Por Ramón Flores el 23-Oct-2008 |
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Bojan Krkic. El nombre del canterano hispano-serbio arroja una pequeña nube negra sobre el estado de felicidad que caracteriza a la actualidad blaugrana. A nadie se le escapa que el junior de oro no goza de la confianza de Guardiola, quien en lo que va de temporada apenas lo ha utilizado, y también es cierto que una parte importante de la parroquia culé preferiría que muchos de los minutos de los que está gozando Henry fueran para él. Ayer al menos, en un partido muy desnivelado que sólo el buen juego barcelonista hizo digno de ver, el de Linyola probó que el banquillo no ha limado su olfato de gol; un doblete para recordarle a Pep que él también sigue ahí.
Simao Sabrosa. En ocasiones demasiado intrascendente, el extremo portugués del Atlético de Madrid ha demostrado en los últimos dos partidos de Liga su importancia actual en el equipo rojiblanco. No sólo por los dos goles postreros ?el de ayer es posible que salvara la cabeza de Aguirre- sino por su facilidad para abrir el campo y darle dinamismo al juego. Especialmente ahora, que Maxi está en el dique seco, un buen rematador como Forlán ha vuelto y la baja forma del Kun Agüero disminuye la fortaleza de los colchoneros en el ataque interior.
John Terry. Le debía la Champions al capitán del Chelsea un partido como el de ayer, con un resultado incierto, un rival de enjundia ?por mucho que la Roma haya venido a menos de un tiempo a esta parte-, en su estadio y ante su público, para marcar de un cabezazo el tanto que lleva haciendo toda su vida, y alzarse como héroe por un día con esa música de fondo que hace escasos meses supuso para él una tortura raras veces vista. Se lo merece, porque es uno de los jugadores que hacen grande a esta competición, y no merece que en ella se le recuerde por un resbalón maldito.
Danny Koevermans (foto). Uno lo ve, con su rostro orondo y feliz y su enorme corpachón, y piensa menos en un jugador de fútbol que en un campesino feliz y sanote cuidando de su hacienda en la verde campiña. Pero como en tantos otros futbolistas, la apariencia engaña, y bajo su aspecto dudoso se esconde un goleador impenitente, que utiliza su fortaleza como nadie, posee un potente disparo y es muy difícil de detener por los centrales, especialmente en el juego aéreo. No es casualidad que su estancia en Alkmaar coincidiera con los mejores años del AZ, ni que lo fichase el mejor club de Holanda en la actualidad, el PSV, para paliar la baja de Koné. Ayer tumbó al Marsella con dos tantos que son un balón de oxígeno para unos Boeren que estaban ya más fuera que dentro de la máxima competición.
Evangelos Mantzios. Poco conocido fuera de los ámbitos del fútbol griego a pesar de andar ya por los 25 años y haber sido ya internacional, los focos se posaron ayer sobre este espigado delantero, que hizo de sendos testarazos los dos tantos que evitaron al Panathinaikos ser derrotado por el imprevisible y disminuido Werder. Además de un buen rematador, se trata de un delantero de cierto empaque, con buen juego de pies y aceptable regate, que acaba de volver de un cesión al Eintracht y a quien Ten Cate le está dando más confianza de la que le dio Víctor Muñoz en su etapa ateniense. Ayer vivió su momento de gloria, y asentarse en la titularidad de la delantera verde parece más fácil después de la salida de Papadopoulos del club. Estaremos atentos a su evolución.
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