Entre rumores de quiebra que anunciaban que General Motors no pasaba la navidad, la empresa norteamericana presentará un nuevo crossover en el Salón de Detroit. Incorpora los nuevos motores de inyección directa.
Es la segunda generación del crossover y fue diseñado sobre la base de la Captiva. Con el nuevo frontal que se ve en los nuevos productos de la marca como el Cruze, cuenta con ópticas y líneas de imagen futurista.
La tracción es en las cuatro ruedas, pero no permanente y en modo simple es el tren delantero el que funciona. El interior es uno de sus fuertes, con 889 litros de capacidad en sus 4,77 metros gracias a la funcionalidad de los asientos. Adentro, la consola central es de gran calidad al estilo Cadillac.
Como detalles incluye un GPS con pantalla táctil, pantallas para los asientos traseros y cámara asistente para la marcha atrás.
Los impulsores son la gran apuesta de GM. Se trata de una nueva generación de motores de inyección directa de combustible y sincronización variable de las válvulas. Uno es un cuatro cilindros de 2,4 litros de 182 caballos con un consumo en ciudad de 11,2 litros cada 100 kilómetros con tracción total (disminuye con la delantera). El otro es un V6 de tres litros que le permite arrastrar hasta 1.600 kilos de carga gracias a sus 255 HP. El confort de marcha lo otorgan la caja automática de seis velocidades y la suspensión independiente en cada rueda.


En Tanto Motor les habíamos presentado el GPix, un prototipo similar.

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