Por Jonathan Weisman y Greg Hitt
El presidente electo de Estados Unidos Barack Obama empezó ayer la promoción activa de su ambicioso plan de estímulo económico, reuniéndose con legisladores en el Capitolio. Sus asesores, mientras tanto, revelaban más detalles sobre el paquete, que incluye una propuesta para ampliar el crédito tributario infantil para familias pobres.
"Estamos en uno de esos períodos en la historia estadounidense donde no tenemos problemas republicanos ni demócratas, sino problemas estadounidenses", dijo Obama antes de su reunión con legisladores de ambos partidos. "El monopolio sobre buenas ideas no pertenece a un solo partido".
Después de la reunión, el líder de la minoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, dijo que creía que el Congreso podría promulgar el plan de recuperación en el plazo de Obama, aproximadamente seis semanas desde ahora.
Obama y los líderes demócratas están trabajando en un paquete de estímulo de dos años, que podría alcanzar los US$775.000 millones e incluir inversiones de infraestructura, además de hasta US$300.000 millones en rebajas impositivas.
Los asesores económicos de Obama describieron ayer una nueva cláusula del plan a los asesores del Congreso, diciendo que presionarían para introducir un cambio tributario que permitiera a las familias que no ganan lo suficiente para pagar impuestos sobre la renta solicitar al menos parte de un crédito tributario de US$1.000 por hijo. Esto equivaldría a un subsidio en sus ingresos, ya que devolvería los impuestos que no pagarían por ser tan pobres.
El plan daría a aproximadamente 5,5 millones de niños pobres acceso al crédito por primera vez y expandiría el beneficio tributario para millones de chicos pobres que actualmente no cumplen con los requisitos para un crédito parcial, según sus partidarios. El cambio ha sido buscado por demócratas y republicanos moderados durante años.
Bajo la ley actual, un hogar debe ganar US$12.500 al año para poder solicitar el crédito. La propuesta en consideración reduciría este mínimo, probablemente a US$3.000, a un posible costo para los contribuyentes de US$18.000 millones, según fuentes cercanas.
Actualmente, una madre que trabaja a tiempo parcial y con ingresos de unos US$5.000 al año no recibiría el crédito infantil. Con un límite de US$3.000, recibiría US$300.
Sin embargo, el plan de estímulo no hace referencia directa al desafío impuesto por los alicaídos mercados de crédito y la caída en los precios de las viviendas, dos causas subyacentes del bajón económico. Se espera que estos problemas sean tratados con legislación independiente que definiría las condiciones para liberar los US$350.000 millones restantes del fondo de US$700.000 millones que se creó hace unos meses para calmar los mercados financieros.
Entre los reguladores reina el descontento sobre cómo se han usado hasta ahora los fondos para rescatar los mercados. Por ejemplo, Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, dijo que se está trabajando en maneras de asegurar que los fondos restantes sean utilizados para las necesidades de los consumidores, como la financiación de préstamos automovilísticos y estudiantiles, además de incrementar los esfuerzos para ayudar a los deudores hipotecarios que enfrentan embargos.
Discusiones sobre cómo repartir y dirigir el más de US$1 billón (millón de millones) en gastos en cuestión entre las dos propuestas no pueden esperar hasta el 20 de enero, que es cuando Obama tomará posesión de su cargo. Los conservadores se preguntan si los recortes tributarios a corto plazo tendrán un impacto significativo en las decisiones empresariales.
?Kelly K. Spors, Tim Aeppel y Naftali Bendavid contribuyeron a este artículo.


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