Es fín de semana, pero los acontecimientos de hoy nos han dejado muy tocados. España vuelve a teñirse de rojo sangre. Los cobardes criminales se han empeñado otra vez en amargarnos, no quieren la paz, por mucho que los insensatos se avengan a sentarse en la misma mesa que ellos. Es una noche triste, sí, pero aún así, nos queda la esperanza que a veces, es lo último que se pierde. Esperanza en que el Dios del perdón y la misericordia tenga ya en su seno al compañero asesinado, y esperanza en que a partir del domingo, España recupere el rumbo que nunca debió haber perdido. El camino del consenso, de la libertad, de la unidad y el de la firmeza contra quienes quieran angustiarnos. Esperanza en que eso sea así, por el bien de todos. Hoy, pocos estarán para "músicas", sin embargo hay quienes, como yo, buscamos refugio en ella. Música para meditar, para rezar, para soñar en un futuro mejor; música, a veces tan necesaria como el aire que respiramos. Así, que a pesar del día, que no nos falte este recurso a la paz interior, a la regeneración del espíritu, a la armonía con lo humano y con lo divino. Hoy, sobre todo hoy... música.