
Como quien no quiere la cosa, marzo está tocando a su fín, y no es cuestión de que se vaya así, sin más ni más. En este año bisiesto, este mes ha coincidido con la celebración de la Semana Santa, y sea por este motivo o porque en esta España cada vez más laica y descreída disfrazamos las festividades religiosas de folklorismo y traca, la celebración de San José ha pasado este año más desapercibida que nunca; y la verdad, no lo merece.
Como curiosidad inicial, empezaré por informar que tradicionalmente la Iglesia Católica dedica cada mes del año a una determinada devoción, y es precisamente el mes de marzo el dedicado al recuerdo a San José.
Paradójicamente el silencio oficial que pretende envolver todo lo sagrado y que por ende, toca también la figura de este Santo, tiene mucho que ver con él. San José es llamado el "Santo del silencio" No conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo.
A pesar del desconocimiento de su figura a nadie se le escapa que, no sólo fue un hombre justo y bueno, fue un alma única, fue desde antes, un santo, un escogido del Señor.
José durante esos treinta años silencioso de Jesús, fue el mejor amigo de su Hijo, el compañero de trabajo con quién Jesús conversaba y oraba. José escuchaba las palabras de Jesús, observaba su ejemplo de perfecta humildad, de paciencia, y de obediencia, aceptaba siempre la ayuda servicial de Jesús en los quehaceres y responsabilidades diarios. ¡Que gran ejemplo para todos!.
El nombre de José en hebreo significa "el que va en aumento. "Y así se desarrolló el carácter de José, crecía "de virtud en virtud" hasta llegar a una excelsa santidad.
Con fe acogió al Niño que había comenzado a vivir en el seno de María, y a ellos, a Jesús y María, les entregó su vida sin escatimar sacrificios.
¿Cómo vamos a olvidar su importancia? ¿Cómo no vamos a acudir a pedir su ayuda?.
El Papa Pío IX nombró a San José, en 1847, Patrono de la Iglesia universal. La paternidad de San José alcanza no sólo a Jesús sino a la misma Iglesia, que continúa en la tierra la misión salvadora de Cristo. El Papa Juan XXIII incorporó su nombre al Canon Romano, para que todos los cristianos -en el momento en que Cristo se hace presente en el altar- veneremos su memoria. Además de esto San José es patrono de la buena muerte y patrono de los seminarios.
Como no es justo que este mes de marzo pase desapercibido este gran Santo, le dedico este post hoy, antes de que acabe la treintena y acabo con un gran consejo y un par de vídeos dedicados a su figura.
?¿Qué mejor maestro que San José? Si queréis un consejo que repito incansablemente desde hace muchos años, "Ite ad Ioseph", acudid a San José: él os enseñará caminos concretos y modos humanos y divinos de acercarnos a Jesús. Y pronto os atreveréis, como él hizo, a llevar en brazos, a besar, a vestir, a cuidar a este Niño Dios que nos ha nacido. Con el homenaje de su veneración, los Magos ofrecieron a Jesús oro, incienso y mirra; José le dio, por entero, su corazón joven y enamorado.?
Es Cristo que pasa, 38