La historia de los Estados Unidos de Norteamérica es quizás el más claro y vivo ejemplo, de cómo la diversidad de los habitantes de un Estado no debe de representar un obstáculo para el mismo, sino por el contrario puede constituirse como uno de los factores más importantes en la clave del éxito, de la hasta ahora más importante nación del planeta. Sin embargo tal diversidad nunca se había puesto en tan claro manifiesto entre los candidatos que aspiran o aspiraron a una candidatura presidencial en los bandos del partido demócrata como republicano. Claro ejemplo de tal acontecimiento es la aspiración desde un católico, un bautista y que tres de los cuatro candidatos con más posibilidades de ganar, se encuentren un mormón, una mujer y un afro descendiente al que se le atribuyen raíces musulmanas. En el plano demográfico es importante señalar que según datos del U.S Census Bureau del 2006, el país norteamericano cuenta con una población que ronda los 300 millones de habitantes, en el cual un 74,7% son personas blancas, un 12,1% personas negras y un 14,5% personas de origen latino, convirtiendo a esta última en la más importante minoría de dicho país. Los anteriores datos, son datos a no perder de vista en las próximas elecciones del 4 de noviembre, sobre todo en un partido demócrata en el cual según palabras del propio Barack Hussein Obama después de su triunfo en Carolina del Sur, los electores no deben distinguir entre una América blanca y otra negra, sino deben visualizar una sola América Otro elemento distorsionador puede ser la existente división entre candidatos en cuanto al tema del aborto y la defensa de los derechos de los homosexuales, en la cual deben realizar un arriesgado cálculo político entre sí tomar una posición de vanguardia como la asumida por Hillary Clinton ó alguna más conservadora como la observada en el bando republicano, pues se estima que un 8% de la población de los Estados Unidos ha tenido relaciones sexuales con personas del mismo sexo durante un períodos no menores de tres años, así como el aborto es considerado el asesino número uno de Estados Unidos, pues anualmente se realizan en ese país alrededor de 1.3 millones de abortos. No obstante, será quizás el voto latino el que determinará un eventual ganador en las elecciones que se avecinan, por lo cual los candidatos deberán reflexionar sobre sí reconsideran su política migratoria, pues la tasa de inmigración neta estimada es de aproximadamente 4,4 emigrantes por cada 1.000 personas. Todos estos elementos anteriormente expuestos, serán importantes a tomar en cuenta en una de las contiendas electorales más reñidas de la historia estadounidense, donde desde 1928 no existe un heredero nato en la carrera presidencial, es decir un presidente que busca reelegirse o un vicepresidente que aspira a la presidencia. Publicado en la Prensa Libre el 04/02/2008 http://www.prensalibre.co.cr/2008/febrero/04/opinion08.php
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