Por El Blog el 27-Dec-2010 | Por Hipólito Abreu*
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Matanza de Deir Yassin
Sionismo: Producto de la Última Fase del Capitalismo
Es un hecho que desde el siglo II DC., fecha cuando se inició la diáspora judía hasta el siglo XX DC., el pueblo judío nunca tuvo la intención de retornar a Palestina. Según Maimónides (1135-1204 DC.) el judaísmo no era ?una corriente religiosa sino como una entidad étnica purificada llamada a gobernar la humanidad?. En otras palabras, según Maimónides los judíos eran una clase superior, llamada a consolidar una hegemonía capaz de reinar en el mundo, bajo la premisa de la superioridad racial. Partiendo de esta deducción los creadores del sionismo concibieron que para lograr tal objetivo era necesario tener un hogar nacional.
Al Terminar la segunda Guerra Mundial, el holocausto judío fue aprovechado por los líderes del retorno a Sion para imponer en la opinión pública mundial la necesidad de la creación del estado judío. Algunos reportes oficiales establecen que 6 millones de judíos fueron asesinados en los campos de concentración Nazi. El Sionismo en medio de esa matanza desproporcionada, no dejó más opción a sus ?hermanos? judíos que huir hacia Palestina.
Antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, la obsesión de la Organización Mundial Sionista por colonizar Palestina era tal, que sencillamente decidieron omitir cualquier consideración humana de solidaridad por quienes ellos autoproclamaban como sus salvadores. Ben Gurion, uno de los padres fundadores de Israel, expuso ante una asamblea de Sionistas Laboristas en 1938 ?si yo supiese que era posible salvar a todos los niños de Alemania llevándolos a Gran Bretaña y solo la mitad de ellos transportándoles a Eretz Israel, optaría por la segunda alternativa?.
Muchos de los judíos sometidos a la masacre llegaron a comprender que su destino estaba sellado, y que ellos no eran más que mártires de una lucha en la cual jamás creyeron. En 1944, Abraham León, un joven judío con 26 años de edad, prisionero en el terriblemente celebre campo de concentración de Auschwitz, estando próximo a la muerte, llegó a concluir en medio de la histeria asesina que le rodeaba: ?El Sionismo, que pretende extraer su origen de un pasado dos veces milenario, es en realidad el producto de la última fase del capitalismo?.
El libro Los Protocolos de los Sabios de Sion reafirma lo expresado por León; en él se explica cómo un grupo de ?notables judíos? diseñaron en detalle los pasos a seguir para dominar el mundo, tanto en la política, las finanzas, la manufactura, el comercio, productos esenciales, materias primas, tecnología, medios de comunicación, todo esto con el objeto de lograr convertirse en la fuerza hegemónica que controle al mundo mediante un poder Imperialista de carácter supranacional.
Deir Yassin (el más tétrico ejemplo del odio racial sin límites)
Dentro del raciocinio elemental podríamos asegurar que ?todo tiene un límite?: sin embargo, en la lógica de la reacción, este axioma carece absolutamente de validez. En febrero de 1947, el terrorismo sionista empezaba a dar sus primeros pasos: secuestros, mutilaciones, explosiones, sangre y más sangres recorría a Palestina; en medio de una fulminante campaña de horror desatada por los terroristas judíos, Gran Bretaña anunció que en esas condiciones no estaba dispuesta a seguir gobernando Palestina. Nueve meses después del anuncio británico, el 29 de noviembre de 1947, con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones se aprobó la resolución 181, donde se decidía que Palestina debía ser dividida en dos estados separados: Uno para la mayoría Árabe con apenas el 40% del territorio, Jerusalén quedaría bajo mandato de las Naciones Unidas y a la minoría judía se le entregaría el 60% del territorio.
Este plan de partición, que de por sí lesionaba terriblemente al pueblo árabe palestino, fue sin embargo considerado insuficiente para las ambiciones colonizadoras inmersas en el sionismo, su odio de clase les condujo a elevar los niveles de violencia a extremos para muchos inimaginables. El objetivo era claro: lo querían todo.
Tan sólo transcurrieron dos semanas desde que la resolución 181 fuese aprobada para que el sionismo redimensionara la tribulación del pueblo palestino a términos espantosos. A partir de diciembre de 1947, los palestinos ya no serían más un pueblo sometido a los dictámenes imperiales que le colonizaron? desde ese momento se convertiría en un pueblo sometido a un plan de masacre sistemático para lograr su absoluta eliminación.
Los primeros partes de guerra emitidos por la ocupación judaica son una demostración clara y contundente de lo que estaba por venir. Así reportaban los grupos terroristas los primeros pasos de la ocupación: ?Durante tres días, del 11 al 13 de diciembre, atacamos en Haifa y en Jaffa, en Tireb y Yazur. Atacamos y volvimos a atacar en Jerusalén? Las bajas enemigas en muertos y enemigos fueron muy altas?. Los grupos terroristas dieron rienda suelta a sus más bajos instintos homicidas, expulsando por la fuerza a los palestinos, incluso de los territorios que en la resolución 181 les había asignados.
Para medir los niveles de terror judío sionista, es clave tomar como referencia la ejecución en masa ocurrida el 9 de Abril de 1948 en Deir Yassin, una pequeña aldea árabe ubicada estratégicamente en una zona importante para establecer la ruta hacia Jerusalén, ya que se encuentra a solo cinco kilómetros al oeste de esta ciudad venerada por muchos. 200 efectivos del Irgun y la Banda Stern atacaron por sorpresa a sus pobladores, siendo literalmente aniquilados casa por casa. Más de 250 hombres y mujeres, muchos de ellos niños, fueron despedazados.
Violaciones, mutilaciones y descuartizamientos estuvieron a la orden del día -la lógica colonizadora de Jabotinsky y de limpieza étnica de Rosen estaban presente en Deir Yassin- a los pobladores que se rehusaron a salir de sus viviendas, les lanzaban granadas por las ventanas. Destriparon a las embarazadas, tomaron niños que fueron decapitados mientras llorando rogaban por sus vidas, los pocos que sobrevivieron a la primera envestida, estando gravemente heridos fueron arrojados en fosas y sepultados, muchos de ellos aún con vida.
Para demostrar qué tan crueles podían ser, los terroristas judíos colocaron varios cadáveres en camiones para exhibirlos despedazados y desnudos por las calles de Jerusalén oriental.
El baño de sangre de Deir Yassin logró su objetivo, así lo asegura Menajem Begin (primer ministro de Israel entre 1977 y 1983), quien en un relato, propio de un sicópata, describió como una proeza los hechos sucedidos en Deir Yassin: ?un pánico sin límite asaltó a los árabes, que empezaron a huir en salvaguarda de sus vidas. Esta fuga en masa se convirtió en un éxodo enloquecido e incontrolable?. A menos de dos semanas de la masacre en Deir Yassin, dice Begin, su impacto psicológico se hizo sentir ?el 21 de Abril de 1948 todas las fuerzas judías penetraron Haifa como un cuchillo en la manteca. Los árabes escapaban aterrados gritando Deir Yassin [...] el 25 de Abril el Irgun atacó Jaffa, la ciudad árabe contigua a Tel Aviv. Al principio hubo resistencia, pero después se repitió el fenómeno [...] el mismo día (del ataque de Jaffa) la Haganah (uno de los grupos del terrorismos sionista) tomó Acre. Bastó un megáfono y el anuncio de represalias, para que el éxodo se repitiera?. Sin duda, el efecto residual de Deir Yassin en la domesticación del pueblo palestino, cumplió con las máximas del terrorismo burgués: someter, humillar, aterrar y condicionar al indefenso hasta que acepte como natural y sin objeción alguna el dominio del amo cruel. Nace Israel: Éxodo y Resistencia Palestina.
Un día antes que los británicos se marcharan de los territorios palestinos, el 14 de mayo de 1948, Ben Gurion en nombre de la comunidad judía en Palestina y con apoyo del Imperio naciente, Estados Unidos, declaró unilateralmente el nacimiento del Estado de Israel, creación que podría calificarse como el primer paso de EEUU para el control de esta zona estratégica.
La declaración de Gurion produjo una intervención militar de los estados árabes vecinos en apoyo a los palestinos, pero la mala planificación y las contradicciones internas entre las fuerzas árabes, trajo como consecuencia que el ejército hebreo infringiera una terrible derrota a estos países. Helena Cobban resumió esta fallida acción militar de la siguiente manera ?Cinco ejércitos árabes se lanzaron sin orden ni concierto en ayuda de los árabes palestinos pero su intervención resultó ser un fiasco [...] cada uno de los gobiernos árabes implicados tenía en mente sus propias ambiciones territoriales, a menudo en competencia con los demás y la coordinación entre los ejércitos árabes y los grupos de resistencia palestinos locales fue mínima?.
En medio de la debacle, sin capacidad de organización y sin liderazgo, los sionistas hicieron lo que mejor saben hacer: Ser crueles. Fue así como de manera violenta ejecutaron la primera expulsión masiva de árabes residentes en Palestina, Entre 600.000 y 700.000 palestinos fueron separados de sus hogares salvajemente. Cisjordania y Gaza quedaron bajo control de Jordania y Egipto respectivamente, al mismo tiempo el sionismo daba los primeros pasos para controlar Jerusalén.
El primer enfrentamiento árabe-israelí trajo como consecuencia la fragmentación de Palestina, malográndose de esta manera la creación de un Estado árabe en este territorio. La verdad más obvia nos determina que si aplicáramos la misma lógica sionista utilizada por el imperialismo para crear a Israel, se pudiese fragmentar a los Estados Unidos en varias divisiones territoriales. México debería recuperar el vasto territorio despojado durante el siglo XIX, los mormones pudiesen crear un estado independiente basado en su religión, también los millones de blancos que sienten un odio patológico en contra de los negros pudiesen tener un territorio donde restablecer la esclavitud al estilo tradicional, etc.
Desde la misma creación de Israel, éste se convirtió en el mayor receptor de ayuda militar en el mundo. EEUU y Gran Bretaña suministraron las armas necesarias para que el ejército Israelí tuviese todo lo necesario y se convirtiese en una de las mayores potencias bélicas en el planeta. Israel tenía particular importancia para los intereses geoestratégicos de las potencias mundiales, los cuales a su vez estaban influenciados por el peso económico y político representado por la burguesía judía regada en todo el planeta.
A pesar de la agresividad manifiesta de Israel, las grandes corporaciones de la comunicación imperial, lograron con una eficiencia notable, seguir presentando ante los ojos del mundo a los judíos como las mayores víctimas de la historia moderna. Cada crimen, cada asesinato cometido por los israelíes, por cruel que fuese, eran mostrados como actos de legítima defensa, fue así como Israel empezaba a ejecutar ?guerras preventivas? o los ?ataques preventivos?, donde el ejercito judío linchaba a miles de hombre y mujeres desprevenidos con el visto bueno de la opinión pública mundial.
La aplicación del Protocolo de los Sabios de Sion empezaba a cobrar vida, el poder supranacional planteado daba sus primeros frutos. El 5 de junio de 1967, Israel lanzó uno de los ataques preventivos más feroces de la historia: la Guerra de los Seis Días. Israel atacó Egipto, Siria y Jordania y conquistó los Altos del Golán, la península del Sinaí, Gaza, Cisjordania y parte de Jerusalén.
Una vez que Israel estaba en posesión de las tierras despojadas, emprendió una política de colonización activa en Jerusalén-Este, de Cisjordania y de la Franja de Gaza, así como de los altos del Golán. De nuevo, varias decenas de miles de palestinos fueron expulsados de su tierra. Un barrio judío de Jerusalén, donde vivían numerosos palestinos, fue ?limpiado de estos indeseables seres?. Si bien la guerra de los seis días significó una terrible derrota militar para los árabes, a su vez sirvió para redefinir a la resistencia palestina, quien desde ese momento asumiría más activamente la vanguardia revolucionaria en la lucha por su independencia.
El 21 marzo de 1968, ocurriría un acontecimiento que marcó un hito en la historia revolucionaria por la liberación Palestina: La Batalla de Al Karameh. Después de la guerra de los seis días, el prestigio militar israelí adquirió niveles cósmicos, sobreestimando incluso sus verdaderas potencialidades, esto produjo una euforia enloquecedora en la alta dirigencia sionista, la cual estaba ansiosa por continuar su trepidante escala de violencia conquistadora.
Al Karameh, es un pueblo jordano en donde estaba instalado uno de los mayores campos de refugiados palestinos. Los informes de inteligencia del régimen israelí, precisaron que en este poblado se había instalado un importante comando de la resistencia. Asimismo, recomendaba ejecutar una operación militar de gran impacto para desmoralizar y debilitar a los movimientos insurgentes.
Por su parte, la inteligencia palestina informó a sus comandos sobre la ofensiva sionista con 48 horas de antelación, de inmediato, las distintas facciones de la resistencia debatieron el plan de acción a seguir, las deliberaciones rondaban entre la posibilidad de luchar o evadir el enfrentamiento. Solo dos organizaciones decidieron entrar en combate (Al Fatah y el Frente para la Liberación de Palestina). Ese 21 de marzo, alrededor de 300 combatientes palestinos se enfrentaron a 12.000 soldados sionistas. La contienda fue encarnizada, después de seis horas, los altos mandos del ejército israelí ordenaron la retirada.
La fiereza con cual la resistencia luchó fue admirable, los fedayines pelearon con gran valor, algunos saltaron con cinturones de bombas alrededor de sus cuerpos frente a los tanques israelíes, inutilizándolos. Este acontecimiento tuvo gran repercusión, ya que por primera vez un grupo de combatientes había logrado frenar el expansionismo sionista. Este día fue celebrado como una gloriosa victoria a través del mundo árabe y en especial en las filas de las organizaciones palestinas.
Al Fatah creció de manera exponencial y Yasser Arafat se instaló como el líder indiscutido del pueblo palestino. A partir de entonces, miles de jóvenes se inscribieron en las filas de la resistencia, convencidos que la liberación del pueblo palestino era posible.
Si Deir Yassin, significó para los palestinos una de las peores humillaciones jamás vivida, Al Karameh simboliza la recuperación de la identidad nacional, en medio de décadas de matanzas, decomiso y destierro. Después de la gran victoria obtenida en Al Kalameh, la OLP (Organización para la Liberación de Palestina fundada en 1964 con el objeto de reivindicar los derechos del pueblo) se fortaleció, en especial uno de sus integrantes, Al Fatah. Tanto así, que en 1969 su líder, Yasser Arafat, fue nombrado presidente de la misma, responsabilidad que mantuvo hasta el momento de su muerte en noviembre de 2004.
Lamentablemente el empuje logrado con Al Karameh duró poco tiempo. La inteligencia al servicio del imperialismo entendía que para debilitar la resistencia, era necesario debilitar su base de apoyo y en poco tiempo obtuvieron importantes logros en esta dirección. A través de una serie de informes lograron sembrar temores al régimen de Jordania, un país regido por un sistema político retrasado basado en una monarquía, gobernada por el rey Hussein, quien entro en pánico al ser notificado de un supuesto golpe de estado en su contra, donde participaría la resistencia palestina agrupada en la OLP.
En septiembre de 1970, el monarca jordano ordenó un ataque sorpresa contra la resistencia palestina, dando inicio a una serie de enfrentamientos entre el ejército jordano y los fedayines, siendo estos últimos expulsados hacía el Líbano. Es importante destacar que en estos combates, la resistencia palestina se encontró absolutamente sola, los sirios cerraron sus fronteras y los iraquíes también les traicionaron, lo peor de todo, es que la mayoría de los gobiernos árabes que se sentían desplazados por el liderazgo alcanzado por la OLP, estaban de acuerdo con lo sucedido.
Septiembre negro, nombre dado a estos enfrentamientos jordano-palestinos, demostró que no existía una verdadera solidaridad de los regímenes árabes con la causa palestina, sino una conveniente utilización de esta en función de sus objetivos particulares.
Basado en estos objetivos particulares, en octubre de 1973 se produce un nuevo conflicto armado, el del Yom Kipur, cuando Egipto y Siria lanzan una contraofensiva sobre Israel, utilizando el factor sorpresa, intentan recuperar las áreas despojadas por el sionismo en 1967, a pesar de que el ejército judío logro vencer, los árabes retomaron el control en parte de los Altos del Golán.
El conflicto de Yom Kipur diezmó nuevamente la imagen todopoderosa de las fuerzas hebreas. En 2003, el escritor judío Avner Cohen, relató en el New York Times, que la desesperación en Tel Aviv era tal por el desarrollo de la guerra de Yom Kipur, que el ministro de defensa Moshe Dayan propuso el uso de armas atómicas a la primera ministra Golda Meir.
El impacto psicológico causado por esta acción militar, fue aprovechado al máximo por la diplomacia egipcia, quienes presionaron un acuerdo de paz, el cual fue firmado el año 1979 en Washington, donde se restituía el Sinaí a los egipcios a cambio del reconocimiento diplomático por parte de Egipto hacia Israel.
Este tratado se constituyó en otro duro golpe para los movimientos revolucionarios de la resistencia palestina, debido a que significaba la aceptación por parte de Egipto de la imposición imperial en la creación de Israel como nación, otros en cambio creen que este acuerdo allanó el camino a una paz negociada entre israelíes y palestinos.
La verdad, el conflicto palestino-israelí, se encuentra enmarcado en la lucha de clases, conociendo la naturaleza expansionista, opresora y explotadora de la burguesía, es impensable creer que esta pueda respetar acuerdo alguno. Las permanentes violaciones de los derechos humanos y sus prácticas de lesa humanidad contra el pueblo palestino ocurridos antes, durante y después de la firma del tratado egipcio-israelí demuestran que la misma fue en sí una traición.
Violencia sionista y la respuesta dialéctica del pueblo palestino: La Intifada.
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En la lucha de clases, la clase dominante busca domesticar a los explotados imponiendo su ley a sangre y fuego. Sin embargo, ser libres es una condición casi instintiva de la especie humana, en la medida que los pueblos toman conciencia de su condición de esclavo, tarde o temprano asumen la necesidad de rebelarse y enfrentar a quien los esclaviza.
Después de muchos años de sometimiento donde el pueblo palestino bajaba la cabeza ante la fuerza destructiva del sionismo, llego un momento que la indignación y la ira, fueron preparando las condiciones para que este se alzara, fue así como el 9 de diciembre de 1987 se inició la primera intifada (levantamiento).
Con la Intifada, el pueblo palestino empezaba a tener su propia agenda, la incapacidad de las organizaciones que hasta ese entonces fungían como los líderes de la resistencia, prefiguraron el escenario para que emergiera un gran movimiento popular. La primera Intifada como acción colectiva del pueblo, fue capitalizada por Yasser Arafat, quien logró erigirse como el líder de esta rebelión.
Posterior a este levantamiento popular, se suscribieron el acuerdo de Madrid en 1991 y el de Oslo en 1993, para muchos concebidos como una capitulación. El empleo de la diplomacia conciliadora solo sirvió para desmovilizar la acción de calle llevada a cabo por valientes palestinos, que armados con piedras se enfrentaron a un ejército bien preparado y equipado.
El saldo fue de 900 palestinos muertos la mayoría civiles, de ellos 200 menores de 16 años y unos cincuenta israelíes muertos la mayoría de ellos militares. La intifada terminó por fortalecer el liderazgo surgido de las mismas entrañas del pueblo, cambiando a partir de ese hecho las relaciones de mando en la resistencia.
Shiff y Ya`Ari en su libro La Intifada advertían que durante el levantamiento de 1987 ?En tan sólo un mes, Israel había perdido el control sobre la población palestina. La administración militar había perdido las riendas (...) Los instrumentos de los que se servía la Ocupación israelí ya no eran útiles, y no era posible recomponerlos mediante la fuerza. La costumbre de rendirse, la obediente deferencia ante los caprichos de quien estaba al mando, todo se vino abajo con la revuelta. Se trataba de un giro psicológico radical para un público que había descubierto de lo que era capaz y cómo podía explotar los puntos débiles de su enemigo [...] Desde el principio la Intifada adoptó la forma de una revuelta social; es decir, no se trataba únicamente de resistir frente al control israelí, sino también frente a la elite local [...] Los alumnos obligaban a sus maestros a acudir con ellos a las manifestaciones. Las mujeres dejaban los hornos sin pedir permiso a sus maridos?.
Transcurrieron casi 13 años de la primera Intifada para que el pueblo palestino, saliese a la calle nuevamente para protestar contra el arrogante y violento trato recibido por el régimen israelí. El 28 de septiembre de 2000, un reconocido criminal de guerra, Ariel Sharon, invadió con 2000 efectivos policiales la explanada de las mezquitas en Jerusalén Este, sumado a ello, Benjamín Netanyahu se negó a cumplir con el acuerdo de Oslo, esto trajo como consecuencia que el pueblo palestino fuese presa de una frustración generalizada.
A pesar de que el gobierno sionista mantuvo la brutalidad y el odio racial contra el pueblo palestino, este deseaba un cambio de actitud que nunca se produjo como tal. Ante un nuevo llamado de Intifada, el pueblo palestino salió en masa a protestar enérgicamente, no solo contra la fuerza de ocupación judía, sino incluso, contra las fuerzas de orden público que estaban bajo dominio de la autoridad palestina, una autoridad vista por muchos como sumisas ante el mandato del invasor.
De esta segunda Intifada, muchos analistas han llegado a concluir que la misma modificó las relaciones de poder de la sociedad palestina, los movimientos radicales ganaron prestigio.
Las escenas mostradas a nivel mundial generaban sentimientos encontrados, por un lado rabia ante tanta maldad desmedida desatada por las fuerzas sionistas, quienes destruían y pisoteaban a un pueblo prácticamente desarmado, a su vez, causaba admiración ver como hombres y mujeres de todas las edades, recogían pedazos de las casas y edificaciones demolidas por el bombardeo israelí y las utilizaban como su única arma para defender su dignidad.
En resumen, la Intifada se ha constituido en la expresión más genuina de cómo un pueblo puede enfrentar a cualquier fuerza hegemónica, por despiadada que esta sea, la Intifada en Palestina nació de este punto de vista, por tanto mientras exista la agresión sionista, el pueblo palestino tendrá en la Intifada un movimiento popular de resistencia antiimperialista. Después de seis décadas el Holocausto Palestino sigue su curso.
Sin lugar a dudas, el desenfreno criminal perpetrado por la alta dirigencia gubernamental israelí, es en los hechos, la manifestación más palpable de cómo el alucinante mensaje místico difundido por las autoridades religiosas judías, ha alienado y enajenado a millones de personas, sumergiéndolas en las profundidades del mal y al mismo tiempo haciéndoles creer que sus actos son gestas memorables sin precedentes.
La religión en la opresión colonizadora sionista, es la principal fuente de inspiración de la sádica y cruel conducta desarrollada por sus fuerzas militares y paramilitares, quienes por defender los intereses del Pueblo Elegido, actúan hipnóticamente intentando complacer a Dios, me refiero al Dios que ellos conocen, el que los rabinos sionistas les han inculcado y machacado una y otra vez, uno colérico, vengativo y de por sí, despiadado.
Se podría decir que el libre albedrío no es una opción para el pueblo judío que hoy habita el territorio denominado como Israel, es más, no es descabellado asegurar que gracias a la manipulación ideológica religiosa emprendida por más de un siglo de existencia del sionismo, gran parte del pueblo israelí (salvo importantes excepciones), perdió desde hace mucho tiempo toda capacidad para discernir entre el bien y el mal.
Ciertamente, el enloquecedor tren de pensamiento sionista donde se enmarca el Rabino Rosen y su tesis amalecita-palestina, constituye de por sí un problema psicológico, el cual debe ser evaluado en base a sus intensas ansias de poder y de conquista, por ello, la limpieza étnica emprendida por los sionista no es solo un deseo colonizador, sino también es una necesidad a satisfacer.
En enero de 2009 un grupo de rabinos dispensaron una visita a un contingente de efectivos militares mientras se desarrollaba la Operación Plomo Fundido. El motivo de la visita era levantarles el ánimo y asegurarse que la participación de cada uno de ellos tuviese la dosis correcta de xenofobia, para cumplir eficientemente con la limpieza étnica encomendada. Estos guías espirituales en su sermón indicaron a los jóvenes soldados presentes que ?en Gaza no hay inocentes?, por tanto todas las masacres llevadas a cabo contra los palestinos son absolutamente ?legítimas?.
Hay que señalar que los discursos xenófobos y genocidas israelíes no son difundidos de manera clandestina, por el contrario, son expuestos públicamente. El ex rabino Sefardí Mordechai Eliyahu llegó a rogar para que las fuerzas de ocupación israelí alfombraran con bombardeos a Gaza, según reportó el Jerusalem Post el 30 de Mayo de 2007, afirmando que ?no hay absolutamente ninguna prohibición moral contra la matanza indiscriminada de civiles durante la masiva ofensiva militar sobre Gaza?. Su hijo, el rabino jefe de Safed, Shmuel Eliyahu, en otra declaración complementó en términos más explícitos lo expresado por su padre, asegurando que no se podía poner límites a la matanza de palestinos ?Sí no se detienen después de matar a 100, entonces hay que matar a mil, y si no se detienen después de matar a mil, debemos matar a 10mil. Y si no se detienen entonces tenemos que matar a 100mil, Incluso un millón. Todo lo que sea necesario para hacer que se detengan?. Cualquier parecido con la solución final al problema judío basado en la doctrina de razas, propuesto por el nacionalsocialismo liderado por Hitler, es pura coincidencia.
Los intelectuales de la burguesía, emiten sin cesar teorías que intentan explicar lo benevolente del sistema capitalista, en su moral corrompida justifican los más grandes crímenes cometidos a lo largo de la historia como hechos necesarios en la construcción de un mundo perfecto, el cual ?según los amos burgueses- requiere ser dirigido por seres superiores predestinados por la providencia.
Es justamente esta supuesta superioridad racial, uno de los argumentos más comúnmente empleados para defender la violencia desplegada a la hora de imponer sus designios. La ideología burguesa imperante en la sociedad capitalista se halla impregnada de ideas abominables, donde se fomenta la desigualdad, siendo el exclusivismo racial, uno de los más convocados.
Está claro que el término raza superior, no fue creado o únicamente empleado por los Nazis, la misma ha sido utilizada continuamente, desde la antigüedad hasta nuestros tiempos, sirviendo tanto para esclavizar a pueblos enteros o para ejecutar desastrosas limpiezas étnico-religiosas, en la actualidad globalizadora, el sionismo es uno de sus mayores y mejores exponentes.
El holocausto palestino, es en definitiva, una de las prácticas más palpable de lo que es capaz de hacer la barbarie fascista en cumplimiento de la política reaccionaria del capitalismo, cimentado en un terrorífico oscurantismo filosófico.
En las elecciones legislativas del 2006 en los Territorios Ocupados Palestinos, ganó el partido Hamás. Un Movimiento de Resistencia Islámico surgido en la primera Intifada. Hamás Logró obtener 76 escaños de 132 que conforman el Consejo Legislativo Palestino, en una elecciones supervisadas por las fuerzas reaccionarias pro imperialistas, quienes vieron ante sus ojos como el pueblo se expresaba masivamente hacia la radicalización de su causa.
En ocasiones para alimentar el morbo comunicacional, surgen desde La Casa Blanca discursos llenos de heroicidad. El 31 de Marzo de 2010, Barack Obama declaraba: ?EEUU exige que Israel paralice toda la construcción en Jerusalén?, solicitando un aplazamiento de 4 meses en dichas construcciones. Según Obama, Washington estaba interesado en forzar una nueva ronda de negociaciones con la Autoridad Palestina dirigida por Mahmud Abbas, eso sí, sin Hamás, por considerarlo un movimiento terrorista, siendo esto una nueva burla del imperio y sus aliados al pueblo palestino.
En la práctica, la respuesta sionista a la timorata solicitud de Obama fue sencillamente ignorarla. Para mas descaro Benjamín Netanyahu declaró que ?la colonización (de Palestina) no es la raíz del conflicto y sólo sirve de pretexto a los palestinos para negarse a negociar?. Reportes recientes indican que lejos de paralizar las construcciones las mismas se han acelerado de manera vertiginosa. Bien le dijo Ariel Sharon a Shimon Peres, según reportó en octubre de 2001 Kol Yisrael Radio: Cada vez que hacemos algo dices ?Estados Unidos hará esto y aquello [...] Quiero dejar algo bien claro: no te preocupes por la presión de Estados Unidos sobre Israel. Nosotros, el pueblo judío, controlamos a Estados Unidos, y los estadounidenses lo saben?.
Muchos son los nombres que el gobierno de Israel le ha dado a los ataques perpetrados por su fuerzas agresoras las cuales han dejando a su paso una estela de muerte, destrucción y dolor. Solo en el periodo 2003-2009 tenemos: Tratamiento de raíz (2003), Arco iris sobre las nubes (2004), Defensa en primera línea (2004), Días de penitencia (2004), Hierro naranja 1 (2004), Hierro naranja 2 (2004), Espíritu del otoño (2005), Paso oriental (2005), Primera lluvia (2005), Cielos azules (2005), Flecha del sur (2006), Lluvias de verano (2006), Columnas de Sansón (2006), Nubes de Otoño (2006), Plomo Fundido (2008-2009). Como podemos observar, tratar de narrar una crónica al detalle de toda la tragedia vivida por el pueblo palestino hasta la fecha de elaboración del presente escrito, seria redundar.
El aparente heroísmo en la exigencia de Obama forma parte del show propagandístico imperial. En tanto, siguen los bombardeos israelíes sobre aldeas, el secuestro de inocentes, el bloqueo para evitar que los palestinos tengan alimento, agua, medicina. Hoy continua el desmembramiento de jóvenes que repentinamente desaparecen y cuando son encontrados, ya no tienen órganos, unos con costuras que va desde la garganta hasta la pelvis, otros simplemente son abandonados en plena calle, abiertos como si fuesen reses para consumo humano, seguramente en los tiempo por venir continuaran los sionista portando aquellas franelas con su espeluznante lema: ?1 bala, 2 muertos?. A Manera de Conclusión.
Según los racistas, la fuerza motriz de la historia, no es la lucha de clases, sino la lucha de razas, para los partidarios de la discriminación racial, este concepto archirreaccionario es la clave que permite, en su retorcida visión del mundo, comprender las vicisitudes históricas de los pueblos. El sionismo se fundamenta en la superioridad de su especie, alimentado por un pensamiento místico donde se afirma que los judíos son el pueblo elegido, por tanto el resto de la especie humana, en especial los árabes palestinos que viven bajo el yugo del régimen sionista, no solo deben ser oprimidos, están condenados a arrodillarse ante su magnificencia, huir o desaparecer de la faz de la tierra.
Podemos afirmar que expresiones como holocausto, apartheid, genocidio, crímenes de lesa humanidad, racismo y muchas otras, pueden servir para intentar proyectar un simbolismo que sirva como referencia para imaginarse lo que se está viviendo en Palestina, pero no alcanzaría todo el papel del mundo, ni todo el espacio de memoria digital de los supercomputadores para ilustrar caso por caso, el salvajismo manifiesto con el cual los sionistas cometen tal cumulo de atrocidades contra personas de su misma especie, simplemente por considerarlos inferiores o por tener una concepción del mundo diferente.
El judaísmo a través de los años, ha logrado crear un megaestado supranacional, que incide en la política internacional de manera descarada, la influencia judía en el imperialismo transnacional es cada día más manifiesto, al punto que hoy por hoy, la burguesía tiene en el judaísmo uno de sus grandes exponentes universales. Israel, dentro de la política de dominación global es la expresión misma del odio racial, con el cual pretenden salvaguardar la pureza étnica del judío, creando para ello una identidad nacional.
La política de arrestos, encarcelamiento y tortura en campos de concentración, las destrucciones de casas, escuelas y hospitales, están orientados a fomentar un estado de zozobra y terror. La intimidación a través de organizaciones terroristas, oficiales y/o paramilitares, buscan primero domesticar a este pueblo, luego exterminarlo, en tanto, las confiscaciones de tierras y la construcción de asentamientos, son simplemente la demostración inequívoca que el sionismo, se ha convertido en una de las manifestaciones más palpables de la expansión reaccionaria del capitalismo global.
La humanidad ha sido testigo de numerosos holocaustos a lo largo de su historia, el mecanismo para consumarlo parte por instituir una culpa colectiva sobre una raza o etnia, por ejemplo, el ser negro o blanco, judío o palestino, después se estructura una legislación burguesa a la medida de los genocidas, la cual legaliza, mas no legitima la tortura masiva en todas sus formas y expresiones, físicas, mentales o una combinación de ellas. Por último se procede a la limpieza étnica, mediante el uso sistemático de castigos colectivos.
El holocausto palestino, al igual que ocurrió en el holocausto judío a manos de los nazi, o el holocausto chino cometido por la Japón imperial que dejó entre 1937 y 1945 con alrededor de 10 millones de muertes, ocurre ante millones de espectadores, sin ningún tipo de ocultamiento, lo peor de todo es que se ha hecho rutina recibir los cables internacionales donde se informa al detalle como exterminan sistemáticamente a pueblos enteros, en medio de una pasividad desesperante, y no hablo de la pasividad institucional burguesa (la ONU por mencionar una de ellas), esa esta creada para enfrentar las causas justas y apoyar a la infamia, me refiero a la pasividad de los pueblos.
El día que el pueblo norteamericano asuma realmente la necesidad de enfrentar al capitalismo, temblará el imperio de las trasnacionales y muy probablemente cambiara las relaciones de dominación imperial para beneficio de los pobres del mundo, el día que se alce la voz de los judíos opuestos a la violencia anti islámica desarrollada por el sionismo, ese día temblara las bases del extremismo judío, el día que los explotados del mundo nos demos cuenta que somos los llamados a librarnos del hambre, de la violencia, de la injusticia, ese día por fin nos organizaremos en todo el planeta, enfrentaremos a la burguesía, la derrotaremos y al fin empezaremos a transitar el camino que nos hará libres.
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
*Hipólito Abreu, Vocero Nacional, Tupamaros, Dirección Nacional
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