Por ARCENDO el 25-Jan-2008 |  Me resulta curioso y me hace mucha gracia, observar como ciertas empresas, algunas ciertamente poderosas y otras, ahora ya no tanto, se afanan en publicitarse y en mantener o recuperar clientes perdidos. Me refiero a esas grandes empresas, que alguna vez fueron estatales y a otras que todavía sostienen algún vínculo lejano con ?papa Estado?; estoy hablando de Telefónica, Correos o Iberia, por ejemplo. Todas estas, en su momento fueron monopolios y una vez abierto el mercado, muchas de ellas, empiezan a perder cuota de mercado a chorros. La apertura de empresas de nueva creación que desempeñan actividades similares a las que ofrecían estos grandes monstruos, propician ante todo, una singular guerra de precios y prestaciones. . El último ejemplo que he visto, es el aumento de anuncios de ?Correos?, nunca como ahora se había publicitado tanto, no le hacía falta. Ahora, con la eclosión de empresas privadas de envíos y mensajería, se está viendo ciertamente afectada. El ejemplo de Telefónica es distinto pero no distante, todavía sigue siendo empresa poderosa por sus muchas inversiones y ramificaciones, pero la aparición de las distintas empresas de telefonía privada, muchas de ellas extranjeras, le está haciendo perder mercado tanto en los servicios de Adsl, como en sus facetas de servicios móviles o fijos. Estas empresas otrora únicas, si quieren subsistir tendrán que buscarse nuevas estrategias, y tal como va la carestía de la vida, tendrán que pasar por una drástica bajada de precios, así como por la mejora de sus servicios y la atención eficaz a los clientes. En la educación o en el plano sanitario pasa tres cuartos de lo mismo. Si la medicina pública no funciona, me voy a las distintas sociedades médicas privadas. Si la educación pública no va, y además es sectaria, me busco un cole privado para mis hijos. Si Correos no es tan eficaz como antaño, existen muchas otras empresas privadas que me solucionan mis envíos de forma segura. Si Telefónica es cara, hay muchas otras en el mercado. Y así todo. Si la ?cosa? pública, o las empresas ?de siempre?, se mantienen con sus malos hábitos y sus burocracias, hay otros que gestionan los servicios más baratos y mejor. Si no cambian, acabarán perdiendo lo que creen suyo de forma vitalicia, y esto en Europa ya no es así. Los tiempos están cambiando, y a estas de seguir así, se les pasará el arroz.
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