Traspasar las barreras de la gravedad y comenzar a transitar por el espacio exterior requiere una gran fuerza, y los motores que impulsan las naves, por ende, deben quemar una gran cantidad de combustible, fuente energética por excelencia, al menos hasta que se desarrolle una tecnología viable y eficiente.
Este desarrollo está bien encaminado, ya que la nave espacial NanoSail-D se encuentra actualmente surcando el espacio exterior utilizando como fuente energética algo que está a su alcance constantemente: La energía solar, que le permite estar 100% activa por un tiempo indeterminado.
Requiriendo solamente mantenimientos, y actualmente en plena etapa de pruebas, llegó a traspasar la estratosfera formando parte del satélite FASTSAT, que fue lanzado a finales del 2010, teniendo un inicio algo accidentado, ya que los operarios no podían separarla e iniciar su recorrido en forma autónoma.
Por el momento solo está siendo observada en cuanto a su comportamiento y rendimiento, ya que los planes a futuro es utilizar a la NanoSail-D como una nave que sirva para recuperar satélites obsoletos y recolectar la denominada ?basura espacial? que suele se arrastrada eventualmente por la atmosfera y cae a la tierra incendiándose.
Y es justamente el destino de esta nave, cuando sus operarios la encaminen rumbo a la tierra tras 120 días de investigaciones y análisis, previendo que se desintegre antes de aterrizar.


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