalmente legítimo e incluso moralmente obligatorio; sin embargo, una vez más topamos con las esperanzas de progreso de una región olvidada, y un tanto demacrada, por el paso de los tiempos. ¿Quién no tiene derecho a
Forums o candidaturas olímpicas, tiene alguna salida hacia la gloria del progreso del lugar y sus gentes?
Posiblemente la solución esté en cada una de nuestras casas. Debemos ser conscientes de que España necesita un papel geopolítico que ocupar, si queremos seguir viviendo como hasta ahora. ¡Gracias a Dios no nos haremos un hueco en el Futuro a base de bombas o armamento! Menos mal. No obstante, la solución del ocio y de zona de recreo de las clases pudientes del globo es tentadora para la especulación y
Maese dinero. Si renunciamos otros lo harán, progresando con los beneficios, ¿nos sacrificamos como sociedad ante el empuje de otros... o
destruimos la estepa aragonesa, justificando la deforestación del Amazonas, y de todos los grandes ecosistemas de nuestro planeta? ¡Por fin he podido constatar a qué llaman algunos soluciones trágicas!