Por noreply@blogger.com (Buseta de el 02-Feb-2009 | Por Sam Scholl
Anton Pavlovich Chejov nace en Taganrov (Rusia) el 17 de enero de 1860. Al estallar la guerra ruso-japonesa (1904), Chejov parte al frente como médico y muere en Badenweilen, en la selva negra, el 2 de julio víctima de la tuberculosis, que lo atormentaba desde 1894. Sus restos fueron enterrados en el cementerio Novodevichy junto a la tumba de su padre. Chejov pasó los primeros años de su vida en una atmósfera de austeridad e indigencia. Su padre Pavel Yegorovich Chejov era un pequeño comerciante de abarrotes cuyo negocio quiebra en 1876 y tiene que viajar a Moscú con toda su familia para escapar a la prisión por deudas.
Cuando Anton Chejov termina sus estudios en el Liceo, empieza a dar claras muestras de su vocación literaria. En 1879 se matricula en la facultad de medicina y sigue escribiendo y desde 1885 hasta 1887 es cuando su obra narrativa alcanza el volumen de dos centenares de cuentos y su nombre comienza a estar en la boca de las autoridades del pensamiento literario. Por aquella época también se presentan los primeros síntomas de la tuberculosis que lo mataría en 1904. En 1884 termina la carrera de medicina y publica un primer volumen de relatos que llama la atención de Alexey Suvotin, entonces director del mayor periódico de San Petersburgo, Nuevos Tiempos, y que al final se terminaría convirtiendo en el editor de un tipo de narraciones más profundas y serias.
En 1901 contrae matrimonio con Olga Knipper, actriz que representaría los principales papeles femeninos en las obras de su marido. La vida de Chejov transcurriría bajo los diferentes regímenes autocráticos de Nicolás I; Alejandro II; Alejandro III; y Nicolás II, donde los campesinos y el pueblo en general eran despiadadamente esquilmados por la nobleza terrateniente. A pesar de ser testigo de este dramático sistema que ahogaba al país no se convirtió en un inconsolable pesimista, pues era un escritor visionario que supo olfatear el violento cambio político tan devastador que se aproximaba.
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Anton Chejov es considerado el maestro indiscutible del realismo ruso. Título que es confirmado por la historia de las letras universales después de la publicación de su maravillosa novela: Mi vida. Pero también su técnica narrativa es considerada impresionista. De tal suerte los personajes de Chejov jamás se muestran enfermos de seguridad sino todo lo contrario. Chejov pone de manifiesto y en primer plano sus dudas, unas felices y otras tormentosas, sus anhelos, sus temores y frustaciones y toda la variada gama de estados mentales alterados por una constante incertidumbre, que los lleva al borde de la locura. Una locura más subterránea que nunca sufre una manifestación espontánea.
El mundo de la narrativa chejoviana está compuesto por lamentables héroes de la rutina; la abulia; el conformismo del mujik bebedor de vodka y la subsiguiente alienación que todo ese mundo miserable conlleva.
Con Chejov el lector percibe por encima de esa chata humanidad que nos describe el autor de Mi vida, la cordial y comprensiva mirada de un humorista, pero su sonrisa está preñada más de dudas y melancolía que de auténtica felicidad.Al maestro Chejov y su realismo ruso le interesa sobretodo retratar las viscisitudes de la vida de unas gentes comunes y corrientes. En sus trabajos se mezcla sabiamente la integridad, la sinceridad, la compasión y la ironía. Son estas cualidades, esta honda y moderna actitud humanista la que excluye todo recurso literario que siga los caminos trillados del orgullo y del prejuicio. Es esto lo que convierte los trabajos de Chejov en una forma de ver con ojo claro y certero y lleno de sabiduría la verdad que habita en lo más profundo del alma del ser humano.
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