Altísimo costo de la vida, combustibles cada día más caros, violencia y delincuencia incontenibles, ministros que no funcionan, la ?gran prensa? prestándose, graciosamente y con pleno conocimiento de causa y razones, a campañas sucias y calumnias dirigidas por los Estados Unidos: esta desesperante situación caracteriza a El Salvador de estos días, unas semanas antes al triste informe presidencial de cuatro años totalmente desperdiciados. Pero sigamos escuchando la cantaleta de ?cuatro años de gobierno con sentido humano?.
Sin embargo, el país espera, mientras escucha los artificiales y demagógicos mensajes y formación de comisiones para hacer nada de políticos y supuestos líderes cada vez más rebasados por la realidad, una definición concreta de los planes gubernamentales para solucionar los graves problemas que nos tienen postrados. ¿Seguiremos rindiendo culto a la divinizada libertad de comercio? Como se trata de seguir los consejos del dinosaurio de el diario de hoy, todo pesimismo parece razonable. Los magnates, los dueños del monopolio y la sinvergüenzada, están siempre más dispuestos a cooperar con promesas que a nada los comprometen que a tolerar la menor limitación a su situación privilegiada.
Muchos años del sueño de la prosperidad, sostenido con la tesis ?hamiltoniana? de crear la riqueza, aunque se concentre en pocas manos, que ya después rebasará fatalmente esa limitación para beneficiar a todos los salvadoreños, permitieron y permiten a la burguesía vigorizarse con subsidios y estímulos directos e indirectos, multiplicados con su protectora alianza con las grandes empresas transnacionales; cimentar y ampliar su poderío hasta el grado de la impertinente altivez que hoy muestra, amenazando al pusilánime y sirviente gobierno cada vez que el poder público anuncia una supuesta medida de sano nacionalismo o algún esfuerzo por hacer menos injusta la distribución del producto nacional. ¿O no recuerdan al ex ministro de Hacienda cuando intentó reformar el sistema fiscal para hacer que los grandes empresarios pagaran legalmente sus impuestos? Simplemente lo expulsaron del gabinete de gobierno.
Y así ha sido la historia, al menos con los gobiernos de Arena. Esa acrecida Iniciativa Privada se ha opuesto ?hasta hoy victoriosamente?a la reforma fiscal indispensable para nutrir al fisco con la equitativa contribución de quienes más beneficios y lucros obtienen en sus empresas y no con hacer recaer las máximas obligaciones fiscales, con impuestos al consumo (o uso de) artículos y servicios indispensables sobre la masa cautiva de todos los consumidores, sin discriminación entre aquel que de casi todo carece y quienes de la angustia pública obtienen el incremento de sus fortunas privadas. La salud del país sucumbirá, más pronto o más tarde, a nuevos triunfos del interés de la ?libre empresa? sobre las necesidades vitales de la mayoría de salvadoreños.
El país espera con renovadas esperanzas las elecciones presidenciales de marzo 2009 y el anuncio de una victoria popular que anteponga el interés de la nación y de los sectores mayoritarios de su población, al del lucro excesivo ?en estos últimos 20 años multiplicado más allá de toda esperanza fenicia?de un sector privilegiado el cual, a la hora de las precisiones, ni siquiera puede demostrar su condición de salvadoreños.
Con este gobierno demagógico ya no parece siquiera posible en su último año, una política de mediación coordinadora que proteja más en las palabras al interés público pero que en los hechos reiterados favorezca a los intereses privados. Y a nadie escapa que vive el país una condición de emergencia. Nada altera la realidad el hecho de que esa emergencia en algunas partes obedezca a factores internacionales (rechazamos por malévola de que éste y anteriores gobiernos de Arena han invertido para reactivar el agro, o creado empleos para evitar la migración hacia Estados Unidos) ni en qué medida esos factores incontrolables sean más poderosos que los de origen interno. La emergencia está aquí, hoy.
No es promoviendo campañas mediáticas sucias, o lanzando cortinas de humo, como habremos de superar esta difícil situación. Como bien dice el arenero Hugo Barrera, es necesario que se pongan a trabajar y buscarle rápida y efectiva solución a los graves problemas del país. A renglón seguido regaña al candidato arenero el ex policía fracasado, y le exige hablar con claridad y exponer sus planes para erradicar los males del país. También rechaza la tal comisión que supuestamente integrará el régimen para enviar a Colombia ?donde únicamente irán a visitar playas y lugares turísticos?.