Sábado 16 de Mayo del 2009, actualizado 2:35 AM
EN PLURALNo es por vieja que molesto
Yvelisse Prats-Ramírez De Pérez - 5/16/2009
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Los restaurantes son sitios públicos, abiertos a los/las clientes que pueden pagarlos.
Algunos son más grandes; otros, más pequeños y recoletos, invitan a las confidencias, pero también presentan un peligro, por estar las mesas cercanas: lo que quiso ser un comentario privado, más o menos secreto, o discreto, puede llegar a otros oídos que no sean los destinatarios previstos. Y ahí surge el rumor, siempre tan equívoco porque está sujeto a interpretaciones sucesivas, y también, como en el caso que me ocupa, una información inequívoca de alguien que escuchó, y es doliente o pariente, un juicio de valor, una opinión desagradable, casi siempre equivocada, acerca de una persona ausente.
Soy política, y lo digo en presente porque me mantengo activa y laborando de verdad casi a tiempo completo en mi partido: por serlo, entiendo que los que ejercemos el oficio no somos moneditas de oro para gustarle a todo el mundo, Además, tengo defectos indudables, soy un poco mas franca de la cuenta, digo casi siempre lo que pienso, hablo mucho, aunque escucho también en la misma medida, y sufro, embisto y muerdo cuando creo en peligro el acervo doctrinario y moral que he ido acumulando a lo largo de 48 años de vida partidaria, con la orientación de dos grandes maestros: primero Juan Bosch y ya luego, Peña Gómez.
Porque tengo posiciones definidas, y soy coherente hasta la terquedad con la que honro a mi abuela aragonesa, es lógico que me adversen y me contradigan. Es más, como maestra que soy también hasta la médula, me gusta el debate como forma didáctica y dialéctica de un dialogo cruzado de disensos racionales, que se fundamentan en conceptos. No exijo, ni siquiera lo deseo, que toda la mucha gente con quien trato piense igual que yo, lo que haría de la unanimidad un aburrimiento que castra la curiosidad, el entusiasmo y la democracia participativa.
Con esta armadura de tolerancia adquirida en mis incontenibles lecturas y en la praxis parlamentaria y política, me enfrento al/la adversario/a, hasta hace poco creí que no tenía enemigos/as. Sin embargo, un juicio absurdo enunciado con voz poco discreta en una mesa colocada a poca distancia de otra, me trasmite unos datos que me eran ignorados; sobre mí, alguien sí me detesta, y sobre el que lo hizo, que tiene menos inteligencia y más malignidad de las que yo le suponía.
?¿Cómo puede el PRD avanzar si tiene en la secretaria de Educación a Yvelisse Prats, una vieja??. Fue el terminante comentario.
A la oreja de una persona querida llego la saeta envenenada, equivocada, porque se me evaluaba por lo que yo le parezco, al que habló, no por lo que hago, lo que soy, unas cuantas arrugas y mis canas no ocultan mi activa presencia en el escenario de las luchas por las buenas causas dominicanas. Estuve ahí ayer, lo estoy hoy, mi lucidez mental y mi energía espiritual me anuncian que lo estaré bastante tiempo, si Dios quiere, en el mañana. ¡Qué bueno haber celebrado tantos cumpleaños, que me han permitido disponer de una hoja de vida con muchas páginas escritas, como quería Martí, con sangre del alma!
Después de la información fidedigna que me irritó un poco la epidermis un tanto vanidosa por los elogios y respeto que recibo desde distintas aceras partidarias, analicé la opinión del compañero que habló demasiado alto.
¿Soy una retranca para la educación y la doctrina en mi partido si defiendo infatigablemente, muchas veces en solitario, el Gobierno Compartido y el Socialismo Democrático, no sólo dentro de mi organización política, sino en las muchas instituciones de la sociedad civil en las que solicitan mis clases, entre ellas recientemente, la Escuela de Altos Estudios de las Fuerzas Armadas?
¿Fuera de esta opinión externada entre copas quien piensa igual en el PRD, y en el ancho universo social dominicano?
¿No es acaso prácticamente unánime la complacencia con que acojen mis ímpetus vitales, como ejemplo para tantos más jóvenes que yo, que no publican ni una letra, no se si leen alguna, y pasan por las instituciones y organismos sabiendo ellos solos que pasaron?
Mientras escribo a vuelatecla estas reflexiones, me llega de repente una respuesta a mis preguntas socráticas.
No es por vieja, Yvelisse, que los molestas ñme dice la elocuente sapiencia del duende que a veces se asoma para aclarar mis pensamientos y guiar mi mano inhábil.
-Es porque sabes de lo que el no puede o no quiere saber; es porque postulas una ideología a la que teme y pretende exorcizar en tu prédica y en tu praxis. Es porque desafías precisamente al tiempo apostando al futuro; es porque sin tener fortuna posees amigos y hay jóvenes que se proclaman tus discípulos.
Me convenció mi duende. Se lo explico a mi vez al indignado informante. No. No estoy a punto de morir por vejez. No es por vieja, que molesto. Por lo que molesto, precisamente, es para lo que permanezco en el partido: hacer y ser lo que Peña Gómez me dejó como misión, que cumpliré, como diría un abogado, ?sine die?.