Por Diarios de Futbol el 28-Jun-2010 |
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Holanda 2 – 1 Eslovaquia. Sin poner más ahínco del necesario, sin haberse dejado un esfuerzo de más en el camino, la selección holandesa se ha plantado en cuartos de final. Sin apercibidos, jugando a medio gas, valiéndose del acierto de sus individualidades y las facilidades entregadas por sus oponentes. Eslovaquia fue rival hasta el 18′, cuando un envío en largo de Sneijder lo aprovechó Robben para una de sus diagonales, que acabó en un tiro cruzado inalcanzable para Mucha. De ahí en adelante, la propuesta arriesgada de Vladimir Weiss, que por fin alineó a Stoch y a su hijo en la partita, se desmoronó. Perdió el fuelle inicial, mostrado con tiros de larga distancia, y se encomendó a esa ocasión que siempre acaba teniendo quién anda por detrás. Cuando llegó, Stekelenburg estuvo ahí para detenerlo, en el único momento de apuro holandés. La Oranje incluso se permitió el lujo de reservar a Van Persie y Robben, aun ganando por la mínima. Al delantero del Arsenal no le gustó un pelo el cambio e hizo público su enfado con Van Marwijk, que pareció muy seguro de su victoria antes de producirse. Al final sentenció otro balón largo, que se llevó un avispado Kuyt para ceder el honor del tanto un completísimo Sneijder. Ayer el mediapunta interista lució más que en anteriores partidos, aventajado por la poca presencia en el mediocampo eslovaco, que le dejó espacios para maniobrar a su antojo. Ya en los minutos de la basura, llegó el penalti. Lo convirtió Robert Vittek, firmando su cuarto tanto en el torneo y empatando en el pichichi con Higuaín. De esta forma, Eslovaquia se despide de su primera participación en un Mundial con buen sabor de boca.
Brasil 3 – o Chile. Aún no tengo claro si fue Brasil la que maravilló o si fue Chile la que decepcionó. Posiblemente una mezcla de ambas cosas, pero si pienso en el partido, sólo se me viene a la cabeza la basculación perfecta de los de verdeamarelho. Dunga, con su planteamiento cicatero, defensivo, de figuras ausentes, ha logrado moldear una Brasil enfermizamente competitiva, intratable. El equipo de Bielsa, que venía demostrando buenas cosas no solo en el Mundial, también en el clasificatorio americano, se vio desplazado por los pentacampeones. Un once ofensivo que no terminó de crear peligro sobre Julio César. Dio la sensación de que Brasil se dejaba jabear para cansar al contrario, tal era la seguridad y confianza, y que se vinieron arriba cuando tocaba según el reloj de su técnico. Luis Fabiano y Robinho se bastaron para volver loca a la zaga rival. Ni la presencia de Carmona pudo equilibrar a una desnortada Chile. El centro del campo estaba conquistado con un Gilberto Silva inmenso, secundado por Ramires, y con Alves y Kaká gravitando por allí, y dándole salida al balón. Los tres goles fueron la medida justa de una victoria cimentada en la defensa, con la brillantez suficiente para no atascarse arriba, el equilibrio perfecto entre un conjunto ordenado atrás y suelto delante. Mérito de un Dunga que debe acordarse, en noches como la de ayer, de todos aquellos aficionados que cuestionaron su proyecto. No es el jogo bonito, no es aquella Brasil inesperada, improvisadora, talentosa. Es un equipo hecho para ganar, ni fea ni bonita, ni lenta ni rápida, ni egoista ni solidaria, un conjunto hecho a la medida de un jugador cerebral y físico. Una candidata a ganar el Mundial, y esto, supongo, admite pocas dudas.
foto:fifa.com
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