Millonarios volvió a ser incapaz de manejar la ventaja parcial en el marcador y apenas empató, un resultado que lo dejó con cara de eliminado cuando solo van nueve fechas del torneo Apertura.
El juego fue de dos facetas opuestas, pero claras, con dominio azul en el primer tiempo y una nítida superioridad roja en el segundo.
Darle la iniciativa a Millonarios fue una decisión cobarde por parte de Santa Fe, así el equipo de las necesidades fuera el azul. Y así le fue al rojo en el primer tiempo. No generó opciones claras de gol, tuvo poco la pelota y su memoria táctica le jugó una mala pasada en la anotación de Luis Tejada.
A los 36 minutos de juego, el panameño recibió un pase al vacío de Gerardo Bedoya y le cobró a la defensa de Santa Fe el error defensivo de achicar sin referenciar a nadie en la marca, para definir con un remate preciso que se le pasó por arriba al arquero Agustín Julio, quien salió precipitado del arco y sin saber qué hacer.
Fue gol de Millonarios, el 1-0 del clásico 254 y el momento para que la hinchada se desahogara y lo cantara con rabia y placer a la vez, porque el triunfo parcial era muy merecido: el equipo que parecía de penúltimo en la tabla era el ‘Cardenal’ y el que jugaba como si fuera el cuarto en la tabla de posiciones del Apertura era el ‘Embajador’.
Desde los cinco minutos, cuando Jairo Suárez sacó la pelota delante de la raya de gol, Millonarios mostró sus intenciones de ganar el partido, además porque era el que más necesitaba los tres puntos. Por lo tanto, siempre fue al frente y tuvo en Sherman Cárdenas y Elkin Blanco a sus mejores jugadores, mientras Tejada, que estaba en la cancha desde los 16 minutos por el Sub-18 Wilson Cuero, lucía atento para aumentar la cuenta.
El primer episodio estuvo intenso y Millonarios hizo todo lo posible, en medio de sus limitaciones, para conseguir una ventaja más amplia, que le diera respaldo a su labor y más confianza para manejar la diferencia.
Sin embargo, en el segundo tiempo a Millos se le juntaron todos los males que ha tenido a lo largo del campeonato, solamente con el cambio de actitud de Santa Fe, que apareció decidido a empatar y estuvo iluminado por los jugadores clave para ello: el argentino Omar Pérez y el chileno Julio Gutiérrez.
Entre los dos estuvo el empate rojo. Pérez demostró su ingenio con un pase de genio al área, por la zona izquierda, para que el chileno definiera con un disparo de zurda potente y colocado arriba, sobre el palo derecho del arco azul, con la complicidad de José Fernando Cuadrado, quien se quedó sin reacción.
Tampoco reaccionó Millonarios. Su libreto, reconocido por lo limitado, no le dio para conseguir la segunda anotación frente a un Santa Fe que estaba animado y tenía la sartén por el mango para jugar con la necesidad azul. Y estuvo más cerca de ganar el partido hasta los 26 minutos del segundo tiempo, cuando Pérez fue expulsado por doble tarjeta amarilla tras una falta sobre Álex Díaz.
Santa Fe, que había dejado la cobardía en el banco, tomó entonces las precauciones para mantener el resultado y aprovechar cualquier desacierto defensivo de su tradicional oponente, que también se quedó con diez jugadores porque el argentino Carlos Marinelli se hizo expulsar tontamente a los 35 minutos en una protesta al árbitro Óscar Gutiérrez.
De ahí en adelante, Millos confirmó que con Óscar Quintabani no tiene ‘Plan B’, que juega a una sola cosa y que cuando el rival le plantea alternativas tácticas no es capaz ni siquiera de manejar los resultados a favor. Y Santa Fe, sin mucho esfuerzo, hizo un buen negocio, uno que dejó prácticamente sellada la eliminación azul a los cuadrangulares semifinales.
- Reacciones de Santa Fe y Millonarios por el empate 1-1
- Así jugó cada uno de los futbolistas el clásico (Opinión, 21 de marzo)
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