La verdad es que somos un pueblo de ¡mírame y no me toques! Se afirma que las cosas feas no lo parecen sino hasta que se dicen y no queremos que nos digan pobres, sucios, aventureros, violentos y curiosos. Y como la ropa sucia se lava en casa, proyectamos hacia el exterior una imagen falsa y cuando nos ponen ante los ojos la verdadera, nos enojamos muchísimo. Nos caen bien los que nos alaban pero todo lo que sea crítica la llamamos calumnia.
Los cuatro presidentes de Arena elogiaron y elogian el crecimiento comercial de El Salvador, los múltiples y lujosos edificios de apartamentos que se levantan en tradicionales zonas exclusivas como San Benito, la Escalón y Santa Elena, los grandes centros comerciales, las imponentes mansiones. Pero cuando se trata de trabajar con los organismos internacionales para medir el índice de desarrollo humano, emiten cifras falsas, tratan de esconder la extrema pobreza, la marginación y la clarísima división que existe entre salvadoreños de primera, segunda, tercera y cuarta clase. Otros países, como Inglaterra filma y refilma sus horrorosos pueblos hulleros, los puercos barrios del Támesis y la mugre sociedad que por algo mereció el calificativo de pérfida. Será lo que fuere, pero los Estados Unidos han permitido películas como El Soldado Azul y antes que otros se las echen en cara como a los nazis, han mostrado las atrocidades cometidas contra Vietnam. Eso desde luego no los libra del genocidio cometido contra ese heroico pueblo.
No es vergüenza ser pobre. Sólo las mediocres clases medias se ruborizan de lo que son. No saben que conocer un mal es comenzar a corregirlo.
Pero todo esto, eso del ?indio cuzcatleco?, o los bayuncos desfiles con burros y carretas, con lindas señoritas enseñando más que sus pantorrillas, se nos vino a la cabeza al leer la noticia que los despistados funcionarios de Arena han pedido a la Fiscalía que ?investigue? el avión que trasladó a una delegación del FMLN a Venezuela. Realmente de la alegría del triunfo sobre la selección de fútbol de Panamá, pasamos al ridículo mayor. Por eso decimos somos un pueblo de ¡mírame y no me toques! Bueno si hace unos años un candidato arenero a alcalde de San Salvador, dijo que convertiría al río Acelhuate en la ¡Venecia salvadoreña! Y un poco después el ahora candidato presidencial el fracasado ex policía, Rodrigo Ávila, dijo que ?había perdido las elecciones en Santa Tecla por haber comenzado muy tarde su campaña?. ?Están verdes las uvas?, exclamó la zorra.
Si alguna vez el presidente Bush le envía un avión al bachiller Saca para que lo traslade a los Estados Unidos, nosotros nos alegraríamos, pues sería un gesto de ?amigo? y una cortesía diplomática que hasta ahora no la han tenido con sus cachorritos de esta provincia centroamericana. El gesto de la empresa petrolera venezolana de llevar a los alcaldes del FMLN a su país para sostener conversaciones en torno al convenio de distribución de combustibles, es algo normal y sin complicaciones de ninguna naturaleza cuando existe amistad, negocios y buenas relaciones. La petición de los diputados y funcionarios areneros es nada más envidia o si ustedes lo prefieren ?ganas de joder? o si le ponen más pimienta y chile a la comida, es buscar pretextos o artimañas para tratar de disminuir la enorme ventaja que le han sacado en las encuestas el partido FMLN y su candidato presidencial Mauricio Funes.
Todo eso es caldo, condimento, campaña sucia. Así como la computadora mágica que sigue lanzando inmundicias al aire, como relacionar a los que queman buses y llantas con el FMLN, y todo lo que se les ocurre en una desesperación terrible ante la YA TOMADA DECISION DEL PUEBLO Salvadoreño de optar por un gobierno distinto. Ahora también ya han empezado a presentar a políticos venezolanos para que hablen tonteras sobre esa ya gastada relación entre el comandante Hugo Chávez, con políticos y opositores de izquierda en El Salvador. De acuerdo con el pensamiento de los dinosaurios (con Altamirano de el diario de hoy a la cabeza), las relaciones con el presidente Bush son buenas y normales. Cualquier otra amistad ES MALA. ¡Ver para creer!
Por otra parte, constantemente repetimos que somos un pueblo joven, un país en marcha o una sociedad en desarrollo. Mas no nos damos cuenta que estamos deslavando nuestra figura, borrando nuestro rostro y abandonando nuestro dibujo primitivo, nuestro color y tradiciones. El progreso, así como los ingresos, deben ser repartidos en forma compartida. No sólo presentar nuestro folklore y artesanías, sino que apoyar a sus creadores, proporcionarles incentivos, capacitarlos y promoverlos en el mundo. El Salvador impresionante o El turismo somos todos y es tarea de todos, por cierto slogan de una provincia española, debe en verdad llegar a todos y no sólo favorecer a las cadenas hoteleras, a las agencias de viaje o a las compañías aéreas. Se hace patria y se avanza en el progreso cuando a todos sin excepción les llega el dinero, la promoción y el desarrollo.
En fin, los areneros cínicos temen mostrar la pobreza porque saben que la misma equivale a denuncia, a protesta, a inconformidad y a injusticia. Mostrar la pobreza, es justificar el cambio. Y eso no es un delito.