Por Dadan Narval el 08-May-2008 | 1. ¡Caemos!
Si la temporada ha sido mala para el Barcelona, el final de la misma está siendo nefasto. No se me ocurre mejor manera de resumir este fin de año futbolístico que con la conversación que abre ?La Isla Misteriosa? de Julio Verne, que se produce en un globo aerostático:
-¿Remontamos?
-¡No, al contrario, descendemos!
-¡Mucho peor, señor Ciro! ¡Caemos!
No es que el equipo vaya a menos, es que caemos a velocidad vertiginosa, sin freno ni posibilidad ninguna de remontar el vuelo. Si el Barcelona de hace un mes y medio estaba mal, el actual es una sombra de aquella sombra. En solo unas jornadas la diferencia con el Real Madrid ha devenido abismal y el único consuelo es que, al menos, la temporada terminará pronto. Unos cuantos partidos más y probablemente terminaríamos jugando el año que viene la UEFA o la Intertoto.
2. El Real Madrid aplastó al Barcelona
No cabe apelación ninguna al resultado. De hecho, pudo ser mucho mayor. Las bajas del Barcelona, el estado anímico de ambos equipos y la lamentable actuación arbitral explican el resultado, pero no lo justifican. Como bien ha escrito mi compañero Ramón, el Barcelona de ayer fue probablemente el peor Barça que ha pisado el Bernabéu en años y también, por más que nos duela, el rival más flojo con el que los blancos han tenido que lidiar en su campo este año. Fue un 4-1, pero bien pudieron haber sido varios goles más.
3. El señorío del Real Madrid, digno de aplauso
Un pequeño gran detalle no debe pasar desapercibido. Ayer el club blanco decidió que no se realizara celebración ninguna en el campo tras el partido. A pesar de que para muchos aficionados no hay mejor escenario que la celebración sobre el campo en el mismo instante en que en el vestuario visitante se duchan los jugadores del eterno rival tras una terrible derrota, el club no cayó en esta tentación que habría sido poco deportiva. Sin duda ninguna, esto supone toda una lección de señorío, saber estar y comprensión con el rival. Mucho deberían de aprender de esto los abundantes culés que ven en el Real Madrid una suerte de reencarnación de todos los males terrestres, al igual que mucho deberían aprender los merengues que creen que las victorias se logran para restregarlas por la cara del otro. Una lección en toda regla. Un gesto que para los culés no debe pasar inadvertido y que hemos de aplaudir.
4. Burrull, peor que mal
No necesitaba, en ningún caso, el Real Madrid de una actuación arbitral tan nefasta para vapulear al Barcelona. La actuación del colegiado fue calamitosa. Su actitud, impropia. No pitó una falta de Guti a Márquez en el primer gol, se inventó una falta de Abidal a Ramos en el segundo, convirtió una agresión de Marcelo a Valdés en tarjeta amarilla para el segundo, pitó un penalty más que discutible contra el Barcelona con 3-0 en el marcador y, para rematar la faena, expulsó a Xavi, en un descuento de tres minutos que sobraba, por protestar. Además, midió con distinto rasero sistemáticamente las faltas de uno y otro equipo a la hora de mostrar las tarjetas. Una actuación lamentable que en todo caso empaña la indiscutible victoria del Real Madrid que habría logrado un resultado parecido, con toda probabilidad sin sus ayudas. Lo peor, sin duda, su sonrisa, tan inefable como la de la Mona Lisa. ¿De qué demonios se reía Burrull? ¿Qué le hacía tanta gracia que no podía contener su risa? Mal, muy mal el árbitro.
5. Bojan y Messi no son suficientes
Quienes en el entorno blaugrana afirman que el equipo del año que viene se ha de construir en torno a Bojan y Messi se equivocan de plano. Messi es un jugador fantástico, capaz él solo de romper cualquier defensa del mundo. Pero es un jugador de corte individual que aporta poco, muy poco, a la elaboración conjunta del juego. Su labor en el equipo ha de ser la de aportar el punto de imprevisibilidad que todo equipo necesita para lograr altas metas. La vía de la constante construcción de juego, de la búsqueda sistemática de ocasiones de gol logradas por elaboración y toque ha de recaer en otros jugadores. Eto`o y Ronaldinho ?cuando estaba- aportan más constancia y continuidad en el juego y menos acciones brillantes puntuales. Si se da la baja a estos jugadores u otros en la delantera, habrá que buscar perfiles cercanos a los suyos en el mercado: jugadores capaces de colaborar más en la construcción colectiva del juego, algo en lo que Messi no aporta demasiado.
Bojan, por su parte, aún está verde. La decadencia de las estrellas culés esta temporada ha hecho que la prensa le ubique en un pedestal que aún le queda grande. Nadie duda de que estamos ante un enorme proyecto de jugador. Pero aún es más una dulce promesa que una realidad contrastable. Hay que darle tiempo. Depositar sobre sus espaldas la exigencia de goles de la temporada que viene sería un terrible error. Ha de ser una alternativa al titular, no, por ahora, la referencia ofensiva del equipo.
6. Henry se debe quedar
Sin duda ninguna Thierry Henry no ha cumplido con las expectativas depositadas en su fichaje. Sin embargo, con todo, su temporada no ha sido tan nefasta como la de otros jugadores. Aportando lo mismo al equipo que otros que disfrutan más de la simpatía de la prensa, el francés ha sido vilipendiado sistemáticamente. La gran mayoría de la masa culé apuesta ahora por venderlo. Yo creo que sería un error. Henry aún tiene mucho fútbol en sus botas y aún cuando las cosas no le han salido bien este curso, ha demostrado un compromiso profesional digno de aplauso. Con toda seguridad, éste año ha sido el último de Rijkaard en el banquillo culé. Henry es un valor de la plantilla que quizá el próximo entrenador (¿Guardiola?) sepa explotar mejor que como lo ha hecho el holandés. Recordemos que Henry ha sido máximo goleador de la Premier cuatro temporadas. Merece algo más de crédito del que se le está dando.
7. Vosotros sí que nos deshonráis
No voy a volver a hablar de la prensa ahora. Es un tema cansino que termina por aburrir. Sin embargo, sí quiero decir que si hay alguien que deshonra aquello que representa el Barcelona son los juntaletras mal autodenominados periodistas que rodean al club y que, por desgracia, tienen demasiado poder en la masa social culé. La portada de hoy del Sport es aplicable al ciento por ciento a los Mascaró, Batllé, Casanovas, Frieros y compañía, cuarteto de ?fantásticos? que, por desgracia, no podemos vender a otro equipo. Si sobra algo en Can Barça son ellos y deben saberlo.
8. La despedida de Rijkaard
La temporada ha sido dura, un fracaso en toda regla. Los periódicos de la órbita culé llaman hoy al ?soci? a manifestar su indignación en el partido del próximo domingo. Yo creo que la historia y la dimensión del Barcelona debe ir más allá del mero día a día. Por ello, me gustaría que el Nou Camp despidiera el próximo domingo a Rijkaard como se merece. El balance de este año no puede ser peor, pero eso no debe hacernos olvidar lo que el holandés ha hecho por este equipo y lo que ha representado todos estos años. Sin duda ninguna, Rijkaard es tan responsable del descalabro de este año como del ascenso meteórico del club hace cuatro temporadas. Ojalá que la memoria del aficionado sepa ir más allá de este pasado miércoles y pueda despedir al entrenador de los últimos años con la ovación que se merece.
9. El futuro
Comienza ahora la planificación de la próxima temporada y la remodelación de la plantilla. Hay que renovar jugadores ?me gustaría que Rijkaard se mantuviera, pero creo que ya no va a ser posible-, confeccionar un grupo con más alternativas que el de los dos últimos años. Lo primero para ello serán las salidas. Concluimos este post, pues, con la misma exclamación con la que continúa el diálogo de la Isla Misteriosa con el que lo hemos abierto, con una exclamación que dirigimos a los responsables del club:
-¡Vive Dios! ¡Arrojad lastre!
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