Por ARCENDO el 08-May-2008 | Hoy, me voy a adelantar a mi querido Claudedeu de la República de Guadalmecín, no me resisto a comentar el siguiente evento: . La noticia saltó gloriosa a la luz, en la segunda quincena del pasado mes de marzo, el viejo León de Belfast, alumbraba una nueva criatura con once nuevas maravillas, y su nombre sería ?Keep it simple?. Estoy hablando de música en mayúsculas, estoy hablando de Van Morrison. Posiblemente a las nuevas generaciones ya no les suene, quizás hayan oído hablar algo de él... pero ese es el tipo de música que no muere, son otras once joyas vivas. Con mucha música a sus espaldas este viejo sesentón nos sigue regalando su música....nos sigue regalando vida; su pasión por la música y por la vida le puede, y nos vence con ellas. Morrison continúa indagando en los once temas que destilan la habitual sinceridad de Morrison en las letras y sencillez en la música. Una música colorista y tranquila, que no sacude al oyente como antaño, pero que seduce por su planteamiento y su ejecución, un ejemplo de saber hacer y maestría heredado de su larga trayectoria musical y vital. . En Keep It Simple encadena pequeños eslabones, empieza con Blues, le sigue el Jazz, continúa con Folk, se rodea en alguna canción de Country y termina con Soul y Gospel... ¿Se puede pedir más?. Pues sí, porque si esto fuera poco, también hay hueco para alguna balada, como "End Of The Land", una de las que más me ha gustado de este nuevo trabajo del gran Van. Van Morrison vuelve las páginas del libro de sus obras, desentrañando capítulos que, en la diversidad, confirman la coherencia de un artista que compatibiliza genialidad e integridad. Incombustible el gran genio Irlandés. . Casi siempre me pasa lo mismo cuando escucho un disco de Van Morrison. Me deja un sabor un tanto agridulce... Al vagar por el callejón de la tristeza, cada punzada de dolor en el alma, cada lágrima, exorciza la pena que envenena. La madurez se erige siempre en recurso para disipar pesimismos. Si no podemos alcanzar la Luna ni tocar las estrellas, no será mal conformar, mirarlas y dejarse poseer por su belleza. A veces, las canciones de Van Morrison hablan de trenes que se marchan, trenes que se cogen y trenes que se pierden. Si hay una figura recurrente en el universo de la música es el tren. Y Van Morrison es como una locomotora. Sin embargo, la música de Van No es música para llorar.... es música para sentir...., aunque también haya momentos para deslizar una lagrimita. Alguien dijo alguna vez, Cuando se llora por placer, las lágrimas no son lágrimas, son el drenaje del alma. ¡Qué tendrá este genio! Que al final, siempre cautiva... Por cierto, ahora que lo he vuelto a escuchar mientras escribía este post, me está gustando más... . Las buenas experiencias del pasado hay que recuperarlas y Van Morrison es una de ellas. En resumen, un disco irrepetible e imprescindible. * * * * *
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